<?xml version='1.0' encoding='UTF-8'?><?xml-stylesheet href="http://www.blogger.com/styles/atom.css" type="text/css"?><feed xmlns='http://www.w3.org/2005/Atom' xmlns:openSearch='http://a9.com/-/spec/opensearchrss/1.0/' xmlns:georss='http://www.georss.org/georss' xmlns:gd='http://schemas.google.com/g/2005' xmlns:thr='http://purl.org/syndication/thread/1.0'><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306</id><updated>2011-11-10T10:48:56.916-05:00</updated><title type='text'>cesarclavijo</title><subtitle type='html'></subtitle><link rel='http://schemas.google.com/g/2005#feed' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/posts/default'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default?max-results=100'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/'/><link rel='hub' href='http://pubsubhubbub.appspot.com/'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><generator version='7.00' uri='http://www.blogger.com'>Blogger</generator><openSearch:totalResults>23</openSearch:totalResults><openSearch:startIndex>1</openSearch:startIndex><openSearch:itemsPerPage>100</openSearch:itemsPerPage><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-1051777984166914477</id><published>2009-02-16T13:29:00.002-05:00</published><updated>2009-02-16T13:38:51.205-05:00</updated><title type='text'>Tres días en el spinning</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://3.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/SZmypHS7tFI/AAAAAAAAABs/jwemb0VEhyM/s1600-h/spinning-bike.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;width: 285px; height: 282px;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/SZmypHS7tFI/AAAAAAAAABs/jwemb0VEhyM/s320/spinning-bike.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5303466455608308818" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El encanto de montar una bicicleta estacionaria se esconde detrás de una cortina de mucho dolor.¿Por qué  la gente se somete a ‘torturas’ para perder peso?&lt;span style="font-style:italic;"&gt;&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Primer día &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Cuando cruzo la avenida, una de mis piernas se  revela contra mi cuerpo. Quiere descansar en un lugar equivocado; en medio de la pista, en un sitio reservado para los (irresponsables) conductores de Trujillo.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Trastabillo; pero felizmente sólo fue un arrebato, una protesta ligera, pero contundente   debido al agotamiento físico al que  he sometido  a mi extremidad minutos antes, en mi primer día en el gimnasio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi pie izquierdo —por definición— es el Túpac Amaru de todo mi cuerpo. Él ha lanzado el primer grito de libertad por tanta opresión; pero es sofocado con rapidez por el resto de mi anatomía, que adolorida y quejosa, considera inoportuno el lugar de protesta.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Los culpables de la rebelión fueron los 45 minutos encima de una bicicleta estacionaria. He probado del archifamoso &lt;span style="font-style:italic;"&gt;spinning&lt;/span&gt;, esa punta de lanza de los ejercicios de salón, que fue inventado en 1992 por el profesor y ciclista norteamericano Jonathan Goldberg, conocido como ‘Johnny G.’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando uno se ‘acerca’ por primera vez al &lt;span style="font-style:italic;"&gt;spinning&lt;/span&gt;  piensa que todo es fácil, que estar encima del vehículo pedaleando y pedaleando, con la esperanza de quemar grasa y bajar de peso, es un juego de niños; pero no lo es.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Empiezo ligero, fresco. Como sé manejar bicicleta, me siento dueño del mundo en ese ambiente demarcado por una pared de espejos y un tripley. Dos vehículos están libres. &lt;br /&gt;La mayoría de alumnos son mujeres. Sólo hay cuatro varones. Siento que el menor de ellos, soy yo. Aquello más que enorgullecerme dimensiona mi compromiso: Ningún viejo me puede ganar.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Esos veteranos tienen más experiencia y luego de unos minutos siento que mi alma quiere abandonarme. Estoy con la respiración a 100 por hora, con la lengua afuera y ellos están frescos, ligeros y dueños del mundo. Estoy derrotado, en el asiento duro —como concreto— de la bicicleta. Si por mí fuera abandono todo, pero la vergüenza me obliga a seguir. Lo que más rabia me da es que uno de los asistentes sea un gordo que, en ese momento de mi fiasco, parece ser, encima de su ‘bici’, el gordito más feliz de mundo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Segundo día&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Más que por gusto voy por evitar el disgusto, para escaparme de la vergüenza. Me siento todavía un alumno del gimnasio por el maldito ‘qué dirán’. Por nada del mundo estoy dispuesto a soportar la retahíla de burlas de mi familia y amigos por, supuestamente, abandonar los ejercicios en el primer día.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Cuando digo que no me importa nada del mundo, me refiero también a mi cuerpo maltrecho. Son las 6 de la mañana y bajo de escalón en escalón, con las piernas a punto de reventar, las escaleras del edificio donde vivo. Si por ellas fueran, aún estarían cómodas y relajadas en la cama.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Por eso en cada paso protestan porque saben que las llevo al que ayer fue su cuarto de tortura. Mi esposa camina a mi lado. Ella camina, yo cojeo. &lt;br /&gt;El dolor más acentuado proviene de mi muslo derecho. Conversamos —con mi esposa— de cosas de la casa, de César Joaquín (nuestro hijo) quien va empezar sus clases en la piscina, del trabajo, de las cuentas, del bendito recibo de teléfono (mi celular); pero ninguna de las alegrías y preocupaciones saca de mi cabeza el tormento corporal.&lt;br /&gt; “Hoy te va dolor menos, vas a ver”, me consuela la mujer a quien juré amar en las buenas y en las malas.&lt;br /&gt;  &lt;br /&gt;Es otra instructora quien me espera. Pienso que el hábito del verdugo es el mismo, sólo ha cambiado la cara. Me pregunta que si es mi primera vez, quiero responderle que sí. “No”, la segunda.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Calibro la bicicleta y a pedalear se ha dicho. Uno, dos, tres. La música es de gimnasio. El trasero me duele menos o creo que es más tolerable a la dureza del asiento. El sudor empieza a brotar por todo mi cuerpo. Una de las virtudes del spinning es eso: sudas todo el cuerpo. Mis piernas sufren de amnesia. ¡Ya no hay dolor!&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Entonces imito a todos los demás, me paro sobre los pedales y empiezo a darle uno, dos, tres. Bravo, bravísimo. En ese momento, mis extremidades recobran la memoria y vuelvo a ser el novato de siempre, el pobre y triste principiante que no soporta el dolor y se resigna a pedalear sentado sin esforzarse, mirándolos como los demás queman su sebo con mayor celeridad, con elegancia, con estilo. El cuy mágico que ayuda a bajar de peso está con ellos,  no conmigo. No hasta ahora.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;Tercer día&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;El &lt;span style="font-style:italic;"&gt;spinning&lt;/span&gt;, también llamado indoor cycling, es un entrenamiento aeróbico que entre las ventajas para el cuerpo, destaca el fortalecimiento al sistema cardiovascular y el sistema respiratorio, quema colesterol y calorías innecesarias, fortalece los miembros inferiores dándoles mayor fuerza.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Mi esposa otra vez me ha dicho que esta vez me va doler menos. He sentido que sus palabras, antes que aliento,  han lacerado mi alma y mis piernas. Y pensar que juro amarme toda la vida. El dolor muscular ha ido en aumento.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Caminar para ir al trabajo — en especial, bajar y subir las escaleras— ha sido una pista de comando. Ni que decir al momento de sentarse en el inodoro: un tragedia para posarse, una odisea para levantarse. Hoy la amnesia de mis piernas duro más. Me ha permitido estar al ritmo de todos por lo menos 10 minutos. Luego regresaron los fantasmas, la vergüenza; pero ahora la tolero más. Me importa un bledo lo que piensen los compañeros y hasta la profesora del Total Gym. No pienso esforzarme en demasía, primero están mis piernas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ha terminado la clase y le he preguntado a la instructora cuando será el día que esté igual al resto. “En un mes”, me responde Rosa. Un mes es una eternidad.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-1051777984166914477?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/1051777984166914477/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=1051777984166914477' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/1051777984166914477'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/1051777984166914477'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2009/02/tres-dias-en-el-spinning.html' title='Tres días en el spinning'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/SZmypHS7tFI/AAAAAAAAABs/jwemb0VEhyM/s72-c/spinning-bike.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-2255088638809451113</id><published>2008-03-11T12:53:00.003-05:00</published><updated>2008-03-11T13:53:52.272-05:00</updated><title type='text'>En nombre de mi gata </title><content type='html'>&lt;em&gt;David Tam Chiong está moviendo cielo y tierra para recuperar a su mascota de raza persa que lleva perdida 15 días. La última noticia que tuvo de ella proviene de Vista Alegre. Paga avisos, reparte volantes y ofrece recompensa, ¿Se puede querer tanto a un animal? &lt;/em&gt; (publicado en el Diario La Industria el 10-3-2008)&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando hay amor no importa el sexo, tampoco que el ser amado camine en cuatro patas, que todo el cuerpo lo tenga cubierto de pelos, que duerma como una perfecta holgazana y que no hable sino maúlle y ronronee. El amor a las mascotas es igual de inexplicable al sentimiento entre personas. Ese afecto no se razona, se siente y, a veces, se observa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por eso hay que apreciar a David Tam Chiong conducir todos los días de su casa, en la urbanización El Recreo, hasta Vista Alegre en el distrito de Víctor Larco ?un lugar que le es inhóspito debido a sus pimpollos dos años de residencia en Trujillo?, a repartir volantes con la foto de su gata de nombre Sasha, de raza Persa, de color blanco, de ojos celestes, de cuatro kilos de peso (cuando se perdió) y que fue vendida por 15 soles por un lavador de carros que se la llevó de la esquina de su casa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay que verlo tranquilo ?aunque la procesión va por dentro? acudir a la Empresa Editora La Industria de Trujillo y pagar para que publiquen un aviso con la foto de su mascota que el pasado martes 26 de febrero al ver que la ventana del segundo piso estaba abierta se aburrió de ser un gato encerrado,activó su instinto salvaje y se fue a dar una vuelta, sin boleto de regreso,por la selva de cemento.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su descendencia oriental, pareciera que David hablara riéndose. Pero no es así, al menos por estos días no tiene motivos para dejar entrar la felicidad en su casa, en donde en antaño despachaba el propietario de la desaparecida orquesta Ballaney. La angustia por la pérdida de su mascota ha alterado su ritmo de vida, el de su familia y hasta ?al parecer? su anatomía: la tarde que me recibió en su domicilio tenía el ojo derecho verde e hinchado. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La mascota se perdió entre las 12 y la 1:30 de la tarde. David dice que fue descuido de la persona a quien paga para que la cuide; pero también del comportamiento delincuencial del lavador de carros de la Villa de Suboficiales de la Policía Nacional. El sujeto vio aquel martes en Sasha la peligrosa combinación que toda mascota no debe exhibir: sin amo y bonita. La metió en el balde que utiliza para limpiar autos ajenos y se la llevó lejos de allí, para venderla al equivalente de cinco menús de tres soles. Sasha fue plagiada en la que tendría que ser una de las esquinas más seguras de la ciudad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;David Tam tiene 33 años y empezó a querer a su gata Sasha desde que se la reglaron a su entonces novia y actual esposa, Rosse Mayre Valverde López."La hemos criado desde chiquitita, hemos vivido un montón de cosas con ella. Hasta conocemos a sus padres", cuenta, mientras busca en su celular fotos del minino ausente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La más afectada por la desaparición es su esposa ?-quien prefirió no colaborar en este texto?- y Boris, la cría de Sasha, quien anda intranquilo,huidizo y con la cara desconsolada igual a la del Gato con Botas de la película &lt;em&gt;Sherk&lt;/em&gt;. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los especialistas dicen que las mascotas sirven para satisfacer necesidades psicológicas como compañía, juego, manejo de estrés, estatus y jerarquía. David y Rosse Mayre llevan, después de un largo noviazgo, año y medio de casados y aún no tienen hijos. "Sasha siempre nos ha dado compañía. Acá enTrujillo, desde que hemos venido no hemos visto a un ejemplar de su misma raza", asevera con orgullo.&lt;br /&gt;David sacaba a pasear a Sasha sujetada a una correa como si fuera un perro."Es que es grande. ¡Un gatazo! Perdón, gataza", por fin ríe de verdad. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A los gatos persas se les conoce como'Œcara de muñeca' debido a que tienen ojos grandes y narices pequeñas, tal como las colegas de Barbie. Son de carácter tranquilo y, también, se le dice 'Tigres de sofa' porque les gusta dormir y descansar. Esta raza exige mucho cuidado y dedicación. Como el que tuvieron David y su esposa cuando se mudaron de Lima a Trujillo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En un viaje anterior a Trujillo la trajeron por tierra y Sasha sufrió mucho por las casi ocho horas de viaje. Por eso aquella vez decidieron pagar boletos en avión para evitarle la fatiga del traslado. Pero con lo que no contaban fue quelos trabajadores de la aerolínea se olvidaron de sacar de la bodega a la gata y el avión despegó del Aeropuerto Carlos Martínez de Pinillos con destino a Tumbes con Sasha a bordo. Después de cuatro horas de angustia la aeronave volvió a aterrizar en Huanchaco y esta vez sí dejó a Sasha con sus dueños. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;========================&lt;br /&gt;Cuando David se enteró por una vecina que el lavador de carros se había llevado a su gata lo buscó y lo encontró en el Ovni, la ex discoteca de propiedad de un narcotraficante y que en la actualidad sirve como dependencia de la Policía Nacional del Perú. Con ayuda de un amigo policía lo interrogó y ?sin buscarle cinco pies al gato? el delincuente confesó con celeridad que se la dio a su esposa quien la vendió a una vecina en Vista Alegre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces, David acude a ese sector de la ciudad. Llegó a la casa de la vecina que compró a Sasha, quien aseguró que la gata se escapó por el techo de su casa. Otra mujer le dijo que vio al animal sola y asustada a la medianoche en la calle. David reparte volantes, conversa con gente que no conoce y ofrece recompensa. "Hay quienes nos dicen que la han visto en tal casa, otros por tal calle, otros en tal corral. El asunto es insistir y peinar siempre la zona hasta encontrarla".&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En casa, Sasha estaba acostumbrada a comer Prescriptil Dict C/D Feline que se compra, la bolsa de 1.8 kilos, a 45 soles, y Fancy Feast, un combinado de carne y pescado que viene en presentaciones semejantes al tarro chico de leche. Por estos días a David Tam no le preocupa qué cosa está comiendo su mascota, sino qué no está comiendo. "Yo creo que ella no está en alguna casa, sino en la calle", confiesa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay en internet un texto que afirma que las mascotas nos hacen mejores personas porque, entre otras cosas, a) Ayudan a los niños a ser responsables, contribuyen a que aprendan valores como el respeto a la vida,la amistad, el amor a los animales. b) Disminuyen los sentimientos de soledad, porque tener a alguien que siempre espera en casa provoca que las personas se sientan más seguras, confiadas y protegidas. c) Otorgan buen humor (las mascotas siempre saltan, corren) d) Obligan hacer ejercicios,porque necesitan salir a caminar, correr. e) Suben la autoestima, porque las atenciones que demandan reducen el tiempo de inacción, y hacen que la persona sea útil, y e) Eliminan el estrés. Un estudio muestra que quienes tienen una mascota poseen un estado de ánimo más alto y periodos menores de depresión, en comparación con los que no tienen.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aunque no lo ha dicho explícitamente, es tácito que todas estas gracias y algunos beneficios provocaba Sasha en la familia de David.Las ventajas de tener un gato como mascota son muchas, entre ellas: pueden vivir sin ningún problema en una casa o en un departamento, son más limpios y silenciosos que los perros, se le puede castrar a la hembra y al macho,etc. "Pero, el gato cuando lo llamas si quiere te hace caso. En cambio al perro lo silbas y está a tu lado", dice David, como el padre que reconoce en voz alta los defectos del hijo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;========================&lt;br /&gt;Según la historia, no se sabe exactamente cuál fue la primera cultura en domesticar a los gatos, aunque siempre se ha asociado a los egipcios con esa tarea. Se cree que la razón por la que lo hicieron fue con el fin de mantener a las ratas y ratones fuera de los graneros. Para los egipcios eran animales sagrados y, como tales, el castigo por matar a uno de éstos era la muerte. La diosa Bastet fue representada con cabeza de gato.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;em&gt;Wikipedia&lt;/em&gt; afirma que durante la Edad Media, se pensaba que eran familiares de las brujas Se los quemaba vivos o se los tiraba desde lo alto de los edificios durante las festividades. En el mundo occidental es común la creencia de asociar al gato negro con la mala suerte. Para las personas supersticiosas, que se cruce un gato negro en forma súbita, es augurio de infortunios. Felizmente, Sasha es blanca y, al menos por estos días de vagabunda, no será vista como un heraldo de desgracias.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta es la segunda vez que la gata de David Tam se pierde en Trujillo. La primera fue en Navidad del 2006. Estuvo fuera de casa cinco días. Ahora van cerca de 360 horas de ausencia, y cada vez la desesperación aumenta, la esperanza se socava y la resignación toca la puerta. "La esperanza es lo último que se pierde y vamos a buscarla hasta el final", contesta David.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El último aviso que publicó en La Industria y Satélite ofrece 100 dólares de recompensa por Sasha. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*************************&lt;br /&gt;Ayude a encontrarla. Si usted sabe algo de Sasha no dude en comunicarse al 249458 o al 9707214.También puede acudir a Canadá 192, urbanización El Recreo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-2255088638809451113?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/2255088638809451113/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=2255088638809451113' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/2255088638809451113'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/2255088638809451113'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2008/03/en-nombre-de-mi-gata.html' title='&lt;strong&gt;En nombre de mi gata &lt;/strong&gt;'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-5862307893728973133</id><published>2007-12-10T23:35:00.001-05:00</published><updated>2008-12-10T08:06:47.224-05:00</updated><title type='text'>Llegar a los 30</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/R14hOE0ZaYI/AAAAAAAAABI/X9_SQX8cJCk/s1600-h/a+los+30.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/R14hOE0ZaYI/AAAAAAAAABI/X9_SQX8cJCk/s320/a+los+30.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5142584350199081346" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Alcanzar la base tres  es un punto de quiebre en la vida.  ¿Es una oportunidad o una crisis? Controversia. Se es muy viejo para ser joven y muy joven para ser viejo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En  internet circula un cuestionario de 115 cosas que todo buen varón y buena mujer debe haber cumplido antes de llegar a los 30 años. Hay preguntas como ¿sabes exactamente dónde queda y para qué sirve la próstata?, ¿te has ido de casa? ¿le has quitado la pareja a tu mejor amiga/amigo?, ¿has hecho llorar a una mujer/hombre?,  ¿has llorado por una mujer/hombre?, ¿tienes trabajo?, ¿sabes manejar?, ¿has peleado a puños?, ¿sabes planchar y doblar camisas?, ¿has hecho el amor en por lo menos 10 posiciones diferentes?, ¿ha consumido marihuana?, ¿el banco te llamó por tener  sobregiros?, ¿has sembrado un árbol?, ¿te has imaginado Presidente de la República?, en fin.&lt;br /&gt;La mayor cantidad de respuestas afirmativas determinan, según esta prueba, que usted está seguro que la vida es una sola y que por ello la ha vivido intensamente, sufriendo y gozando con toda clase de experiencias. &lt;br /&gt;En contraparte, si usted tiene la mayor cantidad de respuestas negativas es – por decirlo menos- un tremendo gansazo que  no se da cuenta que ha llegado a la base 3, y el tren de la vida se le está pasando, sin poner en práctica un ápice de lo dicho por la filosofa Susy Díaz “vive la vida y no dejes que la vida te viva”.&lt;br /&gt;Llegar a los 30 años implica un cambio en nuestras vidas, y todo cambio es, por naturaleza, un conflicto. Los 30 es un estado complicado en la vida de las personas. Un amigo nacido en Trujillo quien por estos días le saca lustres  a su Ph.D me dijo por messenger desde Dinamarca que a los 30 no sabes quien eres: “O muy viejo para ser joven o muy joven para ser viejo”. &lt;br /&gt;A los 30 se nos escapa la juventud y todas las rosas que ella tiene. La preocupación centrada en la diversión (vestirse bien, ir a todas las fiestas habidas y por haber) se transformará en la necesidad imperativa de formarte un futuro, porque el futuro a los 30 llega para quedarse y si no te lo has forjado uno adecuadamente empiezan los problemas. &lt;br /&gt;El español Jean Bedel escribe en su blog que pasamos de pensar en divertirnos a pensar en el trabajo, en la pareja, hijos, en compromisos, en la vivienda, en el dinero, en la salud, en la estabilidad y en todos los problemas de la vida adulta. “La presión social se hace evidente. Los conceptos éxito y fracaso cobran una nueva dimensión. Hay que madurar, y rapidito. Cambia en definitiva tu perspectiva vital. No digo que sea malo. Es ley de vida”, dice.&lt;br /&gt;La crisis de los 30 traspasa fronteras y latitudes, para ella no existen diferencias de clases sociales, no repara en países desarrollados, subdesarrollados o en vías de desarrollo, no diferencia el grande del chico, el negro del blanco, el flaco del gordo. Es un aprieto universal. Por eso lo que confiesa una española por internet (“me siento joven, pero cuando me miro en el espejo la imagen ya no es de una jovencita, hasta pienso a veces que eso afecta a mi relación de pareja, como que ya no le gusto como antes, y creo que él comienza a fijarse en otras muchachas. Esa mugrosa crisis de los 30. Ojalá pronto termine) es tan propia y cercana para cualquier mujer de esta parte del planeta.&lt;br /&gt;Mi amigo Eduardo Castrillón Watanabe, el flamante Ph.D (Philosophiae Doctor), precisa desde Europa que llegar a los 30, en el Perú es empezar a vivir la década que marcará la mitad de nuestra existencia, si se considera que la expectativa de vida de nuestro país es de 71 años, según la Organización Mundial de la Salud. “Los 30 años es el punto perfecto para hacer un balance en la vida. Qué hice y qué me falta hacer”, confiesa.&lt;br /&gt;Agrega que ha aprendido a jugar con esa doble sensación de vejez y juventud. “Es la edad perfecta para usar de manera racional tu juventud. Tienes la suficiente experiencia para no ser un joven ingenuo y la suficiente vehemencia juvenil para no darte por vencido y seguir luchando por los temas imposibles”,  cuenta Eduardo, quien tiene 38 de edad y hace cuatro años salió del país con el objetivo de conquistar el mundo “me di cuenta que no se puede”, reconoce.&lt;br /&gt;Pero no todo es malo a los 30, un compañero de trabajo con quien coordiné la ilustración que acompaña este texto, me contestó que a esa edad hay cosas que se vuelven color rosa. “Duras más”, destacó en referencia la prolongación del placer que ofrece el encuentro carnal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los 30 en Trujillo.&lt;br /&gt;¿Pero que es tener 30 años en Trujillo? Yo aún no tengo esa edad, estoy en el umbral, pero creo que llegar a la base 3 en nuestra ciudad es estar convencido que no hay otro mejor lugar para pasarla bien el sábado por la noche que el Canana, con su peña criolla y sus parejas de baile, o el Chelsea, con toda su elegancia y exclusividad. Nada de Mecano, Bizarro, ni Barra. Son para chibolos.&lt;br /&gt;Llegar a los 30 en la ciudad donde hace poquito el Apra perdió su hegemonía municipal de 40 años, es unir hasta que la muerte lo separa al fulbito y las cervezas. Después de cada pichanga tiene que llegar las chelas. O dicho de otra manera, la pichanga es el pretexto perfecto para beber con los amigotes.&lt;br /&gt;Llegar a los 30 años en el pueblo donde la gente hace largas colas para ingresar a los flamantes centro comerciales llegados de la capital, es convencerte que no sólo de noche puedes protagonizar las grandes diversiones de tu vida. El día también sirve para divertirte. Mi mejor amigo me contestó la última vez que le propuse unos tragos de noche, que mejor nos reuniéramos de día para comer una parrillada con las esposas y los hijos. ¡Exijo una explicación!&lt;br /&gt;Llegar a los 30 años en Trujillo es –para las mujeres- visitar con más frecuencias la peluquería, teñirse el pelo cuantas veces sea necesario para disimular los años. El maquillaje empieza adquirir la dimensión que el escritor Santiago Roncagliolo enuncia en su novela Pudor: sirve para disimular defectos o para realzar cualidades.&lt;br /&gt;Llegar a los 30 años en la ciudad que vio nacer a la última Miss Mundo que el Perú ofreció al planeta, es morirse de envidia de los adolescentes actuales, porque sus potenciales enamoradas son reinas de belleza. No es que antes no había mujeres bellas. En antaño sí eran guapas, pero ahora las jovencitas tienen la oportunidad de asistir a las escuelas de modelaje y centros de belleza donde les enseñan a tener una mejor actitud estética, es decir sentirse bellas y proyectar su belleza. Antes –si se quiere- la belleza era sólo silvestre, ahora es más profesional.  Da cólera no ser contemporáneo con ‘Maju’ Mantilla.  &lt;br /&gt;Ahora, tener 35 años en el Perú es sentirte dueño del país y hacer con él lo que se venga en gana, como por ejemplo estatizar la banca, mandar al diablo la económica, crear una moneda para que los amigos disfruten de ella, aislar al país del mundo financiero internacional, dejar una inflación  de 7 mil por ciento, construir un tren eléctrico que no funciona, ordenar que acaben con un motín a punta de balazos, crear el hábito de las colas en los peruanos y adorar la figura legal de la ‘prescripción’.&lt;br /&gt;Tener 35 años en el Perú es, también, pedir perdón por los errores de pasado (“fue por el apetito desordenado y la vocación de poder”), pedir una segunda oportunidad y volver a ser presidente de la República. Quién te vio, quien te ve Alan García.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;* La ilustración Jean Izquierdo&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-5862307893728973133?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/5862307893728973133/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=5862307893728973133' title='7 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/5862307893728973133'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/5862307893728973133'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2007/12/llegar-los-30.html' title='Llegar a los 30'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/R14hOE0ZaYI/AAAAAAAAABI/X9_SQX8cJCk/s72-c/a+los+30.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>7</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-609174612249270966</id><published>2007-12-05T12:44:00.000-05:00</published><updated>2008-12-10T08:06:47.483-05:00</updated><title type='text'>Diarios de bicicleta</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/R1blVU0ZaXI/AAAAAAAAABA/gWYSFnqJ3pQ/s1600-h/facundo+1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/R1blVU0ZaXI/AAAAAAAAABA/gWYSFnqJ3pQ/s320/facundo+1.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5140548179218491762" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Facundo Mattos es argentino, tiene 23 años y recorre el continente a puro pedal. Vendió desde una patineta hasta una computadora para emular al ‘Che’ Guevara ¿Cómo se ve el mundo desde una birueda?&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Facundo Mattos es un adicto empedernido. Lleva dos años entregado en cuerpo y alma a consumir una droga que lo mantiene vivo. Vendió todo, desde la patineta hasta la computadora, para seguir sus instintos y golpearse con realidades deprimentes que jamás imaginó conocer en su tranquila vida de ciudad.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Poco le importó lo que le dijo papá, mamá y sus hermanos. ¿A qué adicto le importa lo que diga su familia? Lo suyo fue arrebato, ímpetu y vehemencia para conseguir esa Fuente de energía (dixi Estopa) que le ha cambiado la vida en 180 grados. No utiliza su apellido paterno, como el común de las personas, sino el materno.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de caer en las garras de esa droga, que por cierto es especial, era un chico normal con un futuro prometedor en la ciudad más europea de Sudamérica, Buenos Aires. La empresa dedicada a la venta de computadoras y al diseño de páginas web, que abrió en la capital argentina con un socio, marchaba viento en popa; pero un furor lo obligó a sucumbir a las tentaciones de una actividad que ha transformado al mundo y a través de la cual nos conocemos a nosotros mismos y al resto: viajar.&lt;br /&gt;Esa es su droga y la energía que lo mantiene vivo. “Viajar es terriblemente adictivo”, dijo una mañana, luego de recorrer más de 6 mil 500 kilómetros en bicicleta, a un grupo de alumnos de la Universidad Privada Antenor Orrego (Upao). Todos le creyeron.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su adicción por el viaje es poca ortodoxa: lo hace en bicicleta. En septiembre del 2005 salió de casa con la intención de recorrer a punto de pedal la parte norte de su país; pero después de más de dos años continúa pedaleando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Yo quería conocer muchas cosas, salir, golpearme, experimentar otras realidades, por eso decidí dejar todo en Buenos Aires, vender todo –hasta el auto– comprar la bici, viste, y salir a pedalear”, contó como si planificara un paseo de fin de semana. Por la venta, efectuada por internet, logró reunir 7 mil pesos. “Algo así como 7 mil soles”, precisa Facundo, quien reconoce que la vida de su compatriota Ernesto ‘Che’ Guevara, en especial lo que escribió en el libro Diarios de Motocicleta (llevado al cine con la actuación del mexicano Gael García) también, lo motivó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando llegó a la frontera con Bolivia el ímpetu le ganó y cruzó la línea. Llegó hasta La Paz y regresó a Buenos Aires, porque se le acabó el dinero y porque quería vestir a su viaje con un marco conceptual que permita que todos conozcan lo que está haciendo. Nace entonces el portal www.pedalporlapaz.com, en donde se encuentra información detallada y actualizada del recorrido que cubre a bordo de su inseparable Clementina, su bicicleta. El regreso a Buenos Aires fue en bus. Su compañera se quedó en la capital boliviana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Desde entonces su desplazamiento se convirtió en una cruzada por conocer otras culturas y trasmitir un mensaje de paz, tolerancia, respeto a los derechos humanos y ayuda a los demás. En su sitio web expone no sólo los bellos atractivos turísticos o las interesantes culturas del continente, sino también la cruda realidad social que se encuentra a su lado. Su meta es llegar a México.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su nombre completo es Facundo Schenone Mattos. “Nombre español más apellido italiano, igual argentino”, bromeó. Su apellido materno, aseguró, es de origen portugués. “Para el proyecto pedalporlapaz.com necesitaba un nombre de fácil recordación. Schenone, como que no ayudaba mucho, por eso opté por emplear el nombre de mamá”, explicó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Te cocino porque te quiero&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Con las energías recargadas y con dinero, Facundo retomó el viaje. Salió de La Paz e ingresó al Perú por Puno. Pedaleó al Cusco, regresó a Puno para llegar a Arequipa y utilizó la carretera Panamericana para cruzar nuestro país.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una familia de Lima lo contactó a través de la página web y lo hospedó en su casa en El Callao. “No sabes la cosas que viví en El Callao. Fueron mi familia adoptiva. Me trataron de lo mejor. Lima ha sido el lugar donde más tiempo me he quedado en lo que va del viaje: dos meses”, contó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Facundo gozó como rey de la manera tan peruana de querer: la comida. El peruano demuestra que quiere en sazones y platillos. La gastronomía nos identifica y nos muestra como somos: generosos y amables. A quien no queremos, ni agua; a quien queremos, la mesa está servida. “Comí de todo. Unos platos impresionantes. ¡Uh! los mariscos, los pescados”, recordó una mañana soleada en Trujillo delante de una fuente de cebiche en un restaurante en el jirón Pizarro. “Subí siete kilos”, complementó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la capital, presenció una marcha por el orgullo gay, acudió a un concurso de platos típicos en un colegio cercano de la casa donde se hospedaba, pasó su cumpleaños (18 de julio) –con torta incluida–, aprendió parapente en la Costa Verde en Miraflores y se asustó con el terremoto del 15 de agosto. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“Doné la bolsa de dormir y algo de ropa y me registré en el Ministerio de Vivienda como voluntario para la reconstrucción de viviendas y esperé su llamado pero nunca llegó. Casos alarmantes de corrupción con respecto al tema sonaron en la televisión, como una funcionaria que fue acusada por quedarse con un camión lleno de donaciones”, escribió en su sitio en internet.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La falta de dinero, la renovación de la visa y del seguro médico lo obligaron a regresar a su país. A sus 23 años y a pesar del viaje, Facundo nunca dejó el trabajo de diseño de páginas web. Su socio busca clientes y él se encarga de crear el portal y mantenerlo actualizado desde el lugar en donde está. “Internet hay en todos lados”, subrayó y parece que se refirió al aire. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Llegó a Trujillo&lt;/strong&gt; &lt;br /&gt;Pasó septiembre y octubre en Buenos Aires. Otra vez con las energías recargadas retomó el viaje. Luego de cinco días de pedaleo, en los que recorrió 560 kilómetros, llegó el sábado 17 a nuestra ciudad. “Eh, está bonito Trujillo. Sí me gusta. Es más tranquilo que Lima”, expresó luego de acabar con la fuente de cebiche en el restaurante del jirón Pizarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Clementina, su bicicleta, no es de marca, ni sofisticada. Es un vehículo sin etiqueta y de modelo convencional. “Tengo que andar con algo que sea fácil de arreglar en el camino, que no necesite muchas cosas sofisticadas”, justifica.&lt;br /&gt;c. “Caballero, nomás”, se resignó como si fuera un peruano más. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una mañana, frente al mar de Huanchaco, disfrutando del arribo de los pescadores a bordo de sus caballitos de totora, Facundo confesó una queja y un temor. Lo primero se refiere a la calidad de servicio que, en todo el país, brindan los establecimientos turísticos (restaurantes, hoteles, entre otros). Luego de consumir un cebiche mixto –vuelve a expresar su debilidad por los mariscos–, reveló que su miedo por estos días es cruzar el desierto de Sechura. “Son 200 kilómetros donde no hay nada”. Por lo general, Facundo avanza por día entre 100 a 150 kilómetros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Su objetivo inmediato es llegar a Guayaquil (Ecuador) antes del 17 de diciembre, pues existe la posibilidad de que regrese por vuelo a Buenos Aires a pasar Navidad en familia. “Ya sé lo que es pasar Navidad lejos y no es nada fácil”, confesó. &lt;br /&gt;Las situaciones negativas de su viaje –reconoció– son el alejamiento de sus seres queridos, el perderse reuniones y acontecimientos de su familia y amigos, y pedalear horas y horas sin tener con quién conversar, el despedirse de gente agradable que conoció en el camino y que quisiera fueran sus amigos toda la vida. Si no está el 17 de diciembre en la capital económica de Ecuador, la Nochebuena será una noche de melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;strong&gt;Para decir adiós&lt;/strong&gt;&lt;br /&gt;Su charla con los alumnos de la Upao lo dejó pensando mucho. Alguien le preguntó cómo se veía de aquí a dos años. “Esa es una pregunta muy difícil, porque ni siquiera sé como me veré mañana”, contestó.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En su discurso reiteró que viajaba por la paz y que su recorrido terminaba en México. No consideró a Estados Unidos porque “no tenía sentido difundir un mensaje de paz en el país más violento y generador de guerras”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un estudiante le sugirió que tal vez su viaje sería más admirable de lo que es, si pedaleara en el país de Mr. Bush, difundiendo su mensaje. “Viste, puede ser. Quién sabe. Tal vez llego, paso la frontera y hago todo Estados Unidos”, vacila. Antes de ello tiene que llegar al país azteca y cumplir el objetivo que se planteó cuando salió de su país y la llanta de Clementina posó tierra boliviana. Por lo pronto, hoy debe estar luchando contra el desierto más grande del Perú.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-609174612249270966?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/609174612249270966/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=609174612249270966' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/609174612249270966'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/609174612249270966'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2007/12/diarios-de-bicicleta.html' title='Diarios de bicicleta'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/R1blVU0ZaXI/AAAAAAAAABA/gWYSFnqJ3pQ/s72-c/facundo+1.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-3765486796589301878</id><published>2007-09-11T15:41:00.000-05:00</published><updated>2007-09-11T15:51:28.451-05:00</updated><title type='text'>Trujillo a ciegas</title><content type='html'>Tour por el centro de Trujillo reservado para invidentes. ¿Cómo se conoce a la ciudad con los dedos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos Eugenio, vamos a dar una vuelta por Trujillo, vamos para que toques esta ciudad que ya conoces, para que palpes esta urbe que siempre transitas, para que mandes al tacho ese estudio que dice que el 80% de los estímulos recibidos por las personas son visuales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tú no has necesitado los ojos para que te intimides con la ciudad de la cual tuviste noticia por primera vez después de que los terroristas activaran la granada que te dejó ciego. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Te desplazas por las calles con facilidad. Todos los días caminas desde Monserrate hacia tu centro de labores, en el centro histórico. Cruzas semáforos. Resistes el tráfico infernal, a los ambulantes que son unos “‘conchudazos’ porque dejan sus triciclazos en la vereda”, a la gente que bloquea las aceras con material de construcción y a los transeúntes insensibles que prefirieren el insulto antes que cederte el paso.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hoy vas a experimentar la otra cara de la ciudad fundada por Diego de Almagro para que su socio Francisco Pizarro extrañara menos a su natal Trujillo de Extremadura. Hoy vamos a ser optimistas, mi hermano. Vas a confirmar con la sola ayuda de tus manos tu sospecha de que la capital de La Libertad, incluso vista en esa oscuridad sin sol, sin luna y sin estrellas, tiene algo de bello. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Es justo que después de tantos años de andar por el centro de Trujillo disfrutes de algunos de sus principales atractivos turísticos. Vamos primero a la Casona de La Emancipación. &lt;br /&gt;Estamos en la esquina de Pizarro y Gamarra, y avanzamos hacia la puerta del caserón pintado de oropimente, color parecido al de la mostaza. Te digo, con toda la oscuridad de mi ignorancia, que el inmueble es una especie de museo que alberga exposiciones, presentaciones artísticas y culturales. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo primero que encontramos cuando traspasamos la puerta es una figura de un material de no se qué (maldita ignorancia) Te pido que la toques y me digas qué cosa es. Empiezas a ver con tus ojos. “Es una estatua”, contestas y las yemas de tus dedos siguen explorando. “¿Es una mujer?”, preguntas y te respondo que sí cuando tus manos están sobre los cabellos de la fémina. ¿Qué sostiene en las manos?, te reto y tú, rápido, vas hacia el objetivo. ¿Ah, unas piedras o unos adobes?, dices y ganas. Te pido que sigas tocando por detrás de la figura, ¿qué es esto?, parece que te asustas pero sigues. ¿Es un hombre inclinado, verdad? Ahora tú me preguntas y yo te digo que sí porque has reconocido a los dos componentes de la primera figura de la exposición que por estos días se presenta en la Casa de la Emancipación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Te imaginas de qué color es lo que has tocado, Eugenio? Una sonrisa de resignación muestra tu cara. Eso no, dices apenado. Intento mitigar mi crueldad y te pregunto de qué color es el polo que vistes. ¡Verde!, la estatua es verde, expresas y tu alegría invade el ingreso de la casona, en donde, según los historiadores, se reunieron los antiguos trujillanos para organizar el primer grito de libertad en el país. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de pasar al patio te pido que caminemos a la puerta. Quiero que conozcas las singulares tranqueras de las casonas trujillanas. ¡Son tablas!, exclamas porque pensabas encontrar un tallado. ¡Qué grandes!, agregas. Te confieso que lo que tocas es apenas una de las hojas. ¿Y estos fierros? Son adornos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estamos en el patio. Te comento que este lugar pertenece al Banco Continental y te desorientas. ¿El banco?, pero ¿ese no queda en Gamarra?, y nosotros hemos entrado por Pizarro, reclamas. Te explico que la casona tiene dos ingresos. La parte financiera que conoces está en Gamarra y la cultural en Pizarro. Vuelves a tener control sobre el espacio físico y subimos unas escaleras. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hay una mural que tiene otras representaciones. Tus manos empiezan a explorar. “Es la cara de alguien – descubres-; pero estos cachitos”. Estás tocando una máscara, querido Eugenio, de un dios cornudo. Tus manos descienden y encuentras otra máscara. ¿Es el sol? Consultas. Sí, pero tiene un componente más. Te esfuerzas. Sigues. Parece que te rindes; pero continúas. ¿La luna? Aciertas, y nos vamos a la Plaza de Armas. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;********************&lt;br /&gt;‘Turismo accesible para todos’, suena bonito, ¿verdad Eugenio? Es una de esas frases que el Perú copia del extranjero para sentirse menos pobre, pero cuando no puede aplicarlas en la realidad se siente más miserable.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;Caminamos por el jirón Pizarro. Vas con tu bastón al que dominas a la perfección. El bastón – cuerpo y alma de la técnica Hoover- representa algo así como la extensión de tu dedo índice sobre el piso y te devuelve control de movimientos y desplazamientos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘Turismo accesible para todos’ no es otra cosa que la adaptación de los productos turísticos a personas con discapacidad (restricción músculo – esquelética, ceguera, dificultades de audición, voz y lenguaje y retardo mental). &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En el 2001, Promperú divulgó una evaluación sobre el nivel de accesibilidad de la infraestructura turística de más de cien establecimientos entre hoteles, restaurantes, centros comerciales, atractivos, aeropuertos, iglesias y museos en las ciudades de Aguas Calientes, Cusco, Iquitos, Lima y Trujillo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El informe es alentador pues considera que el país se encuentra en camino a la accesibilidad pero quedan muchos retos pendientes, algunos de ellos -estoy seguro, Eugenio- se encuentran en Trujillo. &lt;br /&gt;-Estamos llegando, me dices cuando nos detenemos en la esquina de Pizarro con Orbegoso.&lt;br /&gt;¿Cómo te imaginas a la Plaza de Armas?&lt;br /&gt;-Grande, grandota. &lt;br /&gt;¿Cómo así? &lt;br /&gt;-Cuando la cruzo me canso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La referencia más cercana de una Plaza de Armas es la que viste con tus propios ojos en Mazamari, distrito de la provincia de Satipo, en el departamento de Junín. Antes de que pierdas la vista -en ese ataque terrorista cuando tú con fusil en mano y con 16 años a cuestas representabas al Estado en su lucha antisubvervisa-, te paseabas en ese parque de palmeras y de juegos recreativos con tus familiares, de quienes no supiste nada desde que la noche se hizo para ti perpetua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta plaza debe tener palmeras, comentas. Primero te digo que no, pero después de utilizar bien mis ojos te digo que sí. ¿Y tienen cocos? Ahora, con toda la seguridad del mundo te respondo que no. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Mazamari la Plaza de Armas tenía juegos para niños, ¿crees que ésta tenga? No, respondes con absoluta certeza y con una sonrisa. ¿Por qué tanta seguridad? Porque si tuvieran mi hijo me tendría aquí todos los domingos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos detenemos en los postes que instaló la anterior gestión municipal como parte del mejoramiento del parque principal. No son como los de luz que hay en la calle, ¿verdad? Estás en lo cierto, Eugenio, son tipo coloniales o republicanos (maldita ignorancia). Me vuelve la crueldad y te pregunto por su color. Verdes. Otra vez tu absoluta seguridad. ¿Estás adivinando? No, – contestas- creo que son verdes para que combinen con las palmeras y las otras plantas que debe haber.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los postes tienen una figura grababa en alto relieve. La empiezas a ver con tus manos. Es un escudo pero no el de Perú, descubres. Pero tiene patas y esto… es un pico y una cresta. Es el grifo, Eugenio, un animal mitológico mitad león y mitad águila que abraza el escudo y que representa la fuerza y la audacia.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Ahora estamos en medio de la plaza, frente al monumento a La Libertad, estructura que se erigió en homenaje a las personas que gestaron la independencia del Perú en Trujillo y que fue inaugurado el 4 de julio de 1929. ¿Es una persona o sólo su rostro? me preguntas. En Mazamari – me cuentas- en el centro de la plaza principal había una estatua y en otros parques ‘sólo su cara’ (busto). Te comento que ésta es inmensa y que es obra del escultor alemán Edmund Moeller.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La parte inferior del monumento es octogonal con cuatro bases o pedestales que soportan a cuatro grupos de estatuas que representan el arte, la ciencia, el comercio y la salud pública. El segundo nivel o cuerpo tiene la forma triangular. En cada uno de sus vértices se encuentran las vigorosas figuras que simbolizan la depresión, la acción y la liberación; situaciones que tienen que ver con el alcance de la libertad. Luego se levanta una columna en forma de prisma que sirve de base para que descanse el mundo, encima del cual está la figura que personifica a la juventud, que sostiene en su mano derecha una antorcha, signo evidente de la derrota de las tinieblas en tiempos de opresión. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Vamos Eugenio, subamos las escalinatas. Estamos en el primer nivel. ¿Hay gente? Abajo sí, acá arriba no. Subimos más gradas para llegar al segundo cuerpo en donde están la depresión, la acción y la liberación. Tocas los pies de una de ellas. ¿Pucha, estos son sus dedos? Sí. Es grandaza, ¿no? Inmensa. Ya me imagino.&lt;br /&gt;- ¡Señor, baje de allí!&lt;br /&gt;Una mujer robusta y uniformada de celeste y azul como policía municipal se dirige sólo a mí. Ahora con un movimiento de manos reitera que descendamos. Un ratito, le respondo. Vamos Eugenio.&lt;br /&gt;Hemos subido porque para que el señor conozca tiene que tocar, le explicó.&lt;br /&gt;- Sí, pero el vende en Gamarra. Sí lo conozco. &lt;br /&gt;Porque vende en Gamarra ¿no puede conocer el monumento? Siento que he alzado la voz. La gorda uniformada se ruboriza. Eugenio Clemente Ñaco no está siendo discriminado por su ceguera, sino por su condición de vendedor ambulante. Todos los días, recorre Gamarra y parte del jirón Pizarro ofertando hisopos y tiras para celulares. &lt;br /&gt;Está muy mal lo que ha dicho, continúo con la uniformada. Ella no responde. Cuando nos ve en el primer nivel se marcha.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;************************&lt;br /&gt;Minutos más tarde estamos sentados en una de las bancas de la plaza. Quietos el frío se siente más. ¿Alrededor de la plaza qué hay? Casonas, te digo, y empiezo a enunciar las instituciones que las ocupan. Cuando llego al municipio me interrumpes. ¿Ya lo pintaron de nuevo? Sí. Ese Acuña se pasa, ¿es verdad que le puso el color de su partido? Sí, ¿como te has enterado?, te consulto. Así dicen en la radio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por las calles de Trujillo, también, dicen –querido Eugenio- que la figura que presenta la juventud en el Monumento de La Libertad fue castrada para guardar el recato y las buenas costumbres. ¡No!, te sorprendes. Dicen que era una cosa grotesca. ¿Qué está calatito? Sí. ¡Ah!, no pues, está bien, seguro lo han hecho por los niños. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El frío continúa y el estómago reclama el almuerzo.  Ahora ya sé para conversarles a mis amigos. Es la primera vez que he ‘visto’ como es la Plaza de Armas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;*****************&lt;br /&gt;TENGAenCUENTA&lt;br /&gt;Idea. En el 2002, Leonor Janampa Vidal presentó el proyecto ‘Museo tiflológico: una alternativa turística-cultural para el desarrollo sensorial de invidentes y discapacitados de Trujillo’, para obtener el título de licenciada en Turismo de la Universidad Nacional de Trujillo. Ninguna institución ha intentado llevarlo a la práctica. &lt;br /&gt;Mercado. Son muchas las oportunidades que se le presentan al Perú si se desarrollara el turismo para personas con discapacidad, un segmento que se estima en 61 millones de personas provenientes de Canadá, Estados Unidos y Europa Occidental. &lt;br /&gt;Así son. Las personas con discapacidad se caracterizan por permanecer más tiempo en el destino, gastan más dinero, viajan acompañados, hacen turismo en temporadas bajas, demandan más servicios y requieren atención personal y especializada.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-3765486796589301878?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/3765486796589301878/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=3765486796589301878' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/3765486796589301878'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/3765486796589301878'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2007/09/trujillo-ciegas.html' title='Trujillo a ciegas'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-6499944585001333869</id><published>2007-07-24T12:31:00.000-05:00</published><updated>2008-12-10T08:06:47.614-05:00</updated><title type='text'>Estar en Venezuela</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://4.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/RqbM4b9ip5I/AAAAAAAAAA4/6_dsJ2KJKmc/s1600-h/F1+chicas+romero.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://4.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/RqbM4b9ip5I/AAAAAAAAAA4/6_dsJ2KJKmc/s320/F1+chicas+romero.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5090981698739546002" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;El agua cuesta más que la gasolina y cuando una bella venezolana expresa que se molesta, el peruano piensa que ella quiere llevarlo a la cama.¿El país que gobierna Hugo Chávez se parece al Perú de Fujimori y Montesinos?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es escuchar la misma cantidad de veces el apellido Chávez y la interjección ‘coño’. “Coño, Chávez tiene cosas buenas y malas” pronuncia el mozo de un restaurante. “¿Dime coño, que se dice de Chávez en Perú?”, pregunta un taxista que goza con el combustible más barato del continente. &lt;br /&gt;‘Coño’ no hace referencia, para los gobernados por un ex aviador, un aprendiz de presidente y un dictador en ciernes- todos en la piel de un gorila-, a la parte externa del aparato genital de la mujer, sino que sirve para expresar diversos estados de ánimo, especialmente extrañeza o enfado. Se emplea, también, para apelar a quien nos escucha, o como fórmula de saludo, despedida o conformidad (eh, hola) ‘Coño’ para los venezolanos es – a veces- un ‘pucha’ para los peruanos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;::::::::::::::::::::::::::::::::::&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es escuchar de los delineados labios de una hermosa mujer de telenovela venezolana que tú la arrechas. Un obeso narrador deportivo discutía con una agente de migraciones en el Aeropuerto Internacional de Maiquetía en Caracas, cuando ella llena de ira le espetó “chico, usted me arrecha”. El periodista peruano se sintió como el galán de la última telenovela del clausurado canal RCTV. Después de unos minutos, el compatriota supo que el verbo arrechar en ese momento y en todo el territorio que Cristóbal Colón pisó en su tercer viaje al nuevo mundo, no tiene nada que ver con la calentura corporal y las ganas por estar pegaditos al sexo opuesto, sino con enfado, furia y cólera. Cuando los venezolanos se enojan están, simplemente, arrechos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;:::::::::::::::::::::::::::::&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es olvidar por completo que de esta tierra es Guillermo Dávila, Ricardo Montaner y los hermanos Servando y Florentino, y empezar a creer que el reggeton, la salsa, la cumbia y el merengue tienen sus orígenes por estos lares. Un taxista de aproximadamente 30 años dice que Guillermo Dávila por más que cante “mamita ábreme la puerta”, él no lo deja que entre y salga por el equipo de sonido de su vehículo porque ‘Memo’ sólo sirve para hacer novelas. En el mercado principal del Estado de Mérida ninguna de las vendedoras escucha a los hermanos Primera, esos que dijeron que las peruanas que morían por ellos eran unas cholitas aguantadas. Gracias al dios que pone cada cosa en su lugar, sintonizan a nuestra Marina Yafac, quien a pesar de reducir a la mínima expresión nuestra virilidad y luego elevarnos a las estratosfera con “así son los hombres son una basura pero que bonito se siente que a una le guiñe un ojo”, reivindica el orgullo peruano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;:::::::::::::::::::::::::::::::::::::::&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es recordar al Perú de la década del 70 cuando gobernada el general Juan Velasco Alvarado y el de los 90 cuando en Palacio vivía Alberto Fujimori y en el pentagonito Vladimiro Montesinos. El primero porque la presencia de los militares es abrumadora. Los uniformados son como moscas en los bonitos pasteles que son las ciudades venezolanas. Es inconcebible que personal que es entrenado para la guerra, es decir para matar, tenga que tratar, armados hasta los dientes, con civiles. &lt;br /&gt;Venezuela se parece al Perú de los tiempos del ‘Chino’, por su polarización. En las calles, Hugo Rafael Chávez Frías no es indiferente. Los venezolanos están con él o en contra de él. Los matices sólo se descubren cuando alguien dice “bueno ha hecho cosas buenas y malas”. Las demás referencias al mandatario son loas o groserías, críticas o alabanzas. Se parece, también, porque en la televisión existen programas total y vergonzosamente orientado a defenderlo de los opositores.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;::::::::::::::::::::::&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es caminar por la calle y escuchar en la radio que Hugo Chávez está hablando a su país. No es un mensaje a la nación protocolar, sino una charla coloquial y de rutina. Subes a un taxi y después que el conductor te castiga diciéndote la tarifa, continúas escuchando al presidente. Avanzas unas cuadras y sigues oyéndolo. Le pides al taxista que por el amor de Dios cambie de emisora y te responde que Chávez está ‘encadenado’ es decir que todas las emisoras están trasmitiendo lo que habla. Para que no te quedes con la duda hace una recorrido por todo el dial y es cierto: está en todas. Llegas a tu destino, haces tus cosas y después de dos horas te subes a otro taxi y otra vez el castigo de la tarifa y la voz de Chávez. Pero como no hay mal que dure mil años ni garganta que lo resista, lo oyes decir que “como me pidieron que sea breve me voy”, y felizmente se va.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;::::::::::::::::::::::::::&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es sentirse diabólicamente peruano contándoles a los habitantes de esa nación – luego que ellos te preguntan “Coño, ¿qué se dice de Chávez en Perú?”- que en nuestro país un comediante tiene como personaje principal a su presidente. Entonces te llenas de peruanidad, de callejón y de cómico ambulante y empiezas a imitar a Carlos Álvarez que a su vez imita a Hugo Chávez: “Mister Danger, mister Bush. Beodo, Hijo del demonio”. Luego les ves la cara de sorpresa a quienes te preguntaron. Se ríen por compromiso, pero eso no te importa porque tú estás en un ataque de risa. Su cara de sorpresa tiene dos posibles explicaciones: no entienden el chiste o es la nostalgia que nunca verán en su país a alguien que imite de esa manera a su presidente Chávez, ni nada parecido al Especial del Humor.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;::::::::::::::::::::::::::::&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es pisar una tierra donde el litro de agua embotellada es más cara que la gasolina, y a pesar de ello, los taxis son caros. El dólar cuesta 2 mil 150 bolívares y por cada litro de combustible se paga cien bolívares. Para peruanizarlo, el galón de gasolina cuesta algo así como 40 céntimos. Ah, a la gasolina de 84 ni la conocen, se comercializan de noventa para arriba y cada vez que van a grifo ‘tanquean’.&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es llegar al restaurante del mercado del Estado de Mérida que no tiene espacio desocupado, pero un par de buenos samaritanos – el empresario Tony Moreno y su amigo odontólogo - te dejan sentarte en las sillas que sobran en su mesa y luego de comer te dicen que son de Caracas que han llegado a ese estado para ver el partido de Venezuela con Uruguay y que para llegar a Mérida desde la capital – una distancia similar de Lima a Chiclayo- han echado de gasolina 10 mil bolívares, algo así como 10 soles. No contento con eso te refriegan en buena onda que, el empresario, tiene dos carros y una moto y que en casa del odontólogo, quien es soltero y vive con su papá y hermanos, hay seis autos, uno para cada uno. &lt;br /&gt;En Venezuela no existen Ticos de Daewo. El parque automotor está integrado por lujosísimos y modernos vehículos, así como por viejos y destartaladas ‘lanchas’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;:::::::::::::::::::::::::::::::::&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es apreciar las últimas –felizmente- cavilaciones de Julio César Uribe al frente de la selección nación de fútbol. Es poner en negritas y en altas la irregularidad de un equipo que llegó gritando a los cuatros vientos que querían ganar la Copa América: Se jugó un perfecto partido ante Uruguay y uno desastroso ante Bolivia. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Estar en Venezuela es &lt;em&gt;chatear&lt;/em&gt; con un amigo que está en el Perú quien te pregunta cómo es Venezuela y tú en busca de una respuesta original o por ganarte la simpatía de la muchacha que está a un lado en internet, le pasas de taquito la pregunta. Ella te dice que le digas a tu amigo que es un país de mujeres bonitas. Otro día, otro amigo desde Trujillo te pregunta lo mismo y otra chica está a tu lado y le pasas la inquietud y ella te responde igual “aquí hay mujeres bonitas”. ¿Por qué las venezolanas se creen guapas? Elemental, porque lo son.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-6499944585001333869?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/6499944585001333869/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=6499944585001333869' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/6499944585001333869'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/6499944585001333869'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2007/07/estar-en-venezuela.html' title='Estar en Venezuela'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://4.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/RqbM4b9ip5I/AAAAAAAAAA4/6_dsJ2KJKmc/s72-c/F1+chicas+romero.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-6465503448803755525</id><published>2007-06-05T00:26:00.000-05:00</published><updated>2007-06-05T00:34:19.006-05:00</updated><title type='text'>Érase una vez Ecuador</title><content type='html'>Un sorprendente e ingrato regreso al país del norte en busca de los recuerdos que ya &lt;br /&gt;no están por culpa del dólar.  ¿En la repetición está el gusto o toda repetición es una ofensa?&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; Una vez fui millonario: en el Ecuador del 2000. En aquel año, cualquier peruano que pisaba la tierra de los pasillos sentía que podía comprarlo todo, tenerlo todo y gozar con todo; porque el dinero no hace la felicidad pero la imita muy bien. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cualquier compatriota se sentía como el turista gringo que llega a nuestro país a gastar su dinero y de paso a mirarnos, primero, como cosas raras y, después, como muertos de hambre.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estaba en pleno proceso de dolarización, llegué a Ecuador en viaje de promoción de la universidad. El sucre y el dólar eran las monedas aceptadas. Por entonces, en esa nación, el humilde y manso sol era una ¡Señora moneda! o un ¡Señor billete! Nuestro tuerto metálico se sentía rey en la oscuridad por la que atravesaba nuestro vecino en su afán por mejorar su economía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Junto a mis amigos y compañeros, futuros comunicadores, nos paseamos como reyes por la movida y moderna Guayaquil, la veraniega Salinas y la hermosa Jambelí en Machala. En esos lugares gozamos con los placeres de beber, comer (no platos ecuatorianos porque esa comida es horrible) y comprar todo lo que jamás imaginaron nuestros bolsillos de bachilleres-mantenidos-por-papá-y-mamá.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Fuimos a una discoteca en Guayaquil –no recuerdo el nombre– donde pagamos seis dólares, por entonces 18 soles, para ingresar. El centro de diversión tenía tres niveles. El primero un sicodélico ambiente orientado al público joven adicto al tecno, rock y hit de moda. El segundo, un territorio para los que transitan entre la juventud y adultez con gustos por la salsa, el merengue y el vallenato. El tercero, era  una zona exclusiva para mayores: mesas ordenadas y un cantante, secundado por las notas de un piano, deleitaba a las cabecitas blancas y a los abdómenes generosos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nos paseamos por todos los ambientes. Pero eso no fue lo mejor. Lo bueno, lo exquisito, lo chévere, lo ‘pajita pulenta’, lo alucinante fue que gracias a ese equivalente de 18 soles tomamos todos los tragos que en Perú jamás hubiéramos pagado con nuestros bolsillos de bachilleres-mantenidos-por-papá-y-mamá. Desde jugo de naranja, pasando por la clásica cerveza, subiendo al cuba libre, haciendo escala en el güisqui y llegando hasta el volcánico vodka. Era la primera vez que gozábamos con una discoteca de esas características. Unos años después llegaron a Trujillo centros de diversión semejantes; pero no a 18 soles. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hubo dinero para uno y para los otros. Nunca compramos tantos regalos. Hasta para los compañeros de trabajo y amigos de trago alcanzó. Fue el semiparaíso. Después de ese viaje, toda la promoción quería volver a Ecuador, a recoger sus pasos y sentirse otra vez millonario. A finales de marzo, yo cumplí ese anhelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola Ecuador&lt;br /&gt;El fotografiado cartel ‘Gracias por su visita’ (Thanks for your visit) en Aguas Verdes luce igual. El desorden y la suciedad no cambian en el puente internacional que nos une con Ecuador. Esta vez cruzo la frontera a bordo de un viejo bus de Cifa, empresa ecuatoriana que tiene su terminal en Tumbes, que me dejará en Guayaquil a cambio de seis dólares. Una parada en Huaquillas, me hace creer a mí y a la reportera gráfica Silvia Oshiro que podemos desayunar en 10 minutos. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La señora de la pequeña casa-restaurante, ubicada frente al paradero, promete que en cinco minutos estará listo el arroz con tortilla de camarones y patacones (plátano verde frito y chancado). No cumple su palabra la doña. Pasan los 10 minutos y el bus no espera e intenta dejarnos. Salimos corriendo sin que la dueña del restaurante se dé cuenta. Pobre señora. Pobre estómago. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Kilómetros más arriba, en el control de migraciones echo de menos esa tortilla de camarones luego de probar una especie de estofado de gallina que mi cuerpo recibe sólo para combatir su gastritis. Pagar por ese plato, que termino de devorar en el bus, me presenta a un país económicamente distinto al que conocí en el inicio del siglo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Después de la zona de frontera, Ecuador me da la bienvenida con dos cárteles que desatarían la ira de Martha Hildebrandt. Los comicios electorales del año pasado dejaron un panel propagandístico donde se consigna la palabra ‘Diputadaso’, cuando según las reglas el sufijo aumentativo es ‘azo’ no ‘aso’. Luego apareció la locura total: ‘Prohivido estacionar’ decía un mural cerca de Machala. Las cartas aclaratorias de la regidora Gloria Montenegro quedan como ‘calichines’ al momento de desangrar al lenguaje castellano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta vez Guayaquil sólo es una ciudad de tránsito. Apenas tenemos hora y media para almorzar en un autoservicio. Lejos, muy lejos está el tiempo cuando el generoso filete de pescado que tengo al frente costaba el equivalente a tres soles. Esta vez he pagado la asesina cifra de 10 dólares con gaseosa incluida. Adiós Guayaquil. Ya no eres el de mis ensueños, el de mis cantares, el de mis ternuras y de mi amores, como te cantan Lauro Dávila con Nicasio E. Safadi.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola Montañita&lt;br /&gt;Montañita, un balneario que según Internet es considerado como la capital del surf del Ecuador, ubicado a 200 kilómetros de Guayaquil, me espera. “En este rincón del cielo, la libertad sin prejuicios nos hará sentir como en el paraíso”, dice el portal viajeremos.com de este pueblo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montañita es la Torre de Babel. Hay suizos que tienen que hablar alemán o ingles para que los entiendan. Hay franceses, alemanes, brasileños, estadounidenses, chinos, japoneses, escoceses, y toda la legión de latinoamericanos desde argentinos, costarricenses, hondureños, chilenos, colombianos y peruanos como el pacasmayino Yuri Apaéstegui Macedo, conocido como ‘Yuca’, quien tiene uno de los mejores restaurantes de la zona, donde sirve cebiche, causa rellena, lomito saltado, entre otros platos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;También está Frescia Díaz Tasayco, una limeña que vende artesanía y hace trenzas para los turistas que quieren verse diferentes en un lugar diferente. ‘Jade’, un artista que en plenos malabares con fuego se arrepiente de darme su nombre y me pide, con candela en las manos, que no lo publique.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montañita tiene todos los beneficios y los defectos que ofrece la actividad inventada por los ingleses a inicios del siglo pasado –aunque al principio parecía cosa de norteamericanos, aclara el argentino Martín Caparrós– y que en la actualidad es una de las mejores herramientas para alcanzar el desarrollo. De lo negativo ¿o positivo? del turismo está la presencia de ‘bricheros’ o ‘cazagringas’. Aquí no reinan los mestizos con rasgos andinos, como en el Cusco. Tienen presencia; pero los amos y señores son los negros, que se pasan la mayor parte del día descalzos, con el dorso desnudo y con el pantalón o shorts por debajo de la línea que advierte el inicio del trasero. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por su condición de destino turístico, este lugar es caro. Muy caro. Un plato de comida en un restaurante decente no baja de cinco dólares.  Pero a veces ese dinero está bien pagado cuando lees mensajes tan reveladores y motivadores como el: beer: helping ugly people to have sex since 1862 (cerveza: ayudando a los feos a tener sexo desde 1862).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Hola Quito&lt;br /&gt;Después de 12 horas de viaje en bus llego a Quito, una ciudad que quiere ser moderna a pesar de su agreste geografía y que el 8 de septiembre de 1978 fue declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad. Es domingo y en la Plaza de la Independencia, cerca de la placa que recuerda esta categoría otorgada por la Unesco, un predicador con traza de reggaetonero (gorra, camisa manga larga por fuera, jeans y zapatillas) habla desde el atrio de la catedral y nadie lo escucha. Quién sí tiene público es un mimo que está a media cuadra y los centros comerciales que venden televisores donde los ecuatorianos están viendo el partido amistoso entre su selección y Estados Unidos.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El centro de Quito está lleno de ciclistas quienes participan en el ciclopaseo, una actividad que se celebra cada 15 días con el objetivo de reclamar un espacio público para la gente que anda en bicicleta. Los amantes del triciclo invaden las principales calles de la ciudad en un circuito de 29 kilómetros de 9 de la mañana a 3 de la tarde. Es un evento familiar, pues es común observar a padres, madres, hijos, hermanos, abuelos y nietos participando.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El orgullo del transporte público en Quito es el metrobús (Trolebús y Ecovía) una especie de metro sin subterráneo. Para subir a uno de ellos hay que pagar en las estaciones o paraderos. Los choferes parecen ejecutivos de banco y no existen los cobradores que en Trujillo y todo el Perú además de mal educados generan miedo. &lt;br /&gt;El costo de vida de Quito es igual al de Lima. Esto quiere decir que para un bolsillo provinciano como el mío es caro; pero no tanto como lo fue Montañita. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Adiós Ecuador&lt;br /&gt;Yo quería redundar el deleite de sentirme millonario en Ecuador, porque no hay primera sin segunda y, además, en la repetición está el gusto, pero hasta entonces no sabía que según Desden, un bello vals, “toda repetición es una ofensa y toda supresión es un olvido”. Ya no te extraño Ecuador.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-6465503448803755525?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/6465503448803755525/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=6465503448803755525' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/6465503448803755525'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/6465503448803755525'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2007/06/rase-una-vez-ecuador.html' title='Érase una vez Ecuador'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-7229996737207569476</id><published>2007-04-18T01:09:00.000-05:00</published><updated>2008-12-10T08:06:47.809-05:00</updated><title type='text'>Ahora pesca turistas</title><content type='html'>&lt;a href="http://3.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/RiW2jHQvSAI/AAAAAAAAAAw/nFCja6qNuTU/s1600-h/otra+foto.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://3.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/RiW2jHQvSAI/AAAAAAAAAAw/nFCja6qNuTU/s320/otra+foto.jpg" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5054646871154182146" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César Paredes Sotomayor dejó la captura de pescados para convertirse en un operador turístico en Puerto Pizarro, en la zona central de los Manglares de Tumbes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puerto Pizarro, Tumbes. Dos personas pasan por su lado y una de ellas lo llama ‘el dueño del turismo de Puerto Pizarro’. Él sonríe. Aunque el apodo es largo, le gusta. No porque reemplace al peruanísimo ‘gordo’ –bajó más de 10 kilos de peso obligado por el colesterol alto y la diabetes– sino porque siente que ese sobrenombre –a pesar de estar lejos de la verdad– expresa que la gente lo ve distinto y reconoce que su trabajo es el futuro del puerto ubicado a 20 kilómetros de la frontera con Ecuador.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Se siente diferente desde que sus ojos vieron lo que no quisieron ver durante 16 años: el potencial turístico de los Manglares de Tumbes. Cuando conoció ese ecosistema que se forma en la zona de tránsito entre el mar y la tierra y que constituye una belleza natural con laberintos, canales de marea, refugios y fuente de alimentación de numerosas especies de crustáceos, moluscos, peces y variada fauna, él se convirtió en un operador turístico. “Empírico, nomás, pero he recibido capacitación”, aclara. Escuchó a los guías de turismo de Tumbes y asistió a cursos para aprender a atender a los turistas y para conocer mejor a los manglares.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nació en la Maternidad de Lima en mayo de 1952 y vivió en Barrios Altos. A los 27 años dejó sus estudios de administración de empresas en la Escuela Tecnológica de Administración de Negocios y viajó a Puerto Pizarro seducido por el negocio de los productos del mar. “Quise poner mi empresa para comercializar pescados, conchas negras y mariscos para vender en Lima”, recuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No tuvo ningún negocio. Se volvió pescador. Se casó. Se compró una embarcación y llegó a ser secretario general del Sindicato de Pescadores de Puerto Pizarro. Para explicar parte de su vida, él parafrasea un adagio tumbesino: “Tomé agua de coco, comí conchas negras y me bañé en Puerto Pizarro”, recita y sonríe.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En 1995, su esposa abre un restaurante en la Isla del Amor, ubicada a 800 metros frente al malecón del pueblo, para satisfacer la demanda de los veraneantes quienes pagaban para que las embarcaciones les lleven comida o bebidas desde Puerto Pizarro. Desde entonces, sus ojos empiezan a ver lo que no quisieron ver y junto a trece socios –“Igual a los Trece del Gallo”, compara y sonríe– fundan La Empresa de Transporte Acuático Turman S.A. que ofrece embarcaciones con motor fuera de borda, equipadas con chalecos salvavidas y tripulación experimentada –con guía de turismo incluido– para que el visitante realice el recorrido turístico por los manglares de Puerto Pizarro.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La memoria en una hoja bond&lt;br /&gt;‘El dueño del turismo de Puerto Pizarro’ se llama César Paredes Sotomayor. Hoy es una tarde con poco sol y él recibe a los visitantes en una caseta construida de triplay donde da toda la información que le solicitan y no desaprovecha la oportunidad para ofrecer el servicio de su empresa Turman.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando recibe muchas preguntas no las contesta verbalmente. Saca una hoja bond y empieza a escribir una tarea que la sabe de memoria: en Puerto Pizarro viven cinco mil personas, la actividad principal es la pesca, existen 260 embarcaciones pesqueras que dan trabajo a mil pescadores, quienes extraen 104 especies de pescado (pescadilla, cachema, peje blanco, cabrilla, sierra, robalo, corvina, mero, diferentes variedades de tollos, etc.), 52 de moluscos (conchas negras, patas de burro, etc.) y 54 de crustáceos (cangrejo morado, ostras, caracoles y diferentes variedades de langostinos) los cuales se distribuyen en Piura, Chiclayo, Trujillo y Lima. El turismo en Puerto Pizarro comprende Los Manglares, circuito que incluye la Isla del Amor (playas y restaurantes), Isla Hueso de Ballena (desembocadura del río Tumbes), Isla de Los Pájaros (variedad de aves) y criaderos de cocodrilos (el 12 de enero nacieron 46 unidades. Actualmente hay 272, desde 25 centímetros hasta ‘Chalo’ de 3.89 metros).&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César Paredes Sotomayor sigue escribiendo en voz alta. Lo hace con una buena caligrafía. Pone mayor énfasis cuando le toca ofertar su negocio: un paseo se puede hacer desde 20 soles… hasta el de 80 que incluye todo el circuito incluido el Centro Experimental de Crianza del Crocodylus Acutus, una especie en extinción. Existen dos ciclos de marea, baja y alta. En ésta (la última) se puede ingresar a ver a los cocodrilos. La marea alta sube cada seis horas y hay seis horas de retiro de agua.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un operador fashion&lt;br /&gt;César Paredes Sotomayor calza zapatos negros y medias blancas. Viste shorts beige con bolsillos laterales, un polo blanco con cuello de camisa y bolsillo en el cual guarda papeles y un lapicero doble tinta (azul y rojo). Su índice derecho luce un grueso anillo de acero inoxidable y su cabeza una gorra que tiene una pequeña placa encima de la visera en donde se lee una palabra que sirve para designar lo último de la moda: fashion.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘El dueño del turismo de Puerto Pizarro’ se confunde con un habitante común y silvestre de este pueblo que no tiene desagüe ni carro recolector de basura, pero que cuenta con un gran potencial turístico. Según César Paredes Sotomayor el turismo representa sólo el 10% de la economía de Puerto Pizarro.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El año pasado, el Ministerio de Comercio Exterior y Turismo (Mincetur) inauguró el denominado Malecón Turístico que incluye un paseo peatonal, mirador, malecón, muelle y un edificio para ofrecer información al turista.   &lt;br /&gt;César Paredes Sotomayor está alegre por la obra, como lo están todos los vecinos, pero considera que la infraestructura debe ir de la mano con una estrategia de reeducación para que la gente, en especial los pescadores, cuiden la playa. “Sabes cuál es lo malo del turismo en Puerto Pizarro, eso”, dice y señala el desembarcadero de pescadores a unos pasos. “Lamentablemente dos actividades totalmente distintas no pueden convivir. Yo no estoy en contra de los pescadores; pero mira cómo dejan la playa”, expresa y vuelve a señalar la orilla del mar: bolsas, papeles, botellas plásticas y otros desperdicios crean un paisaje diametralmente opuesto al de los manglares. “Educación. No hay otra. Educación y más educación para llegar al progreso. O mejor llevar al desembarcadero de pescadores unos metros más allá”, expresa y otra vez señala, en esta ocasión, hacia el sur. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;César Paredes Sotomayor no cree que con expresar su opinión reniegue de su pasado de pescador, tampoco considera como apestados o mal educados a quienes practican este oficio, por el contrario cree que su actividad es muy importante en el presente, pero el futuro de Puerto Pizarro está en el turismo, actividad que no contamina y si es bien aplicada convive en armonía con la naturaleza, de tal forma que no sufren alteraciones los ecosistemas donde se desarrolla, además tiene importante impacto en el resto de los sectores económicos y en las relaciones sociales tanto de los lugares donde se practica, como en los de origen de los visitantes, que retoman portadores de nuevas experiencias y de otra visión.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En la actualidad, el turismo es una de las actividades económicas más importantes del  mundo: setecientos millones de personas toman, cada año, vuelos internacionales: es decir –dice el argentino Martín Caparrós–, que en el mundo hay ahora, en este preciso instante, unos quinientos mil sujetos en el aire. Y doscientos doce millones viven del viaje y del turismo: un tres por ciento de la población mundial, aproximadamente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Puerto Pizarro es idóneo para desarrollar la tendencia del turismo moderno que más crece: la aventura. “Esta manera de turismo te vende la idea de que vas a llegar a lugares que el hombre no ha arruinado (…). Si los primeros tourists podían hacer millas y más millas en sus diligencias para ver todo lo bueno que habían hecho ciertos hombres –catedrales, castillos, ruinas varias– ahora los más sofisticados están dispuestos a (subirse) a aviones, canoas y (gastar) fortunas para sentirse lo más lejanos posible de cualquier presencia humana”, complementa el argentino Caparrós. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nada con la viudez.&lt;br /&gt;Un restaurante cercano ha subido todo el volumen de su equipo de sonido. La chilena Miriam Hernández se corta las venas “por un hombre secreto/un soplo de ilusión”. Una joven se acerca y le entrega a César Paredes Sotomayor un volante que anuncia una fiesta de camisetas mojadas. “Ah, sólo son para los tumbesinos –critica– nuestra diversión son los casinitos y el billar, nada más”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Tiene dos hijos y su esposa se llama Rosa Fiestas Vía, a quien la llama la ‘Reina del Amor’ por su restaurante en la isla de en frente. César Paredes Sotomayor ruega que en este texto se considere que en el restaurante de su esposa se ofrece un carrusel de mariscos y un majariscos para chuparse los dedos. “Ah, a mi esposa le pido que nunca ponga mi apellido después de los de ella, porque la gente piensa que Vía significa viuda”, confiesa con seriedad ‘el dueño del turismo de Puerto Pizarro’&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Interesante&lt;br /&gt;Puerto Pizarro, balneario ubicado a trece kilómetros de la ciudad de Tumbes, tiene una pequeña caleta de pescadores y extractores de conchas negras. Sus aguas poco profundas posibilitan la práctica de windsurfing, esquí y paseos en lancha. Desde este punto se realizan paseos guiados al Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes que tiene una extensión de dos mil 972 hectáreas. (Este santuario no incluye la Isla del Amor, Isla Hueso de Ballena, entro otras).&lt;br /&gt;Este manglar, establecido por decreto supremo del 2 de marzo de 1988, también es calificado, en el ámbito internacional, como un sitio Ramsar, ecosistema muy frágil y a la vez muy amenazado, razón por la cual se le considera de alta prioridad de conservación.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-7229996737207569476?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/7229996737207569476/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=7229996737207569476' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/7229996737207569476'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/7229996737207569476'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2007/04/ahora-pesca-turistas.html' title='Ahora pesca turistas'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://3.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/RiW2jHQvSAI/AAAAAAAAAAw/nFCja6qNuTU/s72-c/otra+foto.jpg' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-4313037939683990585</id><published>2007-04-02T01:16:00.001-05:00</published><updated>2008-12-10T08:06:48.108-05:00</updated><title type='text'>‘Yuca’ con sabor peruano</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/RhCgiVwOHvI/AAAAAAAAAAo/LgTVdcU1NKo/s1600-h/f1+yuca-oshiro.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/RhCgiVwOHvI/AAAAAAAAAAo/LgTVdcU1NKo/s320/f1+yuca-oshiro.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5048711694097719026" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Pacasmayino conduce con éxito un restaurante en Montañita (Ecuador) la playa más visita del pacífico sur.Llegó para correr olas y se quedó entre ollas y fogones. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Montañita, Ecuador. ‘Yuca’ tiene 33 años, la edad de Cristo; pero no está bautizado. “Estoy buscando un río”, dice con las palabras que salen de su boca y con los gestos que brotan de toda su cara, sus brazos, su pecho y sus piernas. Luego se ríe, con el jolgorio que sale de su boca y con las carcajadas que emanan de toda su cara, sus brazos, su pecho y sus piernas. A ‘Yuca’ no le bastan las palabras, lo suyo es un lenguaje de confirmación. Su cuerpo está pendiente de que sus palabras lleguen al destinatario con claridad. Sus extremidades están entrenadas para pronunciar vocablos, para tildarlos y corregirlos. “Cuando voy a una iglesia pongo el pie y sale candela”, agrega y vuelve a reírse de su condición de no cristiano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘Yuca’ es Yuri Arpaksad Apaéstegui Macedo, un pacasmayino  con antepasados españoles y brasileños que la hace linda en la playa más cosmopolita de Ecuador: Montañita. Hasta cuando dice su nombre se mofa. “Pucha, que tal nombre ¿no?”, señala con boca y cuerpo. En ese destino turístico – para los ecuatorianos, la playa del pacífico más visitada por los turistas-, nadie lo conoce por el nombre que está en su DNI. Hasta su esposa, la también peruana Yaninna Goicochea Goicochea, lo llama como el tubérculo de connotaciones fálicas y que el prófugo Alberto Fujimori utilizó como objeto amenazante. “Me dicen ‘Yuca’ desde chiquitito porque soy blanco”, confiesa Yuri.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Llegó en enero del 2006 con una tabla bajo el brazo para correr olas. La internet permite conocer en que parte del mundo el mar tendrá las condiciones perfectas para el surf. Un amigo le contó que Montañita iba a recibir una buena crecida y lo convenció de viajar. Las buenas olas se acabaron en una semana y estaba dispuesto a regresar a Pacasmayo, donde lo esperaba su esposa y sus dos hijos, Eguski y Andrea, y las ganas de volver a la siembra de arroz.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Entonces un amigo le ofreció trabajo en la cocina de un restaurante. ‘Yuca’ tenía experiencia en la arte culinario porque su papá es el dueño del conocido Café Café de Pacasmayo, establecimiento que tiene más de 28 años de vida. Además una de sus antiguas labores fue cocinero en uno de los campamentos mineros de Yanacocha en Cajamarca. “Me ofrecieron el 30% de la ganancia del restaurante y me quedé”, recuerda.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Luego de algunos meses, el Hotel Casa Blanca buscaba a alguien que se haga cargo de su restaurante. “Querían a alguien preparado, con carisma y buena presencia, o sea alguien como yo pe”, recuerda y vuelve a reír con boca, cara y todo su cuerpo. Hace 8 meses ‘Yuca’ conduce con gran éxito ese establecimiento en donde ofrece platos peruanos como cebiche, chicharrón de pescado, lomo saltado, papa a la huancaína, ocopa, tacu–tacu, ají de gallina, entre otros. “Al extranjero le gusta nuestra comida un montón”, resalta.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Anthony Bourdain, un conocido chef de New York, escribió una verdad para espantar a los mercenarios que confunden la cocina con una fabrica de dinero. “Si abres una restaurante, las posibilidades de que recuperes siquiera la inversión son de uno contra cinco”. ‘Yuca’ va contra la corriente. Afirma que factura un promedio de 15 mil dólares por mes. En julio, ofreció un banquete peruano aprovechando las fiestas patrias y registró 20 mil dólares de ingreso. “Parece que tuviera trabajando en Estados Unidos”. Antes de llegar a Ecuador su ocupación era la siembra de arroz en Cerro Mocho, un poblado cerca de Sullana, en Piura.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La comida y la familia son los principales mecanismos de nostalgia de los compatriotas que están fuera de nuestras fronteras. Con ‘Yuca’ lo primero no va, lo segundo sí. “Se extraña mucho. ¿Quién es el alcalde de Trujillo? ¿Sigue Murgia?”, pregunta.  Cuando se entera que César Acuña administra la ciudad se chupa los dientes, quiña un ojo y echa la cabeza sobre una de las mesas de su restaurante. ¿El de la universidad, verdad? Vuelve la nostalgia. “Estoy viendo es probable que el próximo año regrese”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Sabor y movimiento&lt;/span&gt;&lt;br /&gt; ‘Yuca’ cocina con música electrónica. Él mismo programa los temas e ingresa a la cocina moviéndose con ritmo. Le he pedido un cebiche peruano. Busca su chaqueta de chef y la encuentra sucia. No se la pone. Se queda con su polo verde. Saca de la nevera filetes de un pescado que en Ecuador llaman corvina, pero que nada tiene que ver con la corvina peruana.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Lo corta como dice la regla: en láminas, y las coloca en una fuente de vidrio. Con los limones no hay problema. Una generosa porción de jugó cae sobre la corvina ecuatoriana. Sal, sazonador. Con el ají sí hay problema. ‘Yuca’ corta un fruto verde que parece pimiento y se lamenta por no tener el picante hecho en Perú. Sale el cebiche. La ausencia de ají le resta unos cuantos puntos al plato que estuvo para tomarse todo el juguito, aún así el cebiche nuestro está años luz de distancia del ecuatoriano: trozos de pescado, mostaza, ketchup, jugo de naranja y otros menjunjes.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con el plato bandera del Perú como recuerdo, ‘Yuca’ decide preparar una exquisitez elevada a la enésima potencia. Su plato no tiene nombre y es producto de lo que él llama una fusión: pescado cocinado con leche de coco, jengibre,  ajíes, ajos y culantro. Todo puesto al horno en una hoja de plátano. Para chuparse los dedos.&lt;br /&gt;Una noche después, la música electrónica suena en todo el restaurante y ‘Yuca’  -esta vez con su chaqueta de chef- es otra vez el rey de la cocina. No hay mesa vacía y los platos salen y salen. Uno de ellos llega a un cliente servido en una caña de guayaquil. Otro simula ser un edificio: cada piso es un sabor y color diferente. “Lo bueno de este trabajo es que la gente de agradece por la comida y se van contenta. Eso es bueno para mí”, dice ‘Yuca’.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;No sólo vende platos de comida sino una filosofía de la amistad traducida en su restaurante de piso de cemento y de techos de paja y palmeras. En Montañita todos lo conocen. Él saluda a todos en la calle y dentro de su local. Muchos clientes llegan a tomar una bebida y pasarse horas y horas conversando. “’Yuca’ es muy amiguero”, dice su esposa Yaninna Goicochea. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La generosidad también va con él. En una de nuestras conversaciones un joven se acerca y le entrega dos billetes “¿y esto?”, le pregunta a su supuesto benefactor. “Lo que me prestaste la vez pasada”, le responde. ¿Yo te he prestado planta?, replica. Sí. Bueno pues gracias por devolver, dice y se ríe con todo su cuerpo.&lt;br /&gt;Perú es el país con más escuelas de cocina del mundo. Cada año egresan de esos centros unos dos mil alumnos. El pacasmayino no conoce ninguno de esos colegios. Gastón Acurio, el chef más exitoso del Perú, confesó que se convirtió cocinero porque no le gustaba la cocina que preparaban en su casa. En cambio a ‘Yuca’ sí le gustaba la comida familiar, sobretodo la del restaurante Café Café.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-weight:bold;"&gt;&lt;br /&gt;Los comensales&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;Acurio tiene su propio catálogo de comensales a) el erudito, aquel que dice saber más que cualquiera. b) el afrancesado, que lee la carta y la traduce en voz alta a su idioma favorito. c) el esmerado, que no tiene dinero pero llega una vez al año para darse un gusto. d) el generoso, que puede no tener una billetera gruesa, pero que compra felicidad sin hacerse líos. e) avaro, nunca pide aperitivo ni postre y f) el edípico, que dice “tu sazón está buena, pero tienes que probar la de mi mamá”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;‘Yuca’ no tiene su clasificación, pero cuenta con orgullo que a su negocio ha llegado seis veces el hombre más rico de Ecuador, Álvaro Noboa, quien fue derrotado en los últimos comicios electorales de este país por el actual presidente Rafael Correa. “Cuando viene (Noboa) unos negrazos, sus guardaespaldas, se paran en las esquinas a cuidarlo”, cuenta.&lt;br /&gt;‘Yuca’ vuelve hablar de su condición de ‘moro’ . “Este año tengo que bautizarme” promete alguien que tiene la edad de Cristo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-4313037939683990585?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/4313037939683990585/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=4313037939683990585' title='5 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/4313037939683990585'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/4313037939683990585'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2007/04/yuca-con-sabor-peruano.html' title='‘Yuca’ con sabor peruano'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/RhCgiVwOHvI/AAAAAAAAAAo/LgTVdcU1NKo/s72-c/f1+yuca-oshiro.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>5</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-912397360854673013</id><published>2007-02-26T01:46:00.000-05:00</published><updated>2008-12-10T08:06:48.844-05:00</updated><title type='text'>El hombre que no puede cobrar</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://2.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/ReUG0b-ljrI/AAAAAAAAAAY/mmvnwqe-vhg/s1600-h/KEOPS-BARRIGA.JPG"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://2.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/ReUG0b-ljrI/AAAAAAAAAAY/mmvnwqe-vhg/s320/KEOPS-BARRIGA.JPG" border="0" alt=""id="BLOGGER_PHOTO_ID_5036439256216997554" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;br /&gt;&lt;/span&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="font-size:130%;"&gt;&lt;span style="font-weight: bold;font-family:arial;" &gt;El último viernes del 2006, Edilberto Valdez ganó más de 280 mil soles en una máquina tragamonedas, pero hasta la fecha no recibe nada. Caso está en manos del Ministerio Público&lt;/span&gt;&lt;/span&gt;.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Con cara de no haber ganado nada en la vida, Edilberto Valdez Cruz no sabe definir qué es lo que vive desde el 29 de diciembre de 2006. “No sé si es mala o buena suerte”, dice dos meses después que una máquina tragamonedas del Salón Keops le ‘pagara’ la cifra récord de 280 mil nuevos soles, pero que el centro de diversión se niega a hacer efectivo.&lt;br /&gt;Es jueves por la tarde en la calurosa Trujillo. Edilberto camina por la acera de enfrente del lugar donde encontró una efímera felicidad y donde empezó su calvario por reclamar el premio de su vida. Avanza lento, con los mismos zapatos que tenía el último viernes del año pasado. Mira de reojo la sala de juegos. “Ya no me dejan entrar”, dice con resignación. “Pero yo tampoco insisto, porque considero que eso lo pueden tomar como un acto de provocación. Felizmente la ciudad tiene muchos casinos”, cuenta con consuelo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Asistía al Keops porque pensaba que las máquinas de allí eran las más modernas de la ciudad y los administradores responsables para pagar los premios sea el monto que sea. Con el alma endeudada afirma que se equivocó de cabo a rabo en esas apreciaciones.&lt;br /&gt;El día de su desgracia, Edilberto se levantó como se levanta cuando va a tener un buen día: alegre. Cuando presiente que va sufrir una mala jornada, el mal humor es la característica, y prefiere no salir de su casa en El Milagro en donde vive con su mamá y sus dos hijos.&lt;br /&gt;Con 300 soles en el bolsillo, a las siete de la noche, ingresó al Keops. En las dos primeras horas de juego perdió. Estaba a punto de retirarse, cuando ‘reventó’ la máquina. “Cuando me emociono no soy de gritar. Trato de estar sereno, pero el corazón se me agita y me falta la respiración”, confiesa. Cuando el aparato pagaba y pagaba, el músculo rojo de Edilberto cabalgaba a más de cien. Se acercaron otros clientes para felicitarlo con sinceridad y con envidia.&lt;br /&gt;De pronto, una empleada le dijo que no le iban a pagar el premio. Edilberto sospechó que la suerte es sólo una cara del azar, pero sonrió. Minutos después otro empleado intentó abrir la máquina y él se lo impidió. Llegaron más trabajadores y los administradores. Edilberto entendió que “hay ciertas cosas en la vida que no se hicieron para él”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Ludópata yo?&lt;br /&gt;Edilberto va a los casinos -casi siempre- tres veces por semana, pero no se considera una víctima de la ludopatía, aquella alteración progresiva del comportamiento por la que un individuo siente una incontrolable necesidad de jugar. Se trata de una adicción.&lt;br /&gt;Ha perdido cuatro veces la integridad de su sueldo que recibió por ocupar el cargo de gobernador de un distrito de la sierra liberteña. El monto máximo que ha ganado es 1,500 nuevos soles.  “Para mí esto es una diversión pero en donde quiero ganar”, define.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La primera sala de juego que pisó en su vida fue la del Hotel Bolívar, en el jirón del mismo nombre. Un tío lo llevó. Cambió dos soles en fichas. Se sentó delante de una máquina a matar el tiempo y esperar que su familiar termine de jugar. No recuerda si fue a la quinta o sexta ficha que metió la que lo hizo ganar 200 soles. “La dueña me dio 100 y me dijo que regrese en un par de horas para que me dé el resto. Así hice”, recuerda. Aquella vez sí le pagaron.&lt;br /&gt;Esa primera vez en los juegos de azar fue entre noviembre y diciembre, pero no recuerda el año. Lo que sí tiene en claro es la reflexión que permanecía en su cabeza: “con dos soles gané 200, si juego más ¿cuánto podré ganar?”&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un primero de enero regresó a la misma sala de juegos. Cambió cinco soles y ¡bingo! Después de unos minutos ganó 500 soles. Desde ese entonces se convirtió en un recurrente a esos negocios, construidos para que no exista el tiempo. El argentino Martín Caparrós escribió que para los jugadores, el tiempo se calcula según el dinero que cada cual perdió o ganó, y por eso los casinos están diseñados para que nadie puede saber, una vez adentro, si es de noche o de día. “En los casinos no hay ventanas, no hay relojes, no hay marcas exteriores. Los casinos existen para poder creer, por una horas que el mundo es sólo eso”, describe el autor de Valfierno. El Keops, ubicado en el jirón Pizarro, sólo tiene dos puertas y en su interior hay un cajero automático.&lt;br /&gt;“Yo no soy nuevo en esto, a mí sí me conocen”, expresa Edilberto para dejar en claro que no es un jugador novato y que entiende cómo es el sistema de funcionamiento de las máquinas tragamonedas.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los responsables del Keops argumentan, para no pagarle, que los 280 mil soles de premio fue el resultado de una falla de la máquina. “Si la máquina hubiera estado malograda se hubiera parado y en la pantalla hubiera aparecido ‘error’ como siempre ocurre cuando hay fallas”, explica Edilberto.&lt;br /&gt;Asegura  que ese viernes por la noche el aparato funcionaba con normalidad y que a comparación de muchas otras, éste no señalaba en su panel de la parte superior cuál era el premio mayor que pagaba. “Según ellos (administradores del Keops) la máquina estaba malograda para pagar, y ¿para cobrar?, como lo estaba haciendo conmigo, sí estaba buena”, se pregunta Edilberto.&lt;br /&gt;La poca buena suerte de Edilberto esa noche se manifestó con la presencia de una fiscal que aquella noche realizaba un operativo en los lugares de diversión ante su eminente desbordamiento en las fiestas de fin de año. La representante del Ministerio Público levantó un acta y constató el presunto delito de estafa.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En Argentina hace algunos semanas, una mujer (las autoridades reservaron su identidad) ganó 35 millones pesos (algo de 11 millones de dólares) en una máquina tragamonedas, pero la sala de juego se negó a pagar esa suma y argumentó que la máquina tenía un error. Le hicieron una oferta de 35 mil pesos (más de 11 mil dólares) que la mujer rechazó. "No estamos en condiciones de aceptar esa oferta. No nos podemos responsabilizar por los errores de la empresa", indicó el esposo de la mujer a la salida de la comisaría donde sentó la denuncia.&lt;br /&gt;Edilberto afirma que si aquella noche, los encargados del Keops mostraban una disposición a negociar, no cargaría la cruz que ahora lleva. “Siempre hubo de parte de ellos una intención de no pagarme nada”, afirma.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;¿Y el cuerpo del delito?&lt;br /&gt;Acompañé a Edilberto por su paseo frente al Keops aquel jueves por la tarde. Caminamos hasta la esquina del Club Central con el letargo y la indiferencia de quien lo ha perdido todo en la vida. De regreso, por la misma acera, una mujer vestida de conjunto (pantalón y blusa) beige se abrió paso entre los demás transeúntes y caminó hacia nosotros hablando por celular. “Ella es la abogada”, dijo sorprendido Edilberto.&lt;br /&gt;La mujer de tez blanco y baja estatura no nos miró. Siguió hablando por su celular y pasó de largo. “La misma ropa tiene”, se burló Edilberto. La persona que cruzó por nuestro lado fue la representante del salón de juegos en la audiencia de conciliación a la que asistieron luego del incidente.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En esa instancia extrajudicial no se llegó a ningún acuerdo porque la abogada argumentó que su representada no tomará ninguna acción mientras no se conozca el informe de los técnicos que determinarán si la máquina tragamonedas estuvo malograda aquel viernes por la noche o no.&lt;br /&gt;Luego de ello, Edilberto formuló una denuncia por estafa contra el salón de juegos que está en desarrollo. El 4 de enero, se entera que los representantes del Keops alistaban todo para retirar la máquina de la sala. Remitió un documento al Ministerio Público para lograr la inamovilidad de la máquina, pero no pudo. “El cuerpo del delito es la máquina. Me he enterado que la han llevado a Lima para que le hagan un estudio. Cuando tengan los resultados van a conversar conmigo”, señaló.&lt;br /&gt;La lógica ordena que quien debía ordenar una revisión a la máquina era la fiscalía no la sala de juego, pues es una de las partes involucradas en el presunto delito.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Aquel jueves caluroso, cuando Edilberto se despidió ingresé al Keops  como un cliente más. En efecto la máquina que tuvo el descaro de hacer millonario y miserable a un cliente, ya no está. En su lugar han colocado un cesto para basura. Que ironía: A veces el dinero es un desperdicio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;div style="text-align: justify;"&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 255);"&gt;No saben no opinan &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 255);"&gt;Dos veces. Esas fueron las oportunidades que La Industria intentó dialogar con los representantes del Keops; pero todo fue en vano.  El último viernes por la tarde, llegamos a la sala de juegos y un empleado de seguridad, vestido de camisa blanca manga larga y con un audífono colocado en la oreja, nos dijo que regresemos al siguiente día por la mañana. &lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;span style="color: rgb(51, 51, 255);"&gt;El sábado a las 11:15 de la mañana nos atendió otro empleado, quien tenía el apellido de este reportero apuntado en un papel. Su compañero de la tarde anterior se lo había dejado. Me pidió que espere. Luego de unas llamadas, me dijo que a esa hora nadie me iba a atender. Que regrese el lunes. Le conté el propósito de mi visita y le dije que era imposible esperar tanto. La preguntas que queríamos hacerles respecto a este suceso seguirán sin respuesta.&lt;/span&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;br /&gt;&lt;/div&gt;&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-912397360854673013?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/912397360854673013/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=912397360854673013' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/912397360854673013'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/912397360854673013'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2007/02/el-hombre-que-no-puede-cobrar.html' title='El hombre que no puede cobrar'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><media:thumbnail xmlns:media='http://search.yahoo.com/mrss/' url='http://2.bp.blogspot.com/_P_SuHtFxuWI/ReUG0b-ljrI/AAAAAAAAAAY/mmvnwqe-vhg/s72-c/KEOPS-BARRIGA.JPG' height='72' width='72'/><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-116535182195652295</id><published>2006-12-05T15:43:00.000-05:00</published><updated>2006-12-05T15:50:21.976-05:00</updated><title type='text'>Viaje al centro de las elecciones</title><content type='html'>&lt;a onblur="try {parent.deselectBloggerImageGracefully();} catch(e) {}" href="http://photos1.blogger.com/x/blogger/253/2219/1600/7133/fiscalizadores-barriga.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/x/blogger/253/2219/400/440729/fiscalizadores-barriga.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;En las últimas elecciones municipales y regionales del 19 de noviembre de despojé de mi traje de periodista para embutirme en un chaleco rojo y en un gorra negra para actuar de fiscalizador de local de votación.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Huaso es uno de los distritos más pobres de La Libertad, pero en la capacitación para los  fiscalizadores del Jurado Electoral Especial de Trujillo (JEET) fue un ‘castigamuchachos’, similar al rincón, el cuarto oscuro o las orejas de burro en la escuela de barrio. Quien conversaba con el compañero, no prestaba atención o se dormía en clases recibía la terrible amenaza de ser enviado a ese distrito enclavado en la provincia de Julcán.&lt;br /&gt;Huaso en el Perú es una palabra que no significa nada, en cambio en Chile sirve para designar a las personas del campo. Huaso para los vecinos del sur es algo así como el serrano para nosotros. Los liberteños han reivindicado la soberanía nacional al darles de su propia medicina a quienes se apropiaron de nuestro pisco, de los suspiros limeños y de la chalaca: les robamos a su serrano para llamar a una ciudad nuestra, que –paradoja de por medio– sirve para aterrorizar a los fiscalizadores del JEET en el proceso que hizo llorar al mismísimo presidente de la república, Alan García.&lt;br /&gt;Fui uno de los que escuchó, durante tres días en el auditorio del Colegio de Abogados, esas reprimendas a fin de aprender con prontitud las acciones que se tenían que ejecutar antes, durante y después de las históricas elecciones del 19 de noviembre &lt;br /&gt;Éramos más de 130, entre varones y mujeres, jóvenes y adultos, quienes cumpliríamos, durante una semana, la labor de fiscalizar un centro de votación. Las amenazas a Huaso, a veces, no me asustaban. Me invitaban a pensar en que si yo era el elegido debía sentirme como un iluminado o en contraparte, como un mala suerte elevado a la enésima potencia. Cualquiera de las opciones tenía una carga emocional. Para bien o para mal me destacaron al Colegio Francisco Lizarzaburu de El Porvenir. Adiós Huaso, para otra vez será.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Manos a la propaganda&lt;br /&gt;Ser fiscalizador de local de votación es ser un policía. Un ciudadano que se enfunda en su chaleco rojo, su gorra negra y se echa encima su mochila para hacer cumplir la Ley Orgánica de Elecciones, ésa que prohíbe la propaganda en lugares públicos, en postes, que reglamenta el buen comportamiento en el día del sufragio y lucha para que se respete la ultraviolada Ley Seca. &lt;br /&gt;En el primer día de trabajo me enviaron –junto a quince uniformados más– a retirar la propaganda en los postes y lugares públicos de la avenida Larco. Ir a esa transitada parte de la ciudad agitaría al peor de mis temores: que alguien me descubra. Tener un chaleco rojo no me despojaba de mi condición de periodista. Por eso si alguien que me conocía me veía no sabía cómo reaccionar. &lt;br /&gt;Cuando no quieres que te vea nadie todos te ven.  Cuando más te ocultas, con facilidad te encuentran. Te saludan. Tú te avergüenzas. Pero después nada te importa. Pensaba en ello, cuando escuché detrás de mí: ”Ve, allí está Clavijo”. Un reportero de un canal de televisión local se acercó a saludarme. El camarógrafo terminó de grabarme y caminó hacia mí. &lt;br /&gt;–Hace rato están allí, les pregunté. &lt;br /&gt;–Sí, respondió el reportero.&lt;br /&gt;Les pedí que no difundan las imágenes en donde salgo. Me prometieron que lo harían. Hasta ahora confió en ellos, a pesar que nunca vi el noticiero por la noche.&lt;br /&gt;Seguimos retirando la propaganda sin ningún inconveniente hasta que pasó una camioneta blanca en donde viajaba el candidato por el partido aprista Moisés Arias Quezada. El semáforo en rojo ayudó a que mire cómo con una espátula un fiscalizador sacaba su rostro de un poste de alumbrado público.&lt;br /&gt;Dos cuadras más arriba, una pareja se bajó de su Volkswagen escarabajo verde y reclamó como un dúo de búfalos por qué –supuestamente– sólo retirábamos los cárteles del Apra y no de César Acuña. “Porque están muy altos y nuestra escalera es muy chica”, les respondió con total sinceridad un colega. Siguieron como búfalos. No les respondimos más. Como su vehículo obstaculizaba el tránsito se tuvieron que marchar. Primera clave para los candidatos a fin que su propaganda no sea retirada de los postes por los fiscalizadores: Colóquenla lo más alto posible. &lt;br /&gt;Por la tarde hicimos lo mismo en la avenida Jesús de Nazaret. En este tipo de trabajo, donde se presenta gran cantidad de gente y el control de los superiores es poco, la responsabilidad y el compromiso es la principal virtud. Esta vez no fuimos quince fiscalizadores, sino cincuenta los que cubrimos la arteria. En la primera cuadra, cerca de la intersección con la avenida Juan Pablo II, cuatro compañeros y yo retirábamos los afiches pegados en los postes y en un muro de control, al parecer, de la empresa eléctrica. Al frente dos fiscalizadoras de avanzada edad –podían ser la madre de cualquiera– nos miraban, sin tomarse la molestia de ayudar. Uno de nosotros  –que podía ser su hijo– cruzó la pista y las exhortó para que cumplan con su trabajo. Cuando regresó estaba más furioso. “Me han dicho que ellas no fueron contratadas para limpiar los postes”. &lt;br /&gt;Cuatro cuadras más arriba, una caravana de carros apristas nos encontró. Para evitar una situación difícil nos sentamos en las bancas que existen en la berma. “Compañeros, compañeras”, nos gritaban desde sus vehículos, para que los acompañemos en su recorrido. Recomendación para el Jurado Nacional de Elecciones: cambien esos chalecos rojos, tienen el color del Apra.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Día D&lt;br /&gt;El local de votación que me tocó controlar fue el colegio Francisco Lizarzaburu en El Porvenir. No estuve solo, por la cantidad de mesas (46), el JEET destinó a dos fiscalizadores más: Beimer Delgado Daza y Mayra Ortiz Zavala.&lt;br /&gt;Nuestros superiores exigieron que por lo menos un fiscalizador tuviera que dormir la noche previa a las elecciones en el local de votación en resguardo del material electoral, junto al personal del Organismo Descentralizado de Procesos Electorales (ODPE), miembros de las Fuerzas Armadas y Policía Nacional.&lt;br /&gt;Cerca de las 7 de la noche, en el auditorio del Colegio de Abogados –en donde tuvimos la última reunión con nuestros jefes– Beimer tuvo la gentileza de inmolarse esa noche, a cambio que Mayra y yo fuéramos a esa hora a retirar la propaganda que todavía había cerca del local. Ir a un lugar de El Porvenir que poco conoces a esa hora no fue fácil de aceptar para mí, pero sí para Mayra. “Vamos rápido, Clavijo”, dijo. Me quedé perplejo.&lt;br /&gt;El domingo 19, día de la votación, llegué al local a  las 5.30 de la mañana. La noche anterior lo habíamos dejado pulcro de propaganda. Cuando bajé del taxi, el panorama invitada a la rabia. Cientos de volantes de las agrupación Súmate, Apra y Fuerza Democrática fueron dejados en las calles aledañas y en el frontis. Los vecinos alistaban sus mesas donde más tarde venderían comida o golosinas. Caballero, pensé.&lt;br /&gt;Saqué una bolsa de mi mochila y recogí uno por uno –con maldición de por medio a los candidatos– los volantes. No sé cuánto tarde, pero el dolor de cintura me recordaba, que así como en el amor, en la política todo vale. Hasta la trampa.&lt;br /&gt;Cerca de las seis y media me senté junto al vigilante del colegio Lizarzaburu, Pedro Cuba. “Los médicos no sirven para gobernar”, dijo. Con lucidez despotricó contra los galenos que ocuparon cargos públicos sin éxito: Primero nombró al saliente alcalde de El Porvenir Pedro Ordóñez, luego a Noé Anticona, quien quería repetir el plato, después a Víctor Raúl Lozano Ibáñez y hasta a Homero Burgos. &lt;br /&gt;El señor Pedro también se quejó de su horario de trabajo: “Entro el viernes por la noche y salgo el lunes. Trabajo 48 horas corridas, pero sólo me pagan por 40”, expresa, delante del mural del mentor del colegio, quien fuera una “ilustre abogado, historiador y diplomático”, que nació en Trujillo el 20 de mayo de 1889 y murió el 25 de noviembre de 1961.&lt;br /&gt;Antes de las siete de la mañana, los miembros de mesa estaban impacientes por ingresar. “Tanto reclaman para que malogren las actas”, dijo bajito una coordinadora de la ODPE. Más tarde, sus palabras se convirtieron en verdad.&lt;br /&gt;El principal problema de las elecciones es la falta de información. No es peyorativo pero un distrito como El Porvenir donde el nivel de formación no es el estándar, la falta de capacitación de los miembros de mesa y el desconocimiento de los electores de datos básicos como su grupo de votación, le da a todo comicio en el país un matiz folclórico.&lt;br /&gt;Una señora formó fila en el salón que sufragó en las elecciones presidenciales de abril, cuando llegó a la mesa no le permitieron el voto. Reclamó. Se le explicó que su mesa estaba en otro salón. Seguía reclamando. “La vez pasada voté aquí y hoy quiero votar aquí. Para qué cambian las mesas, ése no es mi problema”, demandaba. &lt;br /&gt;Un candidato por Súmate fingió de personero y me llevó hasta una mesa a que solucione una supuesta omisión en el padrón electoral de una simpatizante. Cuando descubrí su identidad, hice que la policía lo saque del colegio. Vociferó todo lo que pudo, pero al policía y al fiscalizador se le respeta. Lo sacaron.&lt;br /&gt;Acudieron decenas de borrachos. El caso más llamativo fue el que protagonizó, a decir de los electores, un delincuente retirado. Mi compañero Beimer pidió que lo saquen y los efectivos del orden, después de mucho forcejeo y amenazas, lo botaron del colegio. &lt;br /&gt;No se presentaron mayores problemas. El escrutinio se realizó con normalidad. Cerca de las 11 de la noche el personal de ODPE llamó para que nos recojan. Nadie de nosotros –los fiscalizadores del JEET– podía moverse. Nuestra labor acababa cuando las actas llegaban al centro de computo en la urbanización Palermo. La espera desesperaba. El sueños nos venció en sillas y mesas. La movilidad apareció a la hora que quiso, es decir a las 3 de la mañana. Los más molestos eran los policías. Los soldados se fueron temprano. &lt;br /&gt;En el centro de cómputo  encontré a uno de mis superiores y le expresé mi queja por la demora de la movilidad. Me miró de pies a cabeza. “Agradece que estás completo y sin ningún golpe. En otros lugares a los fiscalizadores los han golpeado”, me dijo. Como se dice en la calle, “me bajaron los caballos”.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-116535182195652295?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/116535182195652295/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=116535182195652295' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/116535182195652295'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/116535182195652295'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/12/viaje-al-centro-de-las-elecciones.html' title='Viaje al centro de las elecciones'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-116015534437365259</id><published>2006-10-06T12:21:00.000-05:00</published><updated>2006-10-06T12:22:24.376-05:00</updated><title type='text'>Disculpe, señor Suárez</title><content type='html'>Yo tenía un vaso lleno de cerveza y, al frente, el exitoso técnico de Ecuador, Luis Fernando Suárez, uno a medio llenar. Tomaba con prudencia, pero tomaba. Conversaba con el acento bailable de los colombianos y el semblante del expositor generoso que se queda a resolver la dudas del auditorio que lo escuchó por cerca de dos horas.&lt;br /&gt;Suárez llegó a Lima, el fin de semana, para compartir su fructífera experiencia al frente de la selección norteña rumbo al Mundial Alemania 2006. Le pregunté si se consideraba un técnico paternalista o un autoritario. No escuchó mi pregunta y acercó su pesada anatomía a mi cara. ¿Cómo dice?, replicó. Repetí la interrogante. “Hombre, soy lo uno y lo otro. Porqué a unos jugadores hay que tratarlos como hijitos y a otros mentarles la madre a cada momento”.&lt;br /&gt;En verdad esa no es la pregunta principal que quería formularle. Me llene de valor y, ayudado por la confianza que otorga conversar con alguien con cerveza por delante, me atreví a comentarle que cuando estuve en Barranquilla me impresionó mucho escuchar a varios hombres promocionar a sus mujeres como ‘potonas’ (trasero grandes). ¿Por qué?, le consulté. Suárez aclaró que era de Medellín y -algo sonrojado- reconoció como verdades eras expresiones de sus coterráneos.&lt;br /&gt;Han pasado varios días y tengo el remordimiento que ese fue el momentos más desagradable que pasó el DT en su última visita a nuestro país.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-116015534437365259?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/116015534437365259/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=116015534437365259' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/116015534437365259'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/116015534437365259'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/10/disculpe-seor-surez.html' title='Disculpe, señor Suárez'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-116015525794357305</id><published>2006-10-06T12:19:00.000-05:00</published><updated>2006-10-06T12:20:57.956-05:00</updated><title type='text'>Eugenio vuelve a nacer</title><content type='html'>Después de 13 años, el invidente Clemente Ñaco regresó a Satipo y se reencontró con sus parientes. Perdió la visión en un ataque terrorista.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando Eugenio Clemente Ñaco se emociona, algo pasa en su cuerpo. No sabe explicar a plenitud lo que sucede con su anatomía en esos momentos, por eso mueve los hombros y parte del abdomen en un esfuerzo por trasmitir su experiencia. “El estómago me fastidia”, dice, y eso sí se le entiende. “¿También se te paran los vellos?”, pregunto, y él se toma su tiempo para buscar en la última emoción fuerte que sintió -cuando se reencontró con sus familiares después de 13 años-, si sus pelos lo incomodaron. “También”, responde con duda, como para que la pregunta no sea avergonzada con una negación.&lt;br /&gt;En el aeropuerto de Trujillo, un día antes del reencuentro, Eugenio empezó a sentir esos escalofríos emotivos. Estaba callado. Sentado al lado de su esposa Rocío Espinoza y recibiendo, por momentos, los abrazos y besos que sólo su hijo de cinco años sabe dar. El bastón de metal que utiliza para desplazarse lo movía con insistencia&lt;br /&gt;Eugenio es ciego. Perdió la visión en 1993 en la lucha contra el terrorismo. Cuando fue rechazado del Ejército por su corta edad – tenía 16-, se alistó en la ronda campesina de su comunidad, Mapitamani, en Satipo (Junín). En un combate con los subversivos una granada explotó cerca de él y destruyó su aparato visual. Desde ese entonces su noche es perpetua.&lt;br /&gt;Llegó a Trujillo para estudiar en el colegio de invidentes Tulio Herrera de la urbanización El Sol. Aquí conoció al amor, se casó y tuvo un hijo.&lt;br /&gt;Esa tarde en el aeropuerto, Eugenio esperaba el avión que lo llevaría a Lima, en donde se subiría a un ómnibus rumbo a Satipo, provincia que defendió del terrorismo y que lo vio partir ciego. &lt;br /&gt;Quería que su esposa lo acompañé, pero era imposible. El presupuesto que manejó la Defensoría del Pueblo, sólo consideraba dos viajeros: él y la representante en La Libertad de esta institución del Estado, Yolanda Falcón Lizarazu, quien, en el terminal, demostró sus dotes de camarógrafa novata.&lt;br /&gt;Eugenio es una víctima de la guerra interna, por ello la Defensoría del Pueblo trabajó su caso y el viaje a Satipo fue una acción para intentar resarcirlo del daño que padece.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El reecuentro&lt;br /&gt;Los escalofríos emotivos son espantados por el hambre.  Esa tarde comió esa mentira de alimento que sirven en el avión y, por la noche, en el ómnibus no probó bocado. Cuando llegó a Satipo el hambre era insoportable. “El estómago se da cuenta”, explica.&lt;br /&gt;A la hora del desayuno, en el hotel, Yolanda Falcón, confirmó que un ciego come igual a un vidente, sólo que antes hay que indicarle donde está cada uno de sus alimentos. “Ese viaje ha sido una reeducación para mí. He sentido en carne propia todas la dificultades que tiene una persona discapacitada para desplazarse por la ciudad”, confesó Falcón&lt;br /&gt;Cuando el hambre pasó, otra vez el temblor en el cuerpo se presentó. Cerca de las 10 de la mañana, se dirigieron al despacho de la Defensoría del Pueblo. Allí estaban los familiares. Eugenio vestía camisa azul, el color de la confianza, la armonía y afecto, el mismo que se expresó en cada abrazo y beso que recibía de los familiares que lo daban por muerto.&lt;br /&gt;Cuando resultó herido en el enfrentamiento con los subversivos. Eugenio fue evacuado a Lima. Ningún familiar recibió noticias de él. En el campo de batalla sólo encontraron su mochila. Sus parientes lloraron ese objeto. &lt;br /&gt;Meses antes del reencuentro, la Defensoría del Pueblo pactó un acercamiento a través de la línea telefónica. Eugenio habló desde Trujillo con sus parientes, pero para ellos una muerte no se desecha con una simple comunicación por el aparato que inventó Graham Bell. Querían verlo. Por eso ese día, en Satipo, su tía de cariño Victoria Pachacamac Chang lo tocaba y pasaba sus manos por delante de su vista para confirmar su ceguera. Sus primas lo tocaban y sus amigos no se cansaban de mirarlo. ¿Y su madre? ¿Y sus hermanos?&lt;br /&gt;Antes que parta a Satipo, Eugenio se enteró que su mamá falleció a manos de los terroristas. Cuando llegó a esa ciudad, tuvo la esperanza de encontrarse con alguno de sus cinco hermanos. Pero no fue así. Ninguno de ellos llegó a la cita, porque nadie conoce sus paraderos. La pequeña decepción que lo invadió se fue con el cariño que le expresaban los presentes. Eugenio tiene la esperanza que con la colaboración de los medios de comunicación – concitó la atención de todos- y la ayuda de su tía Victoria puedan ubicarlos.&lt;br /&gt;Luego de los abrazos y de reconocerse, llegó la comida. Que mejor manera de sentirse en casa que degustando el plato de fiesta de la zona: pachamanca, que corrió por cuenta de sus primas, y el masato que llevaron sus paisanos de la comunidad de Mapitamani, los hermanos Ricardo y Faustino Carhuancho Taype.&lt;br /&gt;La carne cocida con el calor de las piedras calientes y el color rosado y sabor agradable de la bebida a base de yuca, lo devolvieron a la adolescencia que fue interrumpida por un flagelo que hasta ahora nadie entiende. Entre peruanos empezamos a matarnos, sin medir y reparar daños. “Un poco que me querían ganar las lágrimas”, confiesa Eugenio por la evocación.&lt;br /&gt;De lo que se enteró y que le ha partido el alma, es la forma como perdió la vida su madre. “Yo pensé que los terroristas la habían matado de un balazo”. Su tía le confeso que su progenitora fue torturada salvajemente por los delincuentes.  Cuando Eugenio termina de contar ese pasaje, el silencio lo embarga; pero luego con la grandeza que sólo tiene una persona que vive la vida con intensidad, proclama con orgullo que la fruta en su tierra es barata, que compró una caja de naranjas a cuatro soles, y que más caro le salió traerla: en el aeropuerto le cobraron 16 soles para que la embalen.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-116015525794357305?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/116015525794357305/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=116015525794357305' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/116015525794357305'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/116015525794357305'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/10/eugenio-vuelve-nacer.html' title='Eugenio vuelve a nacer'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-116015219533500488</id><published>2006-10-06T11:26:00.000-05:00</published><updated>2006-10-06T11:55:59.906-05:00</updated><title type='text'>Mis amigos son así</title><content type='html'>Un día – o parte de el- en el trabajo que realizan los periodistas del diario La Industria de Trujillo.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Esta mañana la redacción está triste y casi vacía. Sólo tres compañeros son el ralo recuerdo de un ambiente bullicioso y una hora -8 de la mañana- en donde todos los periodistas nos encontrábamos para practicar todas las variantes de la comunicación: conversar, bromear, rajar, chismear.  No sé cuándo cambió todo. Tal vez, el ajuste del Ministerio de Trabajo para que se respete la jornada de las ocho horas sea el culpable que la redacción quiera llamarse soledad y apedillarse melancolía.&lt;br /&gt;Mi horario vespertino me convierte, esta mañana, en un residente en el extranjero que regresa a su país y no encuentra lo que dejó. Walter Castillo está redactando las comisiones, la señora Karina de Orbegoso conversa con él, Bertha Alva permanece en su cubículo, y yo no tengo con quien revivir los viejos tiempos. Mi cuerpo empieza a reclamarme las horas de sueño que sacrifiqué para reencontrarme con un pasado que ya fue.&lt;br /&gt;La primera en salir es la señora Karina. Se va en la movilidad a la Dirección Regional de Salud. ¡El carro! ¿Por qué me descuidé? Me apuro. El peor de mis temores apareció: que me dejé la camioneta.&lt;br /&gt;Subirse a la movilidad por la mañana es una odisea. Allí existen reglas primitivas de convivencia: si estás te llevan, sino te quedas. A lo máximo te esperan unos minutos. Nada más. Dejar al compañero por tardón es uno de los mecanismos correctivos que disfrutamos con una pizca de sadismo.&lt;br /&gt;Walter Castillo, ‘Brother’, pone coto a mi preocupación: “Karina va y viene, no va demorar mucho”. No sé porque, pero le creo. Aprovecho el tiempo para revisar mi correo. Espero un mensaje en especial: el envio de los pasajes para asistir al seminario que el Fondo Cristal Perú al Mundial organiza en Lima con la asistencia del ex entrenador de Paraguay ‘Maño’ Ruiz, de Ecuador Luís Felipe Suárez y un psicólogo de la selección argentina de fútbol. No llegó nada. La emoción por asistir a ese certamen empieza a perder aire.&lt;br /&gt;Llega Carlos Urcia y luego Francisco Paredes. Se enteran de sus comisiones. El segundo de ellos quiere entrevistar por teléfono al director regional de educación, Alberto Pinillos. Urcia lo corrige. “No te va contestar porque está internado en el hospital”. El ímpetu de Francisco por cumplir su primera comisión con prontitud no reparó en un pequeño detalle: una de las noticias más importantes del día era el accidente automovilístico de la autoridad educativa. “Chuma”, se lamenta “Pancho”, uno de los últimos periodistas en llegar al diario. &lt;br /&gt;El reportero gráfico Armando Castro, quien acompañó a la señora Karina a la dependencia de salud, me comunica por el teléfono corporativo que ya están de regreso en la camioneta y me exige que salga rápido para que me lleven a mis comisiones. El “Brother” también baja.&lt;br /&gt;En la movilidad algo anda mal. No hemos dejado a nadie y sobra espacio. Todo fue fácil. No se presentaron las clásicas discusiones para definir a dónde vamos primero. Estaban lejanos estos malos momentos que cuando eran presentes disgustaban a todos, pero ahora que son pasados se extrañan tanto. La ausencia de algunos compañeros como Luís Cabrera, quien ya no está con nosotros, y Pier Barakat, quien la noche anterior celebró como Dios manda la obtención de un premio por una excelente crónica de viaje que redactó, le inyecta orfandad al recorrido matutino.&lt;br /&gt;A mí llévenme a pasear porque mi comisión ya fue, les digo y les ofrezco el pedazo de autoridad que tenía para definir la ruta de la movilidad. Vamos a Santa María, entonces, propone el ‘Brother’. Armando agrega que por el camino podemos pasar por el local de la Liga Distrital de Levantamiento de Pesas, al lado de la piscina Gildemeister, para que haga unas fotos.&lt;br /&gt;El local deportivo es una muestra más del abandono en el que vive el deporte en nuestra ciudad. Si alguna vez, este establecimiento tuvo una época de resplandor ésta no ha dejado ninguna huella. Parece que nos demoramos más de la cuenta. “Si fueran otros, en serio que los dejaba”, bromea el ‘Brother’.  Camino a Santa María, les pregunto por qué nadie se pelea por la camioneta, como antes. “Uh, ya pasaron esos tiempos”, responde Armando, no con satisfacción, sino con melancolía.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Coloquios&lt;br /&gt;Un tema de conversación recurrente en la camioneta es la falta de dinero. “Yo sólo pido tener un poquito más de plata y harta salud, nada más”, demanda el ‘Brother’ a la vida. Cuando tengas ese poquito de dinero, vas a querer otro poquito más. Pero la salud es la salud, contesto. Armando asiente con un movimiento de cabeza y el chofer Ronald Gamboa hace lo mismo por el espejo retrovisor.&lt;br /&gt;Luego hablamos de la vida. “La educación de la persona está completa cuando llora a sus muertos”, interrumpe el ‘Brother’, con un tono filosófico. &lt;br /&gt;Recibo una llamada al celular. Es una de las organizadoras del seminario en Lima, quien se disculpa por no despachar los pasajes en las primeras horas de la mañana. Me asegura que el envío lo acaba de hacer. Mi partida está programada para esta noche a las 8:30 y mi regreso el sábado por la noche. Le digo que es imposible aceptar el pasaje de vuelta en ese horario. Necesito estar antes de las 10 de la mañana el sábado en Trujillo. La señorita se incomoda por mi petición y promete llamarme dentro de media hora. La emoción por asistir a ese certamen pierde cada vez más aíre. Llegamos a Santa María.&lt;br /&gt;La camioneta se detiene delante de un basural que ‘adorna’ el frontis de unas casas de familias clasemedieras. El ‘Brother’ camina hacia una señora que está regando su jardín cuya belleza es una gota de agua dulce en el mar salado del mundanal del frente. Al lado de la camioneta pasan dos señoras. Una de ellas nos reconoce como periodistas. “Esta bien que saquen algo de eso para que vengan a limpiar, es una vergüenza”, dice sin detenerse.&lt;br /&gt;Del periodismo se han dicho muchas cosas. Buenas y malas. Bonitas y feas. Hay algunos como las señoras que acaban de pasar – y quienes llegan al diario- que ven a los periodistas como el último – y a veces único- camino para la solución de sus problemas. Pero también, existen los que nos ven como una piedra en el zapato, como un estorbo, lo que es peor, como personajes que aglutinan todos los males sociales: alcohólicos, extorsionares, sin educación, descuidados en aseo, etc. &lt;br /&gt;Al igual que las demás profesiones, el periodismo posee valiosos y maliciosos elementos. Tal vez la atención especial que merecemos se fundamenta en el compromiso social que nuestro trabajo tiene: la información que recogemos y procesamos va influir en alguien, y eso hay que hacerlo con responsabilidad. No hay otra receta.  &lt;br /&gt;Por lo pronto, hoy me he bañado, mis compañeros de  la camioneta, parece, que también. ‘Brother’ termina de entrevistar a la vecina y regresa. “A Moche”, pide. Camino a ese distrito, Armando cuenta su hazaña del día anterior cuando ingresó con la cámara escondida  a la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) para fotografiar el derrame de químicos. Llegamos a la municipalidad. El ‘Brother’ ingresa y Armando se queda en la puerta tomando fotos a las personas que buscan en los papeles pegados en una pizarra si fueron elegidos como miembros de mesa para las elecciones de noviembre. &lt;br /&gt;Suena mi celular. La señorita organizadora del certamen de fútbol en Lima se disculpa otra vez y me asegura que acaban de cambiar mi pasaje de regreso. El globo de la emoción  se llena de aire. Cerca del mediodía llegamos  a la redacción.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Todo bien&lt;br /&gt;Por la tarde la redacción sigue tal cual. La soledad y melancolía no tienen espacio a estas horas.&lt;br /&gt;Hugo Valdez tiene  la cara de quien trabaja sus descansos. Hernán Flores, el responsable de la sección Regional, está de vacaciones y ‘Valdezzzzzz’, tiene que fajarse y laborar todos los días hasta cuando llegue. Luis Quintanilla será hoy el editor de cierre ante el descanso del titular Juan José Bringas. Francisco Paredes conversa con él sobre una nota que parece ser la que abrirá la edición de mañana. Hoy no me toca cerrar deporte, en mi lugar está el gran Pedro Julio Guillermo Vera Luna Victoria, más conocido como Pedrito Vera. Martha Florián va a cerrar el cuadernillo B y el suplemento de economía. El doctor Luis Miguel González revisa los cables para la página Mundo. Américo Barriga será el editor fotográfico. El director Ernesto Barreda acaba de llegar. &lt;br /&gt;Le doy una mano a Pedrito Vera para escoger las fotos que se tomaron en la mañana en la Liga de Levantamiento de Pesas, que complementarán el informe que Jaime Sal y Rosas redactó. “El peso del abandono”, coincidimos que será el titular del suplemento Adrenalina. &lt;br /&gt;Converso con el director sobre esta crónica. Días previos le planteé que, para el Día del Periodista, tenía la intención seguir a mis compañeros en un día de labores, sin que ellos sepan. Le gustó la idea. Le confieso que encontré una realidad distinta a la que conocía. Me da unos consejos, y me despido. Tengo que salir temprano para arreglar mis cosas y enrumbar al aeropuerto de Huanchaco. Pensé quedarme hasta el cierre para contar todo el trabajo de mis compañeros, pero en nuestra labor, lo inesperado sucede casi siempre, como que un avión me lleve a Lima sin que me despida de mi familia.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-116015219533500488?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/116015219533500488/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=116015219533500488' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/116015219533500488'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/116015219533500488'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/10/mis-amigos-son-as.html' title='Mis amigos son así'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-114895650215306255</id><published>2006-05-29T21:31:00.000-05:00</published><updated>2006-05-29T21:35:02.173-05:00</updated><title type='text'>Un bolero para ti</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/1600/DSC_0116.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/400/DSC_0116.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Carranza Reyes ama a los boleros por sobre todas las cosas. Hace algunos días el programa radial que produce y conduce cumplió 14 años en el aire&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Carlos Carranza Reyes sube en penumbras las escalares hasta el tercer piso. Llega a la luz. Antes de sentarse en una vieja silla de madera extiende las manos para mostrar los equipos de programación de música y decenas de cds desordenados. “Este es mi mundo” dice y Gaby Zevallos interrumpe con su Háblame de ti cuéntame de tu vida sabes tú muy bien que tú estás convencida de que tú no puedes aunque intentes olvidarme.&lt;br /&gt;Es el miércoles 17 de mayo y su programa Agenda 92.1, Un Bolero para ti, que se difunde por Diplomat Radio (92.1 FM), cumple 14 años de vida. El ambiente no tiene nada de fiesta. No hay regalos ni sorteos. No hay invitados ni compañía. Sólo está el señor Carlos, su soledad y sus boleros; pero no falta nada porque él sabe que –a veces lo dice en el aire-  la angustia, los celos, la pasión, la felicidad, el amor, todos los sentimientos (están) recogidos en un canto simple y hermoso: el bolero.  &lt;br /&gt;En las dos horas de su programa, el señor Carlos quiere convertirse en un pulpo. Lo es todo: productor, programador y locutor. A veces le faltan manos, para contestar el teléfono, tomar nota y programar música. No tiene computadora, como las modernas emisoras, lo suyo es ingresar disco por disco, según la música que su corazón le ordené o el fiel oyente le pida.  “Trabajar sólo es bravo”, expresa. Hola soledad, no me extraña tu presencia casi siempre estás conmigo te saluda un viejo amigo este encuentro es uno más.&lt;br /&gt;Hace algunos años, su programa reinaba en el dial trujillano. Era la única oferta nocturna para los amantes del bolero. Ahora tiene competencia: Su Majestad, el bolero de La Inolvidable. Aunque buen perdedor de Franco de Vita, no es un bolero, el señor Carlos lo vive en carne propia. “Es difícil competir con ellos. Allá tienen producción de calidad y una  discoteca inmensa”, se resigna, pero aclara que a pesar de ello, su programa goza de gran audiencia. En realidad la competencia se da en una hora. El señor Carlos sale al aire de 7 a 9 de la noche y el programa capitalino de 8 a 10.  Más que una rivalidad, lo que existe es un compartir. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Historia de amor&lt;br /&gt;Una de las principales virtudes del señor Carlos es la gratitud. A cada momento me pide que agradezca la confianza que depositan en él los dueños de la radio, los hermanos Burmester. También, quiere que publique el nombre de sus auspiciadores. “Pero ellos anuncian porque saben que el programa es bien sintonizado”, reconoce.&lt;br /&gt;La estructura de Agenda 92.1 FM, un bolero para ti es simple: música y más música, y poca intervención del locutor. De vez en cuando, el señor Carlos interviene para decir la hora, invitar a sus oyentes a que llamen y algún escueto saludo. Nada más. “La gente quiere escuchar música, no a mí”, expresa a pesar que le han dicho – y el lo cree- que su voz es microfónica, es decir bonita para la radio.&lt;br /&gt;Otra de sus estrategias es que nunca dice el nombre de las canciones que programa. A veces lo más importante en el bolero es lo que no se dice o lo que se sugiere.  Gracias a este pequeño detalle, el señor Carlos ha implementado una forma de ganar dinero. Sus oyentes lo buscan para pedirle que les grabe algunos temas de los cerca de 3 mil que tiene en su repertorio. ¿Pero si no se saben el nombre de la canción como definen el tema de su preferencia?. Sencillo, los clientes lo tararean o le dicen el día y la hora que los programó. El señor Carlos tiene una memoria eterna, porque en la vida hay amores que nunca pueden olvidarse. Imborrables momentos que siempre guarda el corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Si la televisión aumenta de peso, la radio disminuye la edad. El señor Carlos nació el 7 de enero de 1945. Tiene 61, pero sus radioescuchas creen que tiene menos. Cuando, lo conocen se sorprenden por sus canas totales, su baja estatura y su figura de abuelo rechoncho y feliz. Pero, él se siente un adolescente tierno que todas las noches programa la música que le gusta y actúa como un Eros moderno que une almas a través del género musical que siempre está al servicio del amor.&lt;br /&gt;Pero una vez se auto disparó y el amor llegó a él a través de la radio. En los años 60, conducía, en otra radio, el programa Trío de ídolos, donde sólo se escuchaba música de Lucho Barrios, Pedrito Otiniano y Ramón Áviles. Una vez una chica de nombre Esther Mejía llamó y con ella el amor. Se citaron en otro lugar y cuando se vieron se reconocieron: ya se conocían; pero sólo de vista. Desde entonces empezó la amistad intensa y luego ese sentimiento se convirtió en una historia de amor como no hay otro igual que los hizo comprender todo el bien y todo el mal, que les dio luz a su vida. &lt;br /&gt;El señor Carlos abandonó la radio y viajó a Lima con la mujer de su vida. Después lo hizo a Piura en donde trabajó en la empresa que construyó una planta pesquera en el puerto de Paita. En el cálido norte se casaron. El fruto de su amor tiene 27 años, se llama Johny y también hace radio.&lt;br /&gt;Los trabajos que tuvo fuera de Trujillo fueron rentables; pero cuando se cansaron de estar separados de su tierra decidieron regresar y poner una negocio propio que les permita vivir. Los planes no funcionaron. Él regresó a la radio y ella viajó a Argentina. Dicen que la distancia es el olvido, pero ellos no conciben esa razón. Porque ambos siguen siendo cautivos de los caprichos del corazón.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La media vuelta&lt;br /&gt;La radio le cantó al señor Carlos la Media vuelta: Yo quiero que te vayas por el mundo y quiero que conozcas mucha gente… Si encuentras un amor que te comprenda, y sientas que te quiera más que nadie entonces yo daré la media y vuelta  y me iré con el sol cuando muera la tarde. El señor Carlos no encontró a nada que lo haga olvidar el sentimiento especial y único que lo unía a la radio, por eso cuando en 1991, después de veinte años de alejamiento, le propusieron volver, no lo pensó dos veces. &lt;br /&gt;Su primera instancia fue Radio Libertad, y en mayo de 92, intenta emular su antiguo programa – Trío de ases- y funda junto Vicente Sánchez Un bolero para ti.  Su acompañante sólo estuvo dos años. Desde entonces hasta la actualidad, la terrible soledad acompaña en la programación al señor Carlos. &lt;br /&gt;El afán de conseguir anunciantes lo obligó a cambiarle – o mejor dicho agregarle- el nombre a su programa. Agenda 91.2, un bolero para ti,  tiene un airea de espacio informativo musical. Ello le permite al señor Carlos recibir publicidad de algunas municipalidades. &lt;br /&gt;El señor Carlos camina con una mano pegada al cuerpo para disimular el mal de Parkinson que padece. Cuando habla de este tema otra vez la gratitud aflora. “Quiero agradecer al doctor Esmidio Rojas que atiende sin cobrarme ningún sol”. &lt;br /&gt;La mejor medicina que recibe para ese enfermedad irreversible es su programa. Sentado, delante de los equipos de programación y sus cds, es el hombre más sano del mundo, un pequeño Dios que sabe y conoce todas las ciencias del amor. Porque como dice el venezolano Héctor Rago el bolero es astronómico (que se quede el infinito sin estrellas) Masoquista (miénteme más que me hace tu mentira feliz) Blasfematorio (aunque no quieras tú no quiera yo y no quiera Dios) Mentiroso (solamente una vez amé en la vida) Geométrico (Así es nuestro amor, cóncavo y convexo en el sexo) Mercantil (y tú te vendes, quien pudiera comprarte/ quien pudiera pagar un minuto de tu amor) Ofensivo (que amor como el tuyo lo encuentro en cualquier esquina)  Pedagógico (ya verás lo que vas aprender cuando vivas conmigo) Suicida (quisiera abrirme lentamente mi venas). &lt;br /&gt;Vinicus de Moras advirtió que el amor es eterno mientras dura. Por más que alguien le pida al reloj que no marque las horas, que haga el momento perpetuo, las cosas pasan; pero ojalá que  el programa del señor Carlos sea Inolvidable.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-114895650215306255?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/114895650215306255/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=114895650215306255' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114895650215306255'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114895650215306255'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/05/un-bolero-para-ti.html' title='Un bolero para ti'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-114590244857316384</id><published>2006-04-24T13:08:00.000-05:00</published><updated>2006-04-24T13:14:08.590-05:00</updated><title type='text'>La muerte cambia la vida</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/1600/P4050222.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/320/P4050222.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La triste y cándida historia de un periodista ‘muerto’ y la Reniec desalmada&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando le dijeron que estaba muerto, él sonrío. Su cara morena se estiró, sus ojos se achinaron y su dientes salieron a flor de labios como reflejo de lo contradictorio que es la naturaleza humana: a veces la tragedia nos provoca risa. &lt;br /&gt;Su alegría fue el acto espontáneo de un estado emocional a punto de hervir dentro de él. Fue el iceberg de la tragedia que empezaba en su interior. José de la Cruz Aliaga, periodista y padre de 8 hijos, ingresó vivito y coleando a la oficina del Registro Nacional de Identidad y Estado Civil (Reniec) y salió ‘muerto’.&lt;br /&gt;Cuando llegó a su casa, en La Esperanza, no quería hablar con nadie. Entendió en su total dimensión lo que le sucedía y avizoró lo difícil que sería volver a vivir. El silencio es la marca de la muerte. &lt;br /&gt;Era la segunda vez que iba a ese organismo luego de la perdida de su Documento Nacional de Identidad (DNI), en enero del 2004.  La primera vez que tramitó su duplicado, le dijeron que “su nombre no aparecía en la pantalla”. Le pidieron que regrese en veinte días. Él lo hizo con la esperanza que todo lo que le sucedía era un error del sistema informático; pero le dieron la terrible noticia que estaba muerto y, otra vez, le pidieron que regrese dentro de 20 días. &lt;br /&gt;De nuevo, el señor José pegó la vuelta con la esperanza que la computadora corrija el yerro; pero lo que no consideraba era que las máquinas son manejadas por los personas, y como dijo el profeta Elías: la muerte es una cuestión de vivos. &lt;br /&gt;En su tercera cita, un empleado de la Reniec le entregó un DNI y él escuchó que alguien le dijo “levántate y anda”. Creyó que todos los males desaparecían. Pensó que su destierro por unos días al más allá sería una anécdota; pero no lo fue. El infierno recién empezaba. Su nuevo DNI tenía la mismas fechas de emisión y caducidad. No le servía para nada. El entendió que además de ‘matarlo’ la Reniec estaba bailando sobre su ‘cadáver’, y él no estaba dispuesto a soportar esa burla. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VNVNVN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;“El daño psicológico es grande”, cuenta el señor José en la oficina de relaciones públicas de la Municipalidad Provincial de Trujillo, el punto de encuentro de todos los periodistas de la ciudad. Antes del impase, su apodo era “fogonero”, por su manera de orientar las noticias en la radio donde trabaja y en el periódico La Razón de La Esperanza que dirige. “Siempre me gusta confrontar a los protagonistas de la noticia”, cuenta. Desde sus visitas constantes a la Reniec, y al parecer por el resto de su vida, el señor José es  el “muerto”; pero él quiere ser el “fogonero”.&lt;br /&gt;Cuando lo llaman “muerto”, esconde su amargura detrás de una sonrisa. “Todos me fastidian y eso no me gusta, voy por la calle y me dicen muerto, estoy en una fiesta y alguien grita ¡paren la música porque está bailando un muerto!”, cuenta y yo quiero reírme. En ese preciso momento, un periodista radial interrumpe nuestra conversación y me pregunta con sarcasmo “¿por qué pierdes tu tiempo hablando con un muerto?”, yo sí me río y miró al señor José. Él mueve los ojos y los hombros como diciendo “si no me creías allí tienes una prueba”.&lt;br /&gt;Las mortificaciones son demasiadas. Los policías de tránsito que lo conocen le dicen que pase la pista en rojo, “total estás muerto”. Sus amigos interrumpen conversaciones serías para preguntarle ¿cómo es el más allá?&lt;br /&gt;Pero los daños también fueron materiales y económicos. El señor José es jubilado administrativo de la Universidad Nacional de Trujillo (UNT) y no pudo cobrar su pensión, tampoco las facturas de publicidad de su periódico, ello provocó que no cumpla con los créditos que tenía en la Caja Municipal. Le cortaron la luz en su casa y permaneció seis meses sin ese servicio. “No sabía qué hacer. No le deseo a nadie lo que he vivido”. &lt;br /&gt;Denunció el caso en los medios de comunicación y sus familiares de la sierra de Libertad, de Huaraz, Cajamarca y Lima llegaron a su casa para participar en su sepelio. El vespertino Satélite dio cuenta de la noticia el 1 de abril del 2004 con el titular “Reniec ‘mató’ a periodista”. Sus familiares pocos instruidos llegaron con mucho odio contra el asesino: el  tal “Reniec”. &lt;br /&gt;El señor José entendió que la muerte cambia la vida  y la vida cambia la muerte,  por eso empezó a vivir con ella. A fin de cuentas, para los católicos, la inmovilidad no es el fin sino el inicio de una nueva etapa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VNVNVN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;De la Cruz demandó a la Reniec por daño material y moral y pidió una indemnización de 100 mil nuevos soles. El proceso estuvo en la etapa de conciliación y no se llegó a ninguna solución.&lt;br /&gt;El organismo del Estado argumenta en su defensa que el fallecimiento del trujillano se debió a una actualización de datos. La Reniec registró la expiración del señor José el 4 de junio del 1998 por información trasmitida, sabe Díos por qué motivo, por los registros civiles de Huamanga (Ayacucho). &lt;br /&gt;Cuando apareció el De la Cruz trujillano, el organismo indagó - al parecer el muerto de Huamanga era su homónimo- por lo que procedió a habilitarlo en su registro hasta expedirle su DNI. &lt;br /&gt;Lo que no explica con claridad la Reniec, es ¿por qué le entregó el documento con las mismas fechas de emisión y caducidad? “Sí la situación se terminaba con esa entrega del DNI yo no iniciaba ningún proceso”, afirma el señor José. Tener un DNI caducado es no tenerlo. &lt;br /&gt;El artículo dos de la Constitución Política del Perú señala que toda persona tiene derecho a la vida, a su identidad, a su integridad moral, psíquica, física y a su libre desarrollo y bienestar. La defensa del señor José apela, además, al Código Penal que estable que “aquel que por dolo o culpa cause un daño a otro está obligado a indemnizarlo”. El proceso está en el Cuarto Juzgado Civil que despacha Arturo Escobedo Medina y lo más probable es que a fines de mayo dicte sentencia.  El señor José la tiene clara, si pierde – es decir no le otorgan los 100 mil soles de indemnización- apelará cuantas veces sea necesario. Si es posible irá hasta la Corte Interamericana de Derechos Humanos. Promesa de muerto.&lt;br /&gt;De la Cruz afirma que todo el dinero que solicita será empleado en pagar las deudas que tiene y en sanar su vida y la de su familia del trauma que le causó su ‘partida’. El dinero sirve igual para los vivos y para los muertos.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;VNVNVN&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El señor José llegó una mañana a la oficina de prensa de la Municipalidad de Trujillo con la alegría a flor de piel. Parecía que todos los problemas de su muerte se habían solucionado. A pocos días para las elecciones del 9 de abril, y después de tantas amarguras, la Reniec le alegró el alma: le entregó un nuevo DNI, sin problemas con las fecha de emisión y caducidad correctas.&lt;br /&gt;Don José mostraba el documento a cuanto colega se le cruzaba. “O sea ya no estás muerto”, le decían y esta vez no sonreía por compromiso, sino por convicción.&lt;br /&gt;Su cumpleaños fue el 9 de abril. “Es el mejor regalo que me han dado. Sí voy a poder votar”, expresó esa mañana.&lt;br /&gt;El día de la primera vuelta electoral, salió de su casa sin tomar desayuno en misión periodística. A las 10 de la mañana se tomó un jugo. Al mediodía sufragó en un colegio de La Esperanza. Familiares y amigos lo acompañaron. El fotógrafo que colabora en su revista lo graficó en el preciso instante que introduce la cédula en la ánfora, como si fuera un candidato. La burla no estuvo ausente. Algunos se tomaban fotos con él. “Para el recuerdo, no siempre se observa votar a un muerto”, evoca que le dijeron. Por su cumpleaños, a la dos de la tarde comió cebiche con sus amigos en un restaurante. Asegura que no violó la ley seca. Palabra de muerto.  &lt;br /&gt;Una noche me recibió en su casa en La Esperanza, pero no quiso hablar de su familia. La conversación fue interrumpida por el ingreso de niños y adultos, pero reiteró que no le pregunte nada a ellos. Tal vez su temor se fundamente en sus hijos: tres son con su primer compromiso y cinco con el segundo.&lt;br /&gt;Sócrates alguna vez dijo que quizá la muerte sea la mayor bendición del ser humano, “nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo le teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males”. A su manera el señor José es un sabio porque sabe algo que todos desconocen. “A mi me mataron, pero no me enterraron”, concluye.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-114590244857316384?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/114590244857316384/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=114590244857316384' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114590244857316384'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114590244857316384'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/04/la-muerte-cambia-la-vida.html' title='La muerte cambia la vida'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-114356413201692518</id><published>2006-03-28T11:41:00.000-05:00</published><updated>2006-03-28T11:42:12.036-05:00</updated><title type='text'>La vida alegre de dos fotógrafos</title><content type='html'>En todas las plazas de armas hay fotógrafos; pero en Huamachuco (La Libertad) existe uno de 48 años con alma de policía y un niño de 13 que dejó de estudiar para ayudar a su familia&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un puertorriqueño dice que los fotógrafos son la infantería del periodismo: siempre marchan en primera línea. Estoy a más de 3 mil metros sobre el nivel de mar frente a un fotógrafo, que nunca ha trabajo en un diario, pero que se siente un guerrero de carne y hueso.&lt;br /&gt;Sus bigotes son tan poblados que parece un charro mexicano. Si no fuera por la cámara fotográfica que siempre lleva, estaría más cerca que le pidan que cante una ranchera en lugar de que detenga el tiempo con su Nikon. Julio Paredes Castillo tiene 48 años, 24 de los cuales los ha trabajado en la Plaza de Armas de Huamachuco, para él la más grande del Perú. &lt;br /&gt;“Bigotes”, como lo conocen todos, recuerda con si fuera ayer el día que llegó a esta tierra. “Fue un 23 de enero de 1982, no había fotógrafos en la  plaza y Huamachuco era el parque y dos cuadras más”, recuerda y sus palabras parecen una fotografía: reflejan un momento que no volverá a repetirse jamás.&lt;br /&gt;Se sintió suelto en plaza porque no tenía competencia. La más cercana en ese entonces eran un par de estudios fotográficos ubicados en las calles aledañas. “Desde ese día hasta hoy siempre me ha ido bien”, comenta. En un día malo, toma sólo cinco fotos y en uno bueno el número es infinito: no lo recuerda. El día de nuestra conversación tomó diez y está tan contento que a cada momento deja ver - por su mostacho- sus dientes amarillos. &lt;br /&gt;“Bigotes” tiene el alma de policía, por eso le cae como anillo al dedo lo que dice el puertorriqueño: los fotógrafos son la infantería del periodismo. Huamachuco fue una de las zonas más azotas por la violencia terrorista. Decenas de muertes ocurrían y, casi todas ellas, necesitaban de un fotógrafo para las investigaciones. En algunas oportunidades no sólo retrató la muerte sino que cargó los cuerpos para que sean conducidos a la morgue o a la casa de duelo. &lt;br /&gt;Esta actitud le trajo problemas. Le dejaban papeles en su casa  con amenazas de muerte. “En verdad no le daba mucha importancia. Era soltero y tenía una vida desordenada”, evoca. En la actualidad está casado y tiene dos hijos, uno de doce y uno de cuatro. “Bigotes” no haría lo mismo si vuelve el terrorismo. Sin duda la familia cambia la vida. &lt;br /&gt;Julio Paredes nació en el caserío de Ventanas, en el distrito de Sanagoran, provincia de Santiago de Chuco. A los ocho años llegó a Trujillo en busca de lo que aún no tenía: una vida. Trabajó y vivió en un taller de muebles de junco. &lt;br /&gt;Cuando tenía quince años fue víctima de las otrora levas. Por la talla que tenía lo llevaron a la fuerza al cuartel. Después de tres días confirmaron su edad y le abrieron la puerta. El no quería irse, pero en ese entonces la ley obligaba el servicio militar a los mayores de 21 años.&lt;br /&gt;Cuando cumplió 16 viajó con un amigo a Tarapoto a buscar lo que en Trujillo no encontró: su vida. No tuvo que viajar a otro lugar más. Allí aprendió la fotografía y su máximo orgullo es que lo hizo sólo. No tiene ningún profesor, a nadie a quien agradecerle por las enseñanzas; pero más que alegrarlo eso le causa nostalgia. &lt;br /&gt;Julio empezó como ayudante de un fotógrafo celoso con su oficio. Cierta día, su jefe se fue de viaje por tres días. Los clientes le reclamaba a Julio los trabajos pendientes, además querían que tomen nuevas fotos. Entonces empezó a probar con los químicos en el revelado, las primeras pruebas le salieron mal, pero insistió hasta que obtuvo la mejor imagen. “El que no arriesga no gana”, se dijo. El viaje de su jefe se extendió por tres meses. Cuando llegó lo encontró a Julio trabajando en la Plaza de Armas. “Yo pensaba fregarte, pero tú me has fregado”, cuenta que le dijo. &lt;br /&gt;Paredes es autodidacta y en eso se parece al famoso fotógrafo italiano Francesco Gattoni quien afirma que la visión de fotógrafo es algo que se asimila sólo con el tiempo. “La técnica se aprende fácilmente, porque no hay mucho que aprender, pero el desarrollo de una sensibilidad a la luz, la composición y todo eso hay que vivirlo en la calle”. Julio aprendió en Yurimaguas, Jaén, Cajamarca, Chota, Celendín hasta que llegó a Huamachuco y de allí nadie lo mueve.  Salvó cuando existen un cliente de caseríos. “Mi oficina es esa banquita”, dice y señala a un costado.&lt;br /&gt;La coyuntura obliga a formularle una pregunta inevitable ¿por quién va votar el 9 de abril?. “Por Lourdes (Flores) ni loco voto, cómo es posible que una mujer nos gobierne, acaso a usted lo manda su mujer. Sí los chilenos tienen a una mujer como presidente allá ellos, pero los peruanos no debemos permitir eso”. Julio ha hecho de sus bigotes un ejemplo del machismo más extremo que aún pulula por la sierra.&lt;br /&gt;=====&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La competencia de “Bigotes”, por estos días es Gustavo Altamirano Gordalón, un niño de trece años que regresó a Huamachuco, luego de vivir algunos años en Virú junto  a su familia.&lt;br /&gt;El pequeño escucha al viejo fotógrafo con la paciencia de quien quiere aprender todo lo que oye. Gustavo sí tuvo quien le enseñé el abc del arte de graficar imágenes: uno de sus hermanos, para quien trabaja. “El dinero que consigo se lo llevó a mi hermano y él me paga mensualmente”, dice.&lt;br /&gt;Terminó primaria en un colegio del sector Víctor Raúl Haya de la Torre en Virú. Este año no va estudiar secundaria porque tiene que trabajar. “Pero en el 2007 si voy a matricularme”.&lt;br /&gt;Una familia típica de la sierra llega y le pregunta por una fotografía. Gustavo saca de su maletín varios sobres y busca en ellos la imagen del señor que a todas luces parece un minero. Su esposa come un helado, las dos niñas pan y el varón, que calza botas de jebe, una fruta pequeña que crece en la zona. Gustavo encuentra la foto y la familia se alegra. El minero no quiere pagar los cinco soles que cuesta las imágenes. “Me dijeron que eran cuatro soles”, reclama. Arreglan conversar en la tarde. El clan se va contenta.&lt;br /&gt;Luego se acerca una familia de Huancayo. No quieren una foto convencional, sino instantánea. Gustavo afirma que sí ofrece este servicio a dos por diez soles. Aceptan, y él corre hacia un estudio para traer la cámara apropiada. Llega con un equipo digital que de instantánea no tiene nada. Toma la fotografía y pide la mitad del precio para ir a revelar. La familia protesta porque le dijeron instantánea. En tres minutos está, dice. Si no vienes me llevo tu león, lo amenaza la más joven de la familia. Después de diez minutos, Gustavo vuelve con las imágenes. Otra familia se va feliz, y la herramienta de trabajo del menor -el felino, donde los clientes mayores se paran al lado y menores se suben- está sano y salvo.&lt;br /&gt;Calza zapatilla de suela ancha, jean color acero, y su chompa la usa al revés, no sé si es por moda o por descuido. Pero lo que llama la atención en su semblante es la herida que tiene en la nariz. “Me ha quemado el sol”, dice sobre lo que parece un raspón.&lt;br /&gt;Su compañero en la Plaza, en cambio fue más locuaz cuando le preguntó por el arañón que tiene en la mejilla. “Me la hicieron en una pelea”. Una tarde, “Bigotes” sorprendió a un joven que le estaba robando las fotos en una especie de escaparate que exhibe en el parque. Le reclamó y el muchacho le mentó la madre. “Bigotes” lo golpeó; pero no se dio cuenta que un compañero del pillo llegó por detrás y le arañó la cara. Cuando quiso cobrarse la agresión, los bandidos huyeron. &lt;br /&gt;En la época de Alberto Fujimori, llegó al Congreso Guzmán Aguirre Altamirano, un ex alcalde de Chimbote que nació en Huamachuco. Gustavo quien lleva el mismo apellido, no sabe si este personaje es su familiar. &lt;br /&gt;El adolescente dice que sus principales clientes son gente que llegan de los caseríos y pueblos del interior. “Los de la costa vienen con sus cámaras”, se resigna. Lo que dice confirma la génesis de los fotógrafos de plazas, también llamados “retratistas del pueblo” pues desde siempre sus clientes fueron de las clases más humildes. &lt;br /&gt;Los fotógrafos de plaza son una especie en extinción, la masificación de las cámaras los acechan. Sin embargo siguen formando parte del paisaje urbano de toda ciudad. Ellos, como Julio y Gustavo, están todos los días en su puesto, salvó que llueva o truene, como ocurre en estos tiempos por Huamachuco.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-114356413201692518?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/114356413201692518/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=114356413201692518' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114356413201692518'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114356413201692518'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/03/la-vida-alegre-de-dos-fotgrafos.html' title='La vida alegre de dos fotógrafos'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-114226498442069587</id><published>2006-03-13T10:41:00.000-05:00</published><updated>2006-03-13T12:08:44.713-05:00</updated><title type='text'>Los pasos de Santiago</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/1600/0001017190.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/400/0001017190.0.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Dos años antes que gane el premio Alfaguara, el escritor peruano Santiago Roncagliolo se confundía entre los universitarios y dictaba clases a periodistas desconocidos&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Por estos días, Santiago Roncagliolo está con la pierna enyesaba y presumo que echa mucho de menos las zapatillas rojas All Star y los zapatos oscuros con pasadores claros con los que llegó a Lima en agosto del 2004. &lt;br /&gt;Con el premio Alfaguara por su novela Abril Rojo, el peruano se consagró en el ámbito internacional como un escritor sobresaliente, pero dos años atrás parecía un alumno en la Universidad Peruana de Ciencias (UPC)  y no el profesor del taller “Literatura para Periodistas y periodismo para escritores” que dictó durante una semana, en esa casa de estudios.&lt;br /&gt;A clases siempre llegó con zapatillas, en jean descocido en la basta, polos de algodón, chompas de lana y a veces pulóver. Su cabello corto como adolescente, la ausencia de barba en su rostro color leche y la mochila que siempre cargaba lo confundían como universitario. &lt;br /&gt;Sus alumnos eran perfectos desconocidos, salvo Valia Barak, la narradora de noticias, a quien en una clase le dijo, con tono consolador, que su texto presentado parecía una nota de prensa. Tremendo insulto para una periodista, y más aún para alguien que aparece todos los días en la televisión. &lt;br /&gt;Su voz de Santiago era afónica y a pesar de vivir en España su acento era indescifrable. Tenía influencia mexicana, peruana y de la Madre Patria. Fue impecable en el desarrollo del taller. Sostuvo que la única diferencia entre una crónica periodística y un cuento, es que la primera tiene que tratar un hecho real y el segundo es una ficción, nada más. Nos hizo leer a Truman Capote, Tom Wolfe, Martín Amis, Juan Marsé, Enmanuel Carreré  y Gordon Burn. Habló de la teoría de los opuestos: el blanco se apreciará mejor al lado del negro, lo bueno  impactará más junto a lo malo.&lt;br /&gt;Una noche fuimos a la discoteca Mística en Miraflores a la presentación del nuevo número de la revista Etiqueta Negra, co organizadora del taller. Mística es un lugar alucinante, y lo fue más para mí cuando me contaron que para llegar allí tenías que solicitar tu ingreso una semana antes, con una foto incluida,  vía correo electrónico. Los encargadas del establecimiento se fijaban en tus rasgos,  tu cuenta bancaria y sólo después de ello te respondían si aceptaban o no tu visita. Felizmente esa noche no estuvieron tan rigurosos y dejaron ingresar a todos los que Etiqueta Negra invitó.&lt;br /&gt;Toda la crema y nata del periodismo escrito estaba allí, y algunos artistas como Carlos Carlín y Aldo Miyashiro, a quienes Santiago saludó con cariño. “Se armó la noche”, recuerdo que dijo cuando los vio llegar. Pero con quien pasó casi toda la noche conversando, fue con Denisse Arregui, la pareja de Philip Butter en la conducción de Buenos Días Perú. Santiago tomó vino y después cerveza. Hasta la hora que estuve nunca lo vi bailar. La misma rutina repitió en la celebración por el premio Alfaguara: mucho vino por placer y nada de baile por invalidez. &lt;br /&gt;==========&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago dice que con los 175 mil dólares que ganó  podrá tener un hijo. “"Hace algunos días le dije a mi novia que si ganaba el premio tendríamos un hijo. Claro, lo dije porque pensaba que no iba a ganar. Ahora tendré que cumplir con mi palabra". Contó. Santiago lo bautizará a su vástago con el nombre de "Premio".&lt;br /&gt;Cuando el peruano recibió la noticia del galardón no agradeció, sino balbuceo palabras. “Supongo que uno nunca parece tan retardado mental como cuando es feliz”, recordó.&lt;br /&gt;También quiso saltar de alegría, pero no pudo hacerlo porque tiene una pierna rota, así que se limitó a dar vueltas de felicidad en su silla giratoria. La editora le pidió que no le cuente nada a nadie en las próximas tres horas, hasta que ellos hagan oficial el anuncio; pero su mamá lo llamó  minutos después y por más que quiso cumplir con el requerimiento no pudo. Madre es madre, y a ella nada se le puede ocultar. &lt;br /&gt;Santiago confesó que viene de una “familia de esas que se destruyen y se rehacen: mi padre se casó tres veces y mi madre dos, y cada uno de sus cónyuges ha aportado vástagos nuevos”. Cuando le preguntan cuántos hermanos tiene, la respuesta es una cifra variable entre una y siete. “Mucha gente parece sentir compasión cuando explico cómo es mi familia. Algunos consideran que esa variedad es disfuncional, anormal o simplemente triste. Pero a mí nunca me ha parecido así. Todo lo contrario, yo tengo más gente a la que puedo querer”, explica.&lt;br /&gt;Tiene hermanos a la carta, y con muchos de ellos se ha ahorrado la parte en que los hermanos se pelean por los juguetes. Ellos han llegado a la edad en la que se van juntos a tomar cervezas. “Contar con ellos y con las parejas de mis padres es siempre reconfortante, e incluso divertido, aunque haya costado rupturas, adaptaciones y sorpresas. Yo suelo decir que somos felices, pero hay que ver lo que nos ha costado”, confiesa.&lt;br /&gt;========&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Santiago vive en Barcelona (España). En ese país trabajó en múltiples oficios, inclusive de mayordomo en una residencia, aunque creo que esa es una forma elegante de referirse a su labor de sirviente que tuvo que cumplir para sobrevivir sus primeros días en Europa. &lt;br /&gt;Cuando estuvo en el Perú, se ganó la vida como redactor de discursos en la Defensoría del Pueblo. Allí tuvo el primer contacto con el tema de su novela Abril Rojo. La obra relata la historia del fiscal Félix Chacaltana Saldívar, que investiga un terrible crimen durante el gobierno de Alberto Fujimori. La obra analiza la violencia del Estado en su lucha contra el terrorismo.  "Hubo una barbarie en nombre de nosotros por parte de aquellos que se llamaban defensores del Estado", señaló. &lt;br /&gt;Al décimo Premio Alfaguara se presentaron 510 novelas, de las cuales 369 provinieron de Latinoamérica. El jurado estuvo presidido por la mexicana Ángeles Mastretta e integrado, entre otros, por el peruano Fernando Iwasaki. Ellos destacan en el libro "la eficacia expresiva, la fuerza dramática y la originalidad en el tratamiento de un tema político con las peripecias de una novela negra que conmueve al lector desde la primera página". &lt;br /&gt;Santiago vive momentos de gloria como escritor. Los halagos llegaron en ascenso. Por su primer libro de cuentos “Crecer es un oficio triste”, el crítico español Luis Algorri dijo que “Roncagliolo tiene la frescura de primer Bayly, la autoexigencia del primer Vargas Llosa y el humor del mejor Bryce”. &lt;br /&gt;Pero Santiago también sabe de desprecios. Su primera novela se mantiene inédita y según él tiene el récord mundial de rechazos editoriales. “Los rechazos me enseñaron que en la literatura no sobreviven los mejores, sino los más tercos".&lt;br /&gt;=====&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Nosotros los provincianos llamamos a todo quien nos enseña algo “profe”. Santiago para mí no fue la excepción. Casi todos en el taller lo llamaban de “tú” o “Santiago”. Yo le decía  “profe” y a él eso le molestaba.&lt;br /&gt;En un momento en la discoteca Mística cuando me acerqué a la barra a comprar una botella de cerveza (todavía recuerdo que costó la astronómica suma de 12 soles), fue inevitable chocarme con él. ¿Qué le parece la fiesta “profe”?, le pregunté y el se echó para atrás, se rió, y con la mano extendida a la altura de la cara me reiteró que no le llame de esa manera. Denisse Arregui, testigo de la escena, también río.  &lt;br /&gt;Por ese entonces, su novela Pudor era la número uno en las librerías de Lima. La compré y la lleve a la última clase para que  la firme. “Para César de su ‘profe’ que espero que le haya enseñado algo. Un abrazo”, escribió. Desde entonces me convencí que mi imprudencia de provinciano no le incomodó tanto.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-114226498442069587?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/114226498442069587/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=114226498442069587' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114226498442069587'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114226498442069587'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/03/los-pasos-de-santiago.html' title='Los pasos de Santiago'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-114016174916751432</id><published>2006-02-17T02:33:00.000-05:00</published><updated>2006-02-17T17:59:58.226-05:00</updated><title type='text'>Hombres de mucha fe</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/1600/maraton2%3AACMarchivo.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/400/maraton2%3AACMarchivo.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Una maratón de noche, de 76 kilómetros y a más de  2, 500 m.s.n.m.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Trujillo - Plaza de Armas.  00:00 horas.&lt;br /&gt;Casi todo Trujillo duerme a esta hora. Sin embargo, en la Plaza de Armas, menos de cincuenta atletas desafían el frío en short y bividí. Ejercitan su cuerpo, a la espera del inicio de la prueba atlética más larga de mundo: la Maratón de la Fe. Se preparan para recorrer los 76 kilómetros que unen a la Capital de la Primavera y a Otuzco.  &lt;br /&gt;Familiares y curiosos le dan al ambiente el contexto de una competencia importante. Hace algunas horas, un grupo de artistas, agregaron al certamen música de fiesta. Periodistas radiales, efusivos entusiastas e impulsores de la competencia, hacen sus mejores galas con el micrófono y obligan al corazón a palpitar más de lo habitual y a que se preparé para la llegada de algo importante y trascendental.&lt;br /&gt;Veinte minutos después se da la partida. El ulular de las sirenas advierte el inicio de la prueba. Un corredor chiclayano destaca sobre los demás por dos razones: le saca ventaja al pelotón y corre descalzó. En el jirón Estete, dos adultos salen de su casa obligados por el alboroto y le preguntan al controlador que va a mi lado ¿Hasta donde van a correr? A Otuzco, le responde. El señor pensó que le estaban tomando el pelo, respondió una grosería y se metió a su domicilio.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cerro Blanco  2:10 a.m.&lt;br /&gt;Un noche antes, la luna alumbró con gratitud esta zona. Hoy parece que se fue para otro lado. Aunque no es la “unánime noche” de José Luis Borges la visibilidad es difícil. Los atletas avanzan ayudados por la luz de los vehículos. Dos corredores trujillanos llevan la delantera.&lt;br /&gt;La primera Maratón de la Fe se corrió en 1989.  La prueba nació en el alma y el corazón de Carlos Morales Alza, un atleta trujillano que alguna vez despreció el premio de una prueba que se organizaba en Otuzco, por discrepancias con el sistema de control. Cuando intentó volver a la ciudad andina para “sacarse el clavo” en la misma competencia, diversos motivos se lo impedían: se malograba el carro donde viajaba, asuntos familiares, de salud, etc. “¿Me estás castigando?”, dicen que le preguntó a  la Virgen de la Puerta. En penitencia, al año siguiente salió desde Trujillo corriendo a Otuzco: tardó cerca de 10 horas en llegar.  Le contó lo vivido al  periodista Miguel Espinoza Jumbo y decidieron organizar una prueba atlética. Motivaron a los también periodistas Edilberto Barreto Terrán y a Nancy Ramírez.  Buscaron a otuzcanos honorables que ayuden en la organización. Encontraron a Ángel Gutiérrez y a su familia. &lt;br /&gt;Antes de cristalizar la idea, hicieron la consulta a un connotado periodista uruguayo que trabaja en nuestro país. El hombre de medios se mofó de ellos. Dijo que nadie podía llegar a recorrer 76 kilómetros. Se desilusionaron, pero no claudicaron. La prueba se organizó siete años consecutivos, hasta la muerte de don Angel.  En el 2003 volvió con fuerza y este año es su décima edición.&lt;br /&gt;Todos los maratonistas han pasado el control. Próxima parada Shirán.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Shirán: 3:30 a.m.&lt;br /&gt;La maratón debe ser el deporte más solitario que existe. En esta parte de la ruta, algunos avanzan solos y a oscuras. Para muchos es inexplicable que personas que por la calle parecen desnutridos, corran horas y horas. En las maratones pocos compiten por los premios y muchos por el solo hecho de correr. En esta competencia existe mil dólares para el primero y 500 para el segundo. Los otros parece que luchan por el trofeo de la voluntad. De la victoria de la mente sobre los músculos.&lt;br /&gt;En este lugar, empieza la parte más difícil de la carrera. Los atletas seguirán la carretera antigua. Es decir una trocha polvorienta de cuestas demenciales y de curvas pronunciadas. En la Maratón de New York, la más importante del mundo, los participantes llevan un chip en las zapatillas que al pisar una alfombra sofisticada se controla su ubicación y el puesto en que van. En la Maratón de la Fe, se emplea pintura en spray para marcar a los participantes y saber que pasaron el puesto de control.&lt;br /&gt;El récord de la prueba lo tuvo hasta ayer, el huamachuquino Jesús Baylón Ríos con una hora 18 minutos y 35 segundos. El periodista Miguel Espinoza Jumbo es un libro abierto de esta competencia. Recuerda que el primer año, el atleta Baylón ingresó primero a la ciudad de Otuzco y se encontró con un grupo de amigos que llegaron desde Huamachuco para alentarlo festejando con cerveza. Le alcanzaron un vaso de licor y deportista se desmayó. No terminó la carrera. Al siguiente año, regresó dispuesto a no cometer  sandeces y marcó el récord.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Otuzco – Plaza de Armas. 6:30 a.m.&lt;br /&gt;La ciudad sigue de fiesta. La celebración por la Virgen de la Puerta muestra su lado pagano. Decenas de personas poseídas por el licor bailan en la Plaza de Armas a ritmo de una banda de músicos que está ubicada en el estrado donde se premiará a los ganadores de la maratón&lt;br /&gt;Quienes seguimos la carrera, sabemos que Raúl Camarena Marco de 29 años, natural de Jauja (Huancayo) ganará. A la altura del Samne, el deportista se separó de sus rivales y logró una ventaja considerable.&lt;br /&gt;Maratonista a la vista. Camarena con su bividí rojo ingresa a la plaza, la banda interrumpe la marinera y entona una música de vencedor, igual a la que interpretan cuando cae una yunza en una fiesta de carnaval. &lt;br /&gt;Los que seguimos la carrera confirmamos algo que empezábamos  a sospechar  cuando el jaujino avanzaba  a un buen ritmo el último tramo de la prueba: impuso un nuevo récord: 1 hora 15 minutos 20 segundos.  El mérito de Camarena es el premio al esfuerzo y a la planificación. Dos años atrás, participó y se quedó a medio camino por una lesión. Sabía lo difícil que era, por eso se preparó con su primo y entrenador Luis Gutiérrez Altamirano, quien después de los 30 kilómetros de competencia cumplió un papel importante en la hazaña de su pupilo: por tramos corrió juntó a él para rehidratarlo con líquidos y frutas secas. Cuando el cuerpo ya no tiene donde absorber glucógeno, lo empieza a tomar del cerebro, allí es cuando empiezan los desmayos y la pérdida de conciencia.&lt;br /&gt;“Me prepare para ganar la carrera, no para marcar un récord; pero me siento contento que lo haya logrado. El premio lo emplearé en implementos deportivos y para pasar una buena navidad con mi familia”, dijo Camarena. &lt;br /&gt;En segundo lugar llegó José Choca Loayza de Huancayo con un tiempo de 6h 35m 53s. En tercer lugar, Edgar Ureta  Huaylas, también de Huancayo, en 6h 47m 30s. En cuarto lugar el huancavelicano, Remigio Huamán Quispe con 6h 52m 00s.&lt;br /&gt;La Maratón de la Fe es la más difícil del mundo por tres razones: es la única que tiene un recorrido de 76 kilómetros (lo máximo es de 42), se disputa en altura y se corre de noche.  Ojalá que la familia Gutiérrez, con su Asociación “Vuelven los Gutiérrez” y el grupo de entusiastas periodistas nunca claudiquen en su organización. Hasta el próximo año.&lt;br /&gt;==========&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-114016174916751432?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/114016174916751432/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=114016174916751432' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114016174916751432'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/114016174916751432'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/02/hombres-de-mucha-fe.html' title='Hombres de mucha fe'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-113997010813871530</id><published>2006-02-14T20:57:00.000-05:00</published><updated>2006-02-14T21:23:10.456-05:00</updated><title type='text'>¿Qué sientes cuando te confunden con un brichero?</title><content type='html'>En mi viaje de bodas a Huaraz me confundieron con un brichero. O para ser más preciso con el caficho de una supuesta brichera, mi esposa. &lt;br /&gt;Todo empezó cuando ingresamos a un restaurante de comida francesa.  El galés Jean Francois Malavielli nos convenció de ir a ese lugar para probar los famosos crepe, una masa de harina que se combina con cualquier dulce, salado o agrio y que es un emblema de la comida  del país de Napoleón Bonaparte.&lt;br /&gt;Cuando ingresábamos  la miraba del mozo me dijo que los mestizos no son el público objetivo del lugar. En ese momento éramos los únicos clientes. El lugar tenía un parecido a las tabernas que el cine muestra como los lugares donde los anglosajones se reúnen para libar. La madera rústica predominaba en sillas, cuadros  y paredes. &lt;br /&gt;El mesero le alcanzó la carta a Jean Francois, quien encontró la página donde ofrecían el famoso platillo, antes que nosotros recibiéramos la cartilla. Más por ignorancia que por cortesía, le pedimos que elija por nosotros.  La molestia del  mozo, de cara ancha y ajena como las Cabezas Clavas de Chavin, aumentó. &lt;br /&gt;A Jean Francois lo conocimos por la mañana en el tour a las Lagunas de Sausacocha. Fuimos los tres únicos turistas que la agencia de viaje tuvo en ese paraje natural. La interacción se facilitó porque hablaba y entendía con claridad el español. Como era difícil pronunciar su nombre, lo llamamos por su traducción: Juan Francisco.&lt;br /&gt;Almorzamos juntos. Cada quien pagó su cuenta. Salvo las tres cervezas  que la casa -nosotros- invitó. Delante de la trucha frita que comió comparó la comida peruana con la de los países de Centroamericana, donde estuvo antes de llegar al Perú. “En el desayuno comía arroz, frijoles y carne. En el almuerzo frijoles, carne y arroz; y en la cena carne arroz y frijoles”.&lt;br /&gt;Jean Francios trabajaba en la ONG Global Reporters que lucha contra la globalización. Una de sus actividades de protesta fue cruzar parte del continente americano montado en su bicicleta. Su presencia en Huaraz tenía un doble motivo: trabajo y turismo. Un día antes ofreció una charla a alumnos sobre la necesidad de fomentar su cultura autóctona y no imitar lo foráneo. &lt;br /&gt;=====&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;El término “brichero” no aparece en el diccionario de la Real Academia Española, pero existe en las calles y pueblos del Perú. Es una de las muchas palabras que se han formado a partir de una voz inglesa, o de la deformación de ésta, como ocurre con el conocido vocablo “guachimán”.  Brichero (a) procede del ingles brief  (breve , corto , fugas) o del bridge (puente). &lt;br /&gt;Cuando las palabras son ignoradas por la Real Academia, su majestad la jerga las alberga. Un registro de estos términos considera que brichero es un individuo que suele coquetear exclusivamente con turistas. Su actividad es más sofisticada que la simple prostitución ya que su meta es formalizar con el/la extranjero/a para poder salir del país. En Ecuador, Bolivia y México existen estos personajes, pero con otras denominaciones.&lt;br /&gt;Una acepción bastante exacta del citado término es la de “cazador de gringas”. En palabras más formales “brichero” es el joven que se dedica a seducir “gringas”, es decir, mujeres de piel blanca, de procedencia norteamericana o europea.&lt;br /&gt;El escritor liberteño Eduardo González Viaña afirma que un brichero es un cazador de gringas, un andean lover (amante andino), un irresistible conquistador de extranjeras. “Me han dicho que la palabra viene del inglés, bridge, puente, lo que confiere al brichero una calidad que en vez de ser la de mantenido, resulta en la de constructor de lazos perdurables entre el Perú de los Incas y las naciones gringas. El brichero es una especie de indio profesional cuyo atractivo radica en todo lo próximo que puede estar al color local que le confiere exotismo y mucha suerte”.&lt;br /&gt;El brichero es de clase media, estudiante universitario fracasado, intelectual de cafetín o guía de turismo. Racialmente debe ser lo mas parecido al indio: pelo erizado, frente pequeña , ojos rasgados,  pómulos y mentón salientes. O como dice Sergio Vilela, “belleza etno-andina: pelo largo, nariz quebrada, pómulos poderosos  y mirada de cóndor con hambre”.&lt;br /&gt;Aparte del ingles y castellano, deben conocer el quechua, algunas líneas de curanderismo  y magia andina. Hablar de apus, de Yawar Fiesta. En resumen: un Don Juan aborigen al servicio de las turistas .&lt;br /&gt;El asunto no pararía de ser una ocupación intrascendente dentro de las múltiples que genera el turismo, pero el bichero socialmente  es un signo de inteligencia, habilidad, deseo de movilidad social. Es mirado con envidia. Todo peruano quiere tener una gringa. El primer ejemplo de ello es nuestro actual presidente. Muchos votos que lo llevaron a Palacio los ganó por su habilidad para conquistar a un gringa- hasta ese entonces bella- como Eliane.&lt;br /&gt;Para algunos, el  brichero se le ve como  el vengador sexual de la raza. Al hombre pleno de las cualidades y capacidades intelectuales , capaz de doblegar a mujeres de otras razas, a las que se las considera inaccesibles.&lt;br /&gt;========&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Los crepes llegaron a la mesa. Si el sabor empieza con los ojos. Estos platos son la excepción de la regla. El maridaje eran cervezas en botella chica. Jean Francois terminó el platillo sacó su billetera y la revisó. Se paró y nos pidió que lo disculpáramos. “Voy un ratito a mi cuarto. Vengo enseguida”.&lt;br /&gt;Le pedí que no se preocupará. Que nosotros pagábamos la cuenta. Fue inútil. Dejó su bolsón de lana en su silla y se marchó. &lt;br /&gt;Desde su lugar el mozo sólo vio la inspección de la billetera que hizo el francés y no escuchó lo que yo le dije. Se acercó y nos preguntó con actitud de fiscal a dónde se fue el francés. “Ahorita llega”, le respondí.&lt;br /&gt;El sirviente era una especie de juez. Su anatomía  lo delataba como individuo de la especie que detestaba.  Ya lo dijimos, su cabeza era clava, no medía más de 1.60 metros. Su piel era tostada por el sol serrano y su estómago se confundía con su cintura.&lt;br /&gt;“¿Dónde lo conocieron?” El tono de su pregunta  se camufló con la intención de quien pide que le confíen una lisura, un delito. Mi esposa me miró sonrojada. “También somos  turistas. Vinimos de Trujillo”, le dijo ella. El tremendo juez etno-racial la miró de abajo para arriba. Lo mismo hizo conmigo. “¿Qué tanto lo conocen?”, refutó.&lt;br /&gt;Nosotros sentados y él parado, obligaba a mirarlo para arriba, como se contemplaba antes a las majestades. Su mirada se acentúo y nos decía que no éramos bienvenidos en ese lugar donde él se ganaba la vida alcanzando platos y limpiando mesas. Cuando se fue le dije a mi esposa que el mozo nos había confundido de bricheros. Ella me pidió que pague toda la cuenta y nos larguemos. Estaba a punto de hacerlo, pero llegó Jean Pierre jadeando de cansado. Vació la cerveza que tenía en su botella y se la terminó en dos sorbos.&lt;br /&gt;Quiso pedir dos cervezas más. Le dije que no lo haga. Argumenté que era tarde y estamos cansados. Solicitó la cuenta. Le rogué que yo la iba a pagar. Me suplicó que no lo haga, que él invitaba. Le exigí que al menos me deje pagar el crepe que comió mi esposa y el mío. Aceptó. Puso un billete de 20 soles en la mesa. Lo cogí y le entregue al mozo uno de 100. “Cóbrate todo”. &lt;br /&gt;Camino al hotel luego de un silencio prolongado me burlé de mi esposa. “Oye, pero a quien confundieron como brichera  fue a ti”, le dije y largué la risa. “ Y a ti como caficho”.  Ahora ella sólo reía.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-113997010813871530?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/113997010813871530/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=113997010813871530' title='2 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/113997010813871530'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/113997010813871530'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/02/qu-sientes-cuando-te-confunden-con-un.html' title='¿Qué sientes cuando te confunden con un brichero?'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>2</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-113996775447525580</id><published>2006-02-14T20:39:00.000-05:00</published><updated>2006-02-14T20:42:34.493-05:00</updated><title type='text'>Mis ojos son tu voz</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/1600/F1%20Ciego1%28Celso%29.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/400/F1%20Ciego1%28Celso%29.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Antes de cumplir 17 años, Eugenio Clemente perdió la vista  en un ataque terrorista. Hace 13 años que no sabe nada de su familia. Reinició su vida en Trujillo y es un destacado deportista&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Un día que no recuerda, Eugenio Clemente Ñaco despertó ciego. Lo primero que escuchó en su nueva vida de oscuridad perpetua fue: “Te jodieron”. Con la noche eterna, su familia desapareció. Han pasado treces años y sigue sin saber de ellos.  &lt;br /&gt;Eugenio es flaco como un maratonista y fibroso como un nadador. Es valiente como el soldado que lucha contra los terroristas y romántico como un adolescente tierno. En él, el “sí se puede” se hizo carne y la reingeniería verbo y no sustantivo. &lt;br /&gt;Si Andrés Calamaro canta que Maradona no es una persona cualquiera, es un hombre pegado a una pelota de cuero. Quienes conocen a Eugenio afirman que él, también, no es una persona cualquiera, es un invidente pegado a sus ganas de vivir porque su alma brilla con más fuerza que un millón de soles.&lt;br /&gt;Hay dos tipos de ciego, quienes nacen y quienes se hacen. Esa diferencia funda dos clases: los ciegos que nunca vieron y los desafortunados videntes que se quedaron ciegos por la mala suerte. Eugenio es de los segundos. Los especialistas afirman que el 80% de los estímulos son visuales. Eugenio tuvo que ir contra la corriente y con confianza ciega los contradijo.&lt;br /&gt;Es un día algo soleado en Trujillo,  que a veces hace honor a su apelativo de ciudad de la eterna primavera y a veces bota esa muletilla al tacho, Eugenio está parado en el segundo piso del hospital Albrecht donde trabaja. Tiene puesto un chaleco blanco. Cuando me acerco le hablo y entiendo que sus ojos son mi voz. Responde mi saludo. “Te estoy esperando”, me dice y llama a su esposa para presentarla. &lt;br /&gt;El día anterior a nuestra conversación, ganó en Chiclayo el titulo zonal de los Juegos Nacionales Paradeportivos en natación y clasificó a la etapa nacional que se disputará en Arequipa el próximo año. &lt;br /&gt;Eugenio aún tiene el acento de los pobladores de la selva. Tiene el dejo charapo, pero su lenguaje es claro y consistente.  Parece un libro abierto de autoayuda, de motivación personal, de Paulo Coelho y anexos. “Nada es difícil. Todo está en uno. Si uno quiere conseguir algo, lo consigue. Todo depende del empeño”, pronuncia. Alguien llega a comprar galletas. Él no atiende, lo hace su esposa.   &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;============&lt;br /&gt;Rocío  Espinoza Chávez (32) es enfermera y conoció a Eugenio en la escuela de ciegos Tulio Herrera León de la urbanización El Sol. Ella cuidaba a un invidente que además necesitaba de una silla de ruedas para movilizarse. Rocío lo llevaba a clases y lo esperaba para regresarlo.&lt;br /&gt;Eugenio vivía en el colegio, pero no estudiaba allí, lo hacia en el Andrés Bello, un plantel no escolarizado para estudiantes videntes. Siempre necesitaba que alguien le dicte las clases para que las traduzca al sistema Braille, aquel formato de escritura en relieve basado en la combinación de seis puntos distribuidos en dos columnas de tres. &lt;br /&gt;En esos momentos de espera para Rocío y de búsqueda para Eugenio se conocieron. “En verdad no sé qué cosa hizo que me enamore de él. Sólo sé que de esos acercamientos que tuvimos, en los dictados que le hacia, me enamoré”, cuenta. Llevan más de cinco años juntos y el fruto más grande de su amor es una niño de tres años. &lt;br /&gt;Un año, cuando Rocío acompañó al invidente que cuidaba a sus vacaciones en la playa El Charco (Santiago de Cao), Eugenio cometió una osadía de amor. Recorrió solo la distancia que hay entre Trujillo y El Charco. Se subió a cuanto carro fue necesario. Un día tocaron la puerta, Rocío abrió y lo encontró parado, exhausto y feliz. “Desde ese día entendí que él podía hacer cualquier cosa”.&lt;br /&gt;Rocío admira el positivismo de los ciegos, en especial el de su amado. Pero existe momentos de zozobra y preocupación en ella y en él. En un país, donde la falta de trabajo es el problema principal para quienes tienen sus cinco sentidos, para quien le falta uno es una crueldad.  “Su gran problema de él no su ceguera, sino la falta de trabajo. El dinero cada vez nos falta más”, cuenta. &lt;br /&gt;Eugenio es parte de la Unidad Básica de Rehabilitación Profesional (Ubarp) y  vende golosinas en el segundo piso del hospital Albrecht. “Estamos muy agradecidos por esta oportunidad; pero necesitamos trabajar en algo más”, afirma Rocío. &lt;br /&gt;=======&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La Media Maratón de Trujillo, que organiza el vespertino Satélite en homenaje al diario La Industria, está a punto de terminar. Los ganadores reposan luego de declarar a los periodistas, y todos se preparan para la ceremonia de premiación. De pronto, ingresa al Estadio Mansiche dos atletas que a la distancia parece que corren cogidos de la mano. &lt;br /&gt;Uno de ellos,  tiene cubierto los ojos con una antifaz negro, similar al que usan los adinerados para proteger sus ojos de la luz artificial. Avanzan a un ritmo moderado. Los asistentes ubicados en las tribunas del escenario se despabilaron de la pereza de esperar la premiación y se volvieron a someter ante su majestad la emoción. &lt;br /&gt;A pesar de tener los ojos cubiertos, Eugenio corre con la cabeza agachada. Los periodistas se dieron cuenta de lo que sucedía y se apresuraron para registrar la llegada de los solitarios corredores. En ese momento todos sabían que el motivo de tanto alboroto era el arribo de un atleta ciego. Y de su lazarillo&lt;br /&gt;Fernando Chanduví Sánchez (38) es el guía de Eugenio. No van cogidos de la manos. Utilizan una pequeña cuerda. En la ruta, cuando debían cruzar, Fernando le decía a la “derecha” o “izquierda”, según el caso.  Cuando se presentaba el nuevo patrimonio de los trujillanos: los baches le advertía “hueco”. &lt;br /&gt;Cruza la meta. Eugenio era el hombre más feliz del mundo. “Lo importante era llegar”, es lo primero que expresa antes de tomar el primer sorbo  de un rehidratante. &lt;br /&gt;Recupera energías y empieza otra carrera, esa que quiere ganarle a quienes creen que personas como él están condenadas a vivir en la postración o al margen de los videntes. “Quienes creen que nosotros, las personas discapacitadas, no podemos participar en este tipo de actividades, están equivocados. Nosotros somos capaces de esto y mucho más. Sólo quiero que nos hagan participar, que nos inviten”, exhorta. &lt;br /&gt;Eugenio se preparó una semana para la Media Maratón de Trujillo. Su objetivo sólo era llegar a la meta. Para el próximo año, promete prepararse con más tiempo: su propósito es llegar entre los primeros. &lt;br /&gt;A unos metros la ganadora en la categoría Discapacitados Damas, Carmen Oblitas, es testigo por casualidad del romance que expresa Eugenio con la vida. “Ese chico da para más”, dice con el tono de quien ve a un diamante por pulir.  &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;============= &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;A Eugenio siempre le gustó la vida militar. Cuando era niño -y después adolescente- le decía a su mamá y a sus hermanos en la comunidad de Mapitamani, en Satipo, que algún día sería soldado. Cuando quiso alistarse, las Fuerzas Armadas le negaron el ingreso por su edad: tenía 16 años. Para no apagar el fuego de su vocación, conformó la rondas campesinas. Allí con una escopeta de un solo tiro hizo sus pinitos en la vida militar y combatió al terrorismo.&lt;br /&gt;Un día del año de 1993, les avisaron que los subversivos tomaron el pueblo de San Miguel. Las rondas y el Ejercito organizaron la contraofensiva. Cuando llegaron, el combate fue inevitable. Eugenio se tiró al suelo y disparó su arma varias veces. Se paró y corrió hacia un árbol. Allí también disparó contra el enemigo. La diferencia de armamento era notoria. Cuando él disparaba un tiro, los terroristas descargaban ráfagas. &lt;br /&gt;Eugenio recuerda que llegó a una choza. Las condiciones del combate les eran favorables. Cuando se alistaba para avanzar a otro lugar, una explosión lo dejó inconsciente. Una cohete Instalaza explotó cerca de él.&lt;br /&gt;Despertó en otro lugar y pensó que era de noche. Intentó dormir; pero no pudo. Escuchó una voz y pidió ayuda para ir al baño. “Ya te jodieron”, recuerda que le dijo el policía que lo ayudaba. Se bañó. Estaba en Ayacucho.&lt;br /&gt;Al segundo día, sentía que el dolor de cabeza lo iba a matar. Lo llevaron a Lima, con la promesa de curarlo. Vendado y con el mundo a oscuras, rezaba con desesperación. “Nunca perdí la esperanza”, cuenta. No sabe en que lugar de la capital estuvo, pero sí la frialdad con la que el médico le dijo que había perdido la visión para siempre: “te han fregado”. El galeno le dijo que tenía que empezar todo de nuevo, que poco a poco tenía que acostumbrarse a su nueva vida.&lt;br /&gt;Eugenio estaba sólo, sin ningún familiar. Desde aquel día que salió con la rondas campesinas a combatir a los terrorista, nunca más supo de ellos. La Defensoría del Pueblo intentó ayudarlo en su búsqueda, sin resultados positivos.&lt;br /&gt;De Lima lo regresaron al Puericultorio de Ayacucho. Eugenio confiesa que con casi todos los ciegos que se ha encontrado en la vida, la constante es el suicidio. “Yo agradezco a Dios por no pensar en eso”, dice. &lt;br /&gt;Las palabras del médico limeño le retumban en la cabeza: “tienes que empezar de nuevo”. Una monja en ayacucho, también, lo motivó a reiniciar su vida. La religiosa le contó que en Trujillo existía una escuela para ciegos. Eugenio no conocía nuestra ciudad, ni a nadie en ella. La religiosa le dijo que no se preocupará que viviría en la casa de sus padres cerca de la iglesia Mansiche. Días después, Eugenio llegó a la primaveral Trujillo con la fe ciega de empezar todo de nuevo. Y lo hizo.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-113996775447525580?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/113996775447525580/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=113996775447525580' title='0 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/113996775447525580'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/113996775447525580'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/02/mis-ojos-son-tu-voz.html' title='Mis ojos son tu voz'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>0</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-113993078849870757</id><published>2006-02-14T10:21:00.000-05:00</published><updated>2006-02-24T13:15:50.123-05:00</updated><title type='text'>Vive Cuzco</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/1600/guia1.jpg"&gt;&lt;img style="display:block; margin:0px auto 10px; text-align:center;cursor:pointer; cursor:hand;" src="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/400/guia1.jpg" border="0" alt="" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;La cosmopolita Cuzco no es sólo Machu Picchu, sus iglesias  y sus centros arqueológicos. La principal ciudad turística del país es, también, el rostro de un lustrabotas, las reflexiones de un artista callejero, la planificación familiar  de una vendedora de correas y la crítica de un guía de turistas&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Cuando estás en Cuzco, un inmenso frío te congela la visión para que te imagines cómo fue en el pasado la vida en esa ciudad de Incas, de Vírgenes del Sol, de calles angostas y empedradas, de oro, de conquista, etc. &lt;br /&gt;Cuzco es la ciudad más fotografiada del Perú. De casi el millón y medio de turistas extranjeros que pasan nuestras fronteras, cerca de la mitad quiere (o se toma) una foto delante de Machu Picchu. El cronista Sergio Vilela piensa que si el Cuzco fuera de otro país nadie llegaría al Perú.&lt;br /&gt;Esta ciudad aglutina los mejores atractivos turísticos del pais. Para la mayoría de extranjeros, nuestra nación es Cuzco. El norte con su Chan Chan, sus desiertos, sus costas y sus playas, simplemente, no existe. La semana pasada, los lectores de la prestigiosa revista británica Wanderlust consideraron a la Ciudad Imperial como uno de los destinos más importantes del mundo al distinguirla con el premio Top City Silver Award que la reconoce como la segunda mejor ciudad turística. Este año Luang Prabang (Laos) se llevó el premio Top City Gold Award como mejor ciudad turística. Premio alcanzado por Cuzco en el 2005.&lt;br /&gt;Waldir Quispe Melo (10) no sabe nada de este reconocimiento. Por estos días a él sólo le interesa limpiar la mayor cantidad de zapatos para juntar dinero para sus útiles escolares. Waldir lleva el nombre en honor (o por castigo) al ex delantero de Alianza Lima que en la actualidad patea latas porque no tiene club donde jugar. Su papá es aliancista. “Pero yo soy de Cienciano”, aclara con su castellano estirado, mientras lustra mis zapatos en una banca de la plazuela San Blas, una de las mejores, no sólo del Cuzco, sino del Perú.&lt;br /&gt;Waldir se me cruzó minutos antes en una calle angosta donde está la piedra de los doce ángulos. Me miró con cara de para-lustrarte-sino-me-muero. No está vestido como los niños cuzqueños que salen en los folletos turísticos, sino como un pequeño que no desentonaría en una publicación de ONG, ésas que enseñan nuestras miserias afuera para conseguir dinero para dentro.&lt;br /&gt;¿Qué te gusta del Cuzco?, le pregunto. Levanta la mirada sorprendido por la consulta, y después de un instante la regresa a mis zapatos. “Llevo seis meses trabajando, señor”, me responde. ¿Qué te gusta del Cuzco?, repito. Vuelve a levantar la mirada asustado por la insistencia. “Llegan muchos turistas”. ¿Los gringos también se lustran? Sí, señor. ¿Y cuánto les cobras? Su voluntad. &lt;br /&gt;Vive en uno de los barrios más humildes de Cuzco, el Bolognesi. Dice que es el último de siete hermanos y que lo máximo que ha ganado por una limpiada fueron siete soles. Claro, se los dio un turista.&lt;br /&gt;Waldir es lo antagónico del Cuzco cosmopolita, universal, diferente, cósmico y turístico que vendemos al mundo. Su polo plomo y roto y su cajón con trapos y pomadas es la refregada en la cara para que el visitante nacional no se olvide que sigue en el Perú. &lt;br /&gt;Este niño no sabe que vive en una mina de oro turística, pero cuando lo haga, seguro le seguirá los pasos a Efraín Garcés Paccori (24), un muchacho que estudió para ser guía de turismo pero que por estos días vende el resultado de su otra profesión: pinturas.&lt;br /&gt;Lleva bajo sus brazos decenas de cartulinas de obras en acuarela. Algunas son de su autoría, otras de su papá y de amigos. El precio oscila entre 70 y 30 soles. Efraín tiene una oferta sin igual: si le compras una pintura te guía por los talleres-museo de los maestros artesanos Hilario Mendivil, Edilberto Mérida y Antonio Olave, tres monstruos de la cerámica, ubicados en el barrio de San Blas.&lt;br /&gt;Febrero es temporada baja en Cuzco. Las ventas de Efraín son pírricas. Es más de la una de la tarde y no ha vendido nada. Le hago la primera pregunta que le hice a Waldir. “Cuzco es bonito, pero como en todo sitio también hay cosas malas”, dice con la convicción de un hereje del turismo. ¿Cuáles? “Hay muchos turistas que piensan que acá se puede hacer de todo; sexo, drogas y de más cosas, que no creo que estén bien”, dice y ahora Efraín parece el cuzqueño más puritano.&lt;br /&gt;Basta caminar unas cuantas cuadras, para darse cuenta que esta ciudad parece la Torre de Babel por la cantidad de idiomas que se hablan. Basta vivir una cuantas noches por estos lares para confirmar que se pueden cometer todos los pecados del infierno. En el Cuzco no hay días de semana, sólo fines de semana. El escritor Vilela, autor del libro “El Cadete Vargas Llosa”, agrega que aquí los domingos parecen viernes y los lunes sábados. Efraín es, también, un ciudadano comprometido. ”Me molesta mucho cuando les roban a los turistas”. &lt;br /&gt;Este guía desempleado tiene una pulsera de jebe, de ésas que están de moda. Pero no es un brazalete ordinario. El suyo es de color blanco y tiene impresas unas palabras en un idioma que no descifro. “Me lo regaló un amigo suizo,  y aquí dice algo así como ‘para que no haya más pobreza en el mundo’”. Cuando termina de decirme eso, me ruega, que le compre una pintura. “Pucha hasta ahora no vendo nada”.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;===============&lt;br /&gt;Dos turistas de piel blanca como la nieve se toman fotos delante de esa especie de pileta-catarata ubicada al fondo de la plazuela de San Blas. Paulina Quispe Sallo (39) se levanta del piso donde está sentada y se dirige hacia ellos con su cargamento de cinturones tejidos y pintados al natural con cochinilla.&lt;br /&gt;Uno de los extranjeros le presta atención. Ella ni corta ni perezosa, le cruza la mercadería por la cintura, se la amarra y le dice algo así como “le queda muy bonito, papito”. El turista mira a su compañero en busca de aprobación. Se prueba otra. Elige. Paga. Y se va con su nuevo artículo que seguro sólo utilizará en su estadía en el Perú, porque cuado llegue a su país lo colgará en algún lugar de su casa.&lt;br /&gt;Paulina pasa por mi lado y no me ofrece sus productos, tal vez la razón sean mis rasgos mestizos. La llamo. Llega y se sienta en el suelo. Ahora sí me ofrece sus correas. &lt;br /&gt;Paulina tiene tres hijos y una vez por semana llega a la Ciudad Imperial desde su natal Chincheros para ofrecer sus artículos que confecciona en su casa. Su esposo es agricultor y no piensa tener más hijos. Mi compañero Celso Roldán le pregunta si conoce a su tocaya Paulina Arpasi, la congresista. Lo mira y se ríe con sus dientes amarillos, que combinan con su chompa verde de lana y su blusa crema. “Sólo por televisión”. “Cómprame correa, señor”. Le confieso que sólo la llamé para preguntar y que al igual que ella era peruano y no tenía dinero. Se sintió más cómoda. ¿De dónde vienen?, nos preguntó. Trujillo, le respondió Celso. “Ah, para allá” y alzó la mano y señaló el cerro que le daba la espaldas. Para Paulina, Cuzco no tiene nada malo. Todo es bonito.&lt;br /&gt;Esta señora ha roto uno de mis prejuicios. Siempre pensé que las mujeres del campo, sobre todo las andinas, estaban predispuestas a llenarse de hijos, pero Paulina afirma tener sólo tres. ¿Cómo se cuida?, le pregunto con poca vergüenza. “Al natural”, me respondió. &lt;br /&gt; &lt;br /&gt;=========================&lt;br /&gt;Llegué al Cuzco junto a Celso para cubrir el partido entre Cienciano y el Chivas de Guadalajara. Era mi segunda vez en “el ombligo del mundo” y para Celso su primera. En el avión nos prometimos sacarle el jugo a las pocas horas que íbamos a estar en tierras incaicas. Con ese espíritu aventurero subimos a un taxi rumbo a Sacsayhuaman. Toda nuestra emoción chocó contra  los 70 soles que costaba el ticket para visitar la ciudad de piedras donde todos los años se celebra el famoso Inti Raymi. Rogamos y nos dieron una esperanza: pagar 40 soles. Seguía siendo caro para nuestros esmirriados  bolsillos. &lt;br /&gt;Decidimos mirar de lejos el lugar donde se libró la última batalla de resistencia de los antiguos peruanos contra los españoles. Seguimos un camino que nos llevó a la zona posterior de la ciudadela y divagamos si ser polizontes o no. Parecía que nadie nos veía, pero cuando decidimos entrar pasó por nuestro lado un joven que nos advirtió que desde la caseta de ingreso nos estaban vigilando. “Si entran, los van a buscar y los sacan”, nos dijo. Nos sentamos.&lt;br /&gt;Nuestro oportuno salvador de una vergüenza mayor es Fredi Rupa Barrientos (29), un profesor de educación física, que desde hace un año se dedica a ser guía de turismo.  Son cerca de las 4.00 de la tarde y está de salida. Ha pasado casi todo el día en ese centro turístico y no ha conseguido nada. “Estamos en temporada baja”, dice con una sonrisa como quien se burla de sus desgracias.&lt;br /&gt;El apellido de Fredi significa caliente y es así como se pone cuando le comento que nos parece muy caro pagar 40 soles para ingresar a Sacsayhuaman. “Sí, es mucho. Para un gringo normal, pero para un  peruano es muy caro”, coincide.&lt;br /&gt;Fredi explica que con un ticket turístico que cuesta 70 soles se puede visitar cerca de 15 lugares entre museos, iglesias, centros arqueológicos, etc. y por 40 se ofrece la mitad de la oferta. “Eso está bien para los turistas que llegan dos o tres días, pero para gente como ustedes que llega un día, es muy caro, no van a poder ir a todos los lugares”, critica.&lt;br /&gt;Fredi pide permiso par irse porque unas amigas lo están esperando para caminar hacia el Cuzco. Antes de partir me pregunta la hora. “A las cinco se van los cuidadores, allí pueden entrar sin ningún problema”. Hicimos de tripas corazón con el frío y dejamos que el reloj avance. Conseguimos un aprendiz de guía a 10 soles y antes que las manecillas reloj lleguen a las cinco, entramos.  Es alucinante ser polizonte de un centro turístico.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-113993078849870757?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/113993078849870757/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=113993078849870757' title='1 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/113993078849870757'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/113993078849870757'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/02/vive-cuzco.html' title='Vive Cuzco'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>1</thr:total></entry><entry><id>tag:blogger.com,1999:blog-21892306.post-113892987960765954</id><published>2006-02-02T20:13:00.000-05:00</published><updated>2006-02-14T11:09:14.236-05:00</updated><title type='text'>Mi partido es el fútbol trujillano</title><content type='html'>&lt;a href="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/1600/camacho.jpg"&gt;&lt;img style="FLOAT: right; MARGIN: 0px 0px 10px 10px; CURSOR: hand" alt="" src="http://photos1.blogger.com/blogger/253/2219/400/camacho.jpg" border="0" /&gt;&lt;/a&gt;&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;Víctor Hugo Camacho Haro (37) paralizó sus planes para este 2006 en La Liga de Fútbol de Trujillo para responder al Quemarropa&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué es la vida? &lt;br /&gt; Es el sentir diario, el hecho de levantarse, pensar en un mañana mejor, en Dios y en el bienestar de cada uno de nosotros.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- A veces la vida es aburrida. &lt;br /&gt; Puede resultar aburrida si nosotros lo queremos así, pero depende de cada uno para que los días sean diferentes. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cómo se imagina que fue su nacimiento? o ¿qué le han contado de él? &lt;br /&gt; Lo que me cuenta mi madre es que nací de madrugada. Se me dio por molestar a mi mamá en una hora no tan fácil para ella. Tuve una infancia feliz porque somos seis hermanos y compartí con algunos de ellos las peripecias que siempre tenemos en la vida.&lt;br /&gt; &lt;br /&gt;- ¿Cuáles? &lt;br /&gt; Con mi hermano Luis, con el que me llevo un año, salíamos juntos a todos lados. Recuerdo que entrenábamos para el equipo de fútbol Luis Albrecht para jugar en Pelota de Trapo pero por circunstancias de la vida, mi padre fue a trabajar a Lima y tuvimos que seguirlo. Fue una frustración grande no demostrar nuestras habilidades futbolísticas en el campeonato que organiza La Industria. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¡ Es un futbolista frustrado! &lt;br /&gt; Llamémosle así. Porque cuando tenía entre 6 y 10 años siempre venía a pasar vacaciones a Trujillo, entrenaba pero daba la casualidad que cuando Pelota de Trapo se vivía con mucho entusiasmo, tenía que regresar a la capital. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuántos hijos tiene?  &lt;br /&gt;Una niña de 15 años que se llama Emily y el segundo Víctor Hugo Jr. de seis años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- El nombre Víctor Hugo es herencia familiar. &lt;br /&gt;Práctimente se mantiene tu nombre y tu apellido. Le das importancia a tu persona y se lo trasmites a tu hijo para que sea mejor que tú. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Por qué ese nombre? &lt;br /&gt;Me cuenta mi padre que fue por el escritor francés y, también, porque suena bonito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Ha leído la obra Los Miserables de Víctor Hugo &lt;br /&gt; Lo leí en la época del colegio. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué recuerda del libro? &lt;br /&gt;De manera principal las vivencias del autor, algo así muy somero, como quien trata un tema de manera muy superficial. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué sueña con frecuencia? -&lt;br /&gt; Siempre estar rodeado de mi familia, de mi esposa Eliana, y de mis dos hijos y de mi madre. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Sueña con ser un dirigente deportivo nacional?&lt;br /&gt; No es sueño, sino una meta que se puede lograr a largo plazo. Mi vida deportiva la empecé muy joven como delegado del Pedro Prieto Férnandez, luego pasé al Lolo Fernández, hasta que empezó mi labor en la dirigencia activa, primero como suplente de un directorio, luego como secretario y ahora como presidente de la Liga.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Hay quienes dicen que usted es una isla de decencia dentro del mar de corrupción que existe en la dirigencia deportiva. ¿Se siente así? &lt;br /&gt; Yo trató de administrar el ente deportivo en el que estoy respetando los reglamentos, teniendo en cuenta los principios éticos y morales, eso es muy importante para mí. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Pero una vez hizo algo malo. &lt;br /&gt;- Esa es mi experiencia mala en la dirigencia deportiva. Lo recuerdo con nostalgia, no con rencor por aquellas personas que se equivocaron. La Comisión de Justicia de la Federación Peruana de Fútbol rectificó el error pero no como yo deseaba. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es la lectura de esa experiencia?&lt;br /&gt; No confíar demasiado en las personas que uno tiene alrededor, siempre es bueno estar al tanto y revisar la documentación que uno tiene a la mano. El actuar de buena fe, a veces, no da buenos resultados. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Volviendo a los sueños. No anhela ser premiado como el mejor dirigente deportivo de La Libertad. Le confieso que era mi candidato, pero no voté. &lt;br /&gt;Muchas gracias. (risas). En principio yo trabajo para fortalecer el nombre del fútbol trujillano y para recobrar el nivel que tuvo la Liga Distrital de Trujillo en el ámbito nacional. Si en las circunstancias de la vida llega una premiación, bienvenida sea, pero también, pienso que por mi juventud, puedo lograr esta distinción este año. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- No le provoca nada que nombren a un dirigente de bochas, cuando es un juego recreativo y no un deporte. &lt;br /&gt;Yo respeto la decisión de quienes estuvieron a cargo de esa designación, pero por juventud yo voy a demostrar que este año vamos hacer mejores cosas, y quien sabe… El presidente de la Liga de Bochas ha hecho una buena labor por algo ha sido reconocida, lo felicito. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Qué edad tiene? &lt;br /&gt; 37 años. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Profesión? &lt;br /&gt;Abogado.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Trabaja en la Corte de Justicia. &lt;br /&gt; En la oficina de relatoria de la Segunda Sala Penal. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Algún caso conocido? &lt;br /&gt;Es común ver a ex alcaldes desfilar por esa sala. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿La política partidaria también está en sus planes? &lt;br /&gt;- Yo tengo antecedentes de familia aprista, pero no comparto esos ideales. No tengo ninguna inclinación política, lo mío es netamente lo deportivo. Mi partido es el fútbol trujillano.&lt;br /&gt;&lt;br /&gt; - Cuál sería la felicidad perfecta. - &lt;br /&gt;…. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Existe? Es un anhelo que depende del ser humano lograrlo. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál sería? &lt;br /&gt; La tranquilidad de estar con mi familia, en todos los momentos de la vida que por cuestiones de edad no se puede lograr. En la Tierra somos aves de paso. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es el lugar perfecto para vivir? &lt;br /&gt;La ciudad de Trujillo por ser hospitalaria, por tener un clima especial y porque la gente es muy bondadosa. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- ¿Cuál es el mejor afrodisiaco que ha tomado, inyectado o frotado? &lt;br /&gt;No creo mucho en los afrodisiacos. A veces uno prueba un ceviche de conchas negras y al final sigue igual. Es cuestión de mente, de pensamiento. &lt;br /&gt;&lt;br /&gt;- Cuestión de mente. &lt;br /&gt; Claro en la mente están esas cuestiones subliminales.&lt;div class="blogger-post-footer"&gt;&lt;img width='1' height='1' src='https://blogger.googleusercontent.com/tracker/21892306-113892987960765954?l=cesarclavijo.blogspot.com' alt='' /&gt;&lt;/div&gt;</content><link rel='replies' type='application/atom+xml' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/feeds/113892987960765954/comments/default' title='Comentarios de la entrada'/><link rel='replies' type='text/html' href='http://www.blogger.com/comment.g?blogID=21892306&amp;postID=113892987960765954' title='3 Comentarios'/><link rel='edit' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/113892987960765954'/><link rel='self' type='application/atom+xml' href='http://www.blogger.com/feeds/21892306/posts/default/113892987960765954'/><link rel='alternate' type='text/html' href='http://cesarclavijo.blogspot.com/2006/02/mi-partido-es-el-ftbol-trujillano.html' title='Mi partido es el fútbol trujillano'/><author><name>cesar armando</name><uri>http://www.blogger.com/profile/17201161132867694639</uri><email>noreply@blogger.com</email><gd:image rel='http://schemas.google.com/g/2005#thumbnail' width='21' height='32' src='http://bp2.blogger.com/_P_SuHtFxuWI/ReOwDL-ljqI/AAAAAAAAAAM/wxalWGYd5aQ/s320/Cesar+Clavijo_OPINION.jpg'/></author><thr:total>3</thr:total></entry></feed>
